martes, 5 de enero de 2016

¿Guio una supernova a los Reyes magos?

La estrella es un relato corto de Arthur C. Clarke publicado en 1955 (al año siguiente obtuvo el Premio Hugo). La serie The Twilight Zone (La dimensión desconocida) realizó en 1985 una adaptación.


En esta historia un jesuita es el comandante de una nave que se dirige a la nebulosa del Fénix. La tripulación debe estudiar aquella catástrofe: “Naturalmente, sabíamos lo que era la nebulosa del Fénix. Cada año, sólo en nuestra galaxia, estallan más de un centenar de estrellas: brillan durante algunas horas o días con una intensidad millones de veces superior a la normal, antes de regresar a la muerte y a la oscuridad”.


Al llegar a su destino, descubren un planeta girando en torno a la estrella. “Debía tratarse del Plutón de aquel desconocido sistema solar, orbitando en las fronteras de la noche demasiado lejos del sol central para haber conocido nunca la vida, y cuya lejanía lo había salvado del destino de sus compañeros perdidos”.

Lo que a continuación encuentran perturba el alma de los viajeros y hace que el jesuita se conmueva. “Una civilización que estaba a punto de morir había jugado su última baza para ganar la inmortalidad... Llevaron a aquel lejano mundo, en los días antes del fin, todo aquello que deseaban conservar, todos los frutos de su genio, esperando que alguna otra raza los hallase y no fuesen absolutamente olvidados”.


Aquella civilización maravilla a los astronautas: “Sus mundos eran encantadores, sus ciudades estaban edificadas con una gracilidad que se puede comparar con lo mejor que nosotros tenemos. Los hemos contemplado trabajando y disfrutando, y escuchado su musical lenguaje sonando a través de los siglos. Aún tengo ante mis ojos una escena: un grupo de niños en una playa de extraña arena azul, jugando con las olas tal como lo hacen los niños de la Tierra. Y, hundiéndose en el mar, aún cálido y amistoso y dador de vida, se ve el sol que pronto se convertirá en traidor y aniquilará toda aquella felicidad inocente”.


El jesuita hace los cálculos y logra fechar con exactitud el momento de la explosión... No hay lugar para la duda:

“Sé en qué año la luz de aquella colosal detonación llegó a la Tierra. Sé cuán brillantemente la supernova cuyo cadáver se va empequeñeciendo tras nuestra nave que acelera iluminó en otros tiempos los cielos de la Tierra. Sé cómo debió haber aparecido, muy baja sobre el horizonte del este, antes del amanecer, como un faro en aquella alba oriental."


¿Cuál será la reacción del jesuita después de saber que aquella supernova guio a los magos al lugar del nacimiento del pequeño Jesús? ¿Hacia dónde le llevarán sus reflexiones?


La historia original de Clarke y la adaptación televisiva tienen finales diferentes. Comparé el lector: aquí el relato.

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