martes, 19 de septiembre de 2017

El terremoto del 19 de septiembre de 1985 en el cine (1)



Película de 1987. Protagonizada por Diana Golden, Pedro Weber "Chatanuga", Alejandra Meyer, Isaura Espinoza, Mario Almada, Cecilia Tijerina, Juan Peláez y Miguel Ángel Rodríguez.

Mientras que una pareja de jovencitos acude a un hospital a solicitar un aborto, una mujer desea tener a su hijo a pesar de que el padre del niño no desea hacerse responsable. Ambas mujeres serán atendidas por el mismo médico entre la noche del 18 de septiembre de 1985 y la mañana del día siguiente. El médico tiene la intención de robar al bebé para venderlo en el extranjero, sus planes se verán frustrados por el terremoto.


viernes, 15 de septiembre de 2017

La homosexualidad en la obra de Joe Haldeman

En La guerra interminable Joe Haldeman narra los conflictos que enfrentan William Mandella y Marygay Potter, dos individuos nacidos a finales del siglo XX y que fueron reclutados para una guerra interestelar. Humanos y taurinos (extraterrestres con piel anaranjada y arrugada, y tórax “como de hormiga”), pelean por más de mil años. Debido a los efectos de la relatividad, vivieron todo el conflicto.

Al durar tantos años la guerra, la humanidad cambia en cuanto a política, economía e incluso sexualidad.



En el año 2023, cuando la guerra aún no terminaba, Mandela y Potter, junto con otros soldados regresan a la Tierra, el general Bosford les explica:

Creo que el mundo les parecerá muy solitario. De cualquier modo, para que estén mejor informados sobre el tema, les dejaré con el sargento Siri, que acaba de llegar de la Tierra. Adelante, sargento. 

—Gracias, general. 

Algo en el rostro, en la piel de ese hombre me llamó la atención; al fin comprendí que usaba lápiz de labios y polvo facial; sus uñas eran suaves almendras blancas. 

—No sé por dónde comenzar —dijo, mordiéndose el labio superior y mirándonos con el ceño fruncido—. Las cosas han cambiado mucho desde que yo era niño. Tengo veintitrés años, de modo que ni siquiera había nacido cuando ustedes partieron con rumbo a Aleph... Bueno, para empezar: ¿cuántos de ustedes son homosexuales? 

Nadie respondió. 

—No me sorprende. Por mi parte, lo soy... 

¡Y no bromeaba! 

—...y creo que una tercera parte de la población de Europa y Norteamérica lo es también. En la India y en el Oriente Medio la proporción es mayor, pero decrece en Sudamérica y en la China. Casi todos los gobiernos propician la homosexualidad, sobre todo porque es un método infalible para el control de la natalidad. Las Naciones Unidas se mantienen oficialmente al margen del tema. 

Aquello me sonó a sofisma. En el ejército conservaban una muestra de esperma congelado y sometían a los soldados a una vasectomía; eso sí era a prueba de balas. Pero ya en mi época de estudiante muchos homosexuales de la universidad empleaban ese argumento. Tal vez diera resultado, a su modo; yo habría creído que la Tierra tenía mucho más de nueve billones de habitantes.

—Cuando allá en la Tierra me dijeron que debería hablar con ustedes efectué algunas investigaciones, principalmente entre viejos telefaxes y revistas. Muchas de las cosas que se temían entonces no se produjeron. El hambre, por ejemplo. Aun sin emplear toda la tierra y el mar disponibles logramos alimentar a todo el mundo, con posibilidades para el doble de población, mediante la aplicación de calorías. Cuando ustedes partieron, millones de personas morían lentamente de hambre. Ahora no existe tal cosa.



Después de hablar sobre otros temas como las prisiones y los criminales en esta nueva Tierra, escribe Haldeman: "En respuesta a una pregunta bastante poco discreta, Siri afirmó que no usaba cosméticos sólo por ser homosexual; todo el mundo se maquillaba en la Tierra. Por mi parte decidí comportarme como un inconformista y mantener la cara limpia."

Mandella y Marygay se convierten en pareja a pesar de que los soldados pueden intercambiar parejas sexuales cada noche. Los soldados supuestamente tienen la libertad de volver a enlistarse y continuar luchando contra los taurinos o retirarse de la milicia e incorporarse a la nueva sociedad. La verdad es que les dificultan las cosas para que no tengan más remedio que volver a la guerra. Desgraciadamente, después de algunas batallas más, los separan:

Marygay había sido ascendida a capitán; yo, a mayor, debido a nuestros antecedentes militares y a las pruebas efectuadas en Umbral. Yo sería comandante de una compañía; ella, oficial con mando. Pero la compañía no era la misma. Ella debía encargarse de una nueva compañía que se estaba formando precisamente allí, en Paraíso. A mí me correspondía volver a Puerta Estelar para «adoctrinamiento y educación» antes de asumir la comandancia. 

Por largo rato nos fue imposible decir palabra. Por fin afirmé débilmente: 

—Voy a protestar. No pueden hacerme comandante. 

Ella seguía muda. No se trataba de una simple separación. Aunque la guerra terminara y ambos partiéramos rumbo a la Tierra con sólo unos minutos de diferencia, en naves diferentes, la geometría del salto colapsar abriría entre nosotros una brecha de muchos años. Cuando el segundo llegara a la Tierra, su compañero sería probablemente cincuenta años mayor o estaría ya muerto. 

Durante largo rato permanecimos sentados a la mesa, sin tocar siquiera la exquisita comida, ignorantes de la belleza que nos rodeaba, conscientes tan sólo de nuestra mutua presencia y de las dos páginas que nos separaban, con un abismo tan profundo y real como la muerte. 

Regresamos a Umbral. Presenté una protesta, pero mis argumentos fueron rechazados. Traté de que asignaran a Marygay a mi compañía; me respondieron que todo mi personal estaba ya nombrado. Señalé entonces que probablemente mis ayudantes ni siquiera habían nacido aún, pero se me indicó que eso no importaba, pues ya estaban nombrados. Cuando observé que quizá pasara un siglo antes de que yo llegara a Puerta Estelar, dijeron que la Fuerza de Choque planeaba en términos de siglos. Nunca en términos de individuos. 

Aún pasamos juntos un día y una noche. Cuanto menos habláramos de eso mejor sería. No era sólo perder un amante: Marygay y yo éramos nuestro mutuo vínculo con la vida real, con la Tierra de 1980 a 1990, no ya con esa farsa perversa por la cual nos veíamos obligados a luchar. 

Cuando el vehículo de lanzadera que la llevaba partió, fue como si cayera un terrón de polvo en el interior de una tumba. Averigüé los datos orbitales de su nave y la hora de la partida, descubriendo que podría observarla desde «nuestro» desierto. 

Aterricé en el pináculo donde habíamos ayunado juntos. Pocas horas antes de la aurora observé la aparición de una nueva estrella en el horizonte oriental; lanzó un fuerte destello y en seguida se alejó, desvaneciéndose hasta convertirse en una estrella común; se tornó más opaca y finalmente desapareció. Caminé hasta el borde del abismo y contemplé la roca desnuda, el fondo erizado de puntas congeladas, quinientos metros más abajo. Me senté con los pies colgando desde el borde, con la mente en blanco, hasta que los rayos oblicuos del sol iluminaron las dunas con un suave y tentador claroscuro de bajorrelieve. Por dos veces, incliné el peso hacia delante, como para saltar. Si no lo hice no fue por temor al sufrimiento o a la pérdida. El dolor sería apenas momentáneo; la pérdida corría por cuenta del ejército. Pero habría sido su victoria definitiva sobre mí: haber regido mi vida durante tanto tiempo e imponerle el final. 

Todo eso debía yo al enemigo.


Información sobre esta obra aquí

Ponen a poco más de cien personas bajo la responsabilidad de Mandella, quien antes de conocerlas tiene una entrevista con el oficial de orientación cronológica. El orientador le explica: “Lo que yo deseo es, principalmente, prepararle para la presentación a la fuerza, de choque.” Hablan, entre otras cosas, de la heterosexualidad de Mandella.

El mayor Mandella comienza aclarando:

—¡Oh, eso no es problema! Soy tolerante. 

—Sí, su análisis caracterológico revela que usted... se cree tolerante, pero ése no es el problema principal. 

Comprendí lo que intentaba decir, si no en detalle, al menos en sustancia. 

—Sólo las personas emocionalmente estables son reclutadas por la FENU —explicó—. Sé que a usted le resultará duro aceptar esto, pero la heterosexualidad se considera como irregularidad emocional relativamente fácil de curar

—Si creen que me van a curar... 

—Quédese tranquilo, ya es demasiado viejo para eso —dijo, mientras sorbía delicadamente su bebida—. No será tan difícil entenderse con ellos como usted puede... 

—Espere. ¿Quiere decir que nadie... que todos los de mi compañía son homosexuales, salvo yo? 

—William, todos los terráqueos son ahora homosexuales, con excepción de un millar de personas, todas ellas veteranos incurables. 

¿Qué me quedaba por decir? 

—¡Vaya manera drástica de resolver la superpoblación! 

—Tal vez, pero da buen resultado. La población terráquea se mantiene estable por debajo de un billón de personas. Cuando alguien muere o se va del planeta se anima a otro individuo. 

—La gente no nace. 

—Sí, nace, pero no al modo antiguo. Se trata de lo que ustedes llamaban «bebés de probeta», aunque naturalmente no se emplean probetas para eso. 

—Bueno, menos mal. 

—En cada guardería hay una especie de vientre artificial que se encarga de los individuos durante los primeros ocho o diez meses siguientes a la animación. Lo que ustedes llamarían «nacimiento» se produce en un período de varios días; ya no es el acontecimiento súbito y drástico de otros tiempos. 

«¡Oh, un mundo feliz!», pensé. 

—Sin traumas de nacimiento. Un billón de homosexuales perfectamente equilibrados. 

—Perfectamente equilibrados para las normas de la Tierra actual. A usted y a mí nos parecerían algo extraños. 

—Ese término es muy suave para el caso —observé, mientras acababa mi cerveza—. En cuanto a usted... ¡ejem!, ¿es homosexual también? 

—¡Oh, no! —exclamó, para mi alivio—. En realidad ya no soy tampoco heterosexual. 

Se golpeó la cadera con un ruido extraño. 

—Me hirieron; resultó que yo tenía una rara afección del sistema linfático y no podía tener descendencia. Desde la cintura hacia abajo no soy más que metal y plástico. Para usar su propia palabra, soy un ciborganismo. 

Aquello ya fue demasiado, como solía decir mi madre. 

—Oiga, recluta —dije al camarero—, tráigame uno de esos Antares. ¡Estar sentado en un bar con un ciborganismo asexuado, que probablemente era la única persona normal de todo aquel maldito planeta, aparte de mí mismo! 

—Que sea doble, por favor.



Posteriormente, Mandella pide platicar con los oficiales superiores (del grado cuatro hacia arriba), entonces plantea su preocupación; que su orientación sexual pueda causar conflictos con el grupo a su cargo.

—En primer lugar, vamos a un problema personal básico —dije, mientras servía la bebida—. ¿Están todos ustedes informados de que no soy homosexual? 

Hubo un coro mezclado de «sí señor» y «no señor». 

—¿No creen que esto va a... complicar mi situación como comandante entre los soldados? 

—Señor, no creo... —empezó Moore. 

—Aquí no hacen falta rangos —dije—: estamos en un círculo cerrado. Hace cinco años, en mi propio marco cronológico, yo era recluta. Cuando no haya soldados rasos presentes, pueden llamarme Mandella o William. 

Tuve la sensación de que estaba cometiendo un error al decir eso, pero concluí: 

—Sigue hablando. 

—Bueno, William, tal vez hace cien años habría sido un problema. Ya sabes lo que pensaba la gente por entonces. 

—En realidad no lo sé. Desde el siglo XXI en adelante no sé más que historia militar. 

—¡Oh! bueno, era... ¿Cómo te diré? Eh, era... 

Agitó las manos en el aire. Alserver terminó por él: 

—Era un delito. Eso fue mientras el Consejo de Eugenesia trataba de convencer a la gente para que la homosexualidad fuera universal. 

—¿Qué Consejo de Eugenesia? 

—Es parte de la FENU. Solamente tiene autoridad en la Tierra. 

Aspiró profundamente la cápsula vacía y prosiguió: 

—Se trataba de evitar que la gente siguiera procreando bebés al modo biológico. Porque A) la gente mostraba una lamentable falta de juicio al elegir al compañero biológico, y B) el Consejo notaba que las diferencias raciales provocaban una división innecesaria en la humanidad. Con un control absoluto de los nacimientos se podría lograr que en pocas generaciones hubiera una sola raza. 

No sabía que habían llegado tan lejos, pero parecía lógico. 

—Y tú, como médico, ¿lo apruebas? 

—Cómo médico no estoy segura. 

Tomó otra cápsula del bolsillo y la hizo girar entre el pulgar y el índice, con la mirada perdida, o tal vez fija en algo que nadie veía. 

—En cierto modo eso me facilita mucho el trabajo. Muchas enfermedades han dejado de existir. Pero creo que no saben tanto de genética como creen saber. No es una ciencia exacta; quizás están haciendo algo muy mal y el resultado no se note hasta dentro de muchos siglos. 

Rompió la segunda cápsula bajo su nariz y aspiró dos veces seguidas. 

—Sin embargo —aclaró—, como mujer estoy de acuerdo. 

Hilleboe y Rusk asintieron vigorosamente. 

—¿Porque así no debes pasar por el proceso del parto? 

—En parte por eso —confirmó ella, bizqueando cómicamente al mirar la cápsula para aspirar por última vez—. Sin embargo es sobre todo por no verme obligada a... tener un hombre... dentro de mí. ¿Comprendes? Es desagradable. 

—Si no has probado, Diana —observó Moore riendo—, no lo puedes... 

—¡Oh, cállate! —exclamó ella, arrojándole juguetonamente la cápsula vacía. 

—Pero es perfectamente natural —protesté. 

—También lo es andar de árbol en árbol y cavar en busca de raíces con un palo romo. El progreso, mi querido mayor, el progreso. 

—De cualquier modo —prosiguió Moore— sólo se consideró delito durante un breve período. Después pasó a ser... ejem... una... 

—Afección que se podía curar —completó Alsever. —Gracias. Ahora bien, es tan poco habitual... No creo que los soldados lo tomen muy a pecho, en un sentido o en otro. 

—Es sólo un rasgo excéntrico —afirmó Diana, magnánima—. Peor sería que devoraras niños. 

—Es cierto, Mandella —concordó Hilleboe—. Mis sentimientos hacia usted no cambian por eso. 

—Me... me alegro. 

¡Qué maravilla! Comenzaba a darme cuenta de que no tenía la menor idea sobre cómo debía comportarme socialmente. Gran parte de mi conducta «normal» se basaba en un complejo código táctico de etiqueta sexual. ¿Debía tratar a los hombres como si fueran mujeres y viceversa? ¿O tratarles a todos como hermanos? Todo resultaba muy confuso. Acabé de vaciar mi copa y la dejé sobre la mesa. 

—Bueno, gracias por la seguridad que me han brindado. En esencia era eso lo que deseaba preguntarles. No dudo que todos ustedes tienen mucho que hacer y gente de la cual despedirse. No quiero retenerles. 

Todos se marcharon, con excepción de Charlie Moore. Ambos decidimos pillar una borrachera mayúscula y recorrer todos los bares y clubes para oficiales que hubiera en el sector. 

Logramos visitar doce de ellos; probablemente hubiéramos podido completar el recorrido, pero decidí que convenía dormir unas horas antes de la próxima reunión. 

La única vez que Charlie me hizo ciertas insinuaciones se comportó con mucha cortesía. Traté de que mi negativa fuera igualmente cortés, pensando que pronto adquiriría mucha práctica en aquellos asuntos.



La guerra termina en el año 3138, el último grupo en regresar a la Tierra y enterarse es el de Mandella. La humanidad ahora es una copia de un mismo individuo que explica que “Aunque soy diez billones de individuos —continuó—, mi conciencia es una sola. Cuando ustedes hayan leído el libro trataré de aclararles este concepto. Sé que no les será fácil comprenderlo. Ya no se animan nuevos individuos, puesto que yo soy el modelo perfecto. Sólo se reemplazan los individuos que mueren. Sin embargo, hay algunos planetas donde los seres humanos nacen a la manera normal de los mamíferos. Si mi sociedad les resulta demasiado extraña podrán dirigirse a uno de esos planetas. En el caso de que deseen tomar parte en la procreación, no he de oponerme. Muchos veteranos me piden que les cambie la polaridad a heterosexual, a fin de adaptarse mejor a esas sociedades. Me es posible hacerlo con toda facilidad.”

Mandella se enterá de la ubicación de su amada Potter: un planeta llamado Dedo medio, "una especie de Coventry para heterosexuales. Lo llaman «base de verificación eugenésica».”


                    Sobre la adaptación a cómic aquí.

Antes de leer La guerra interminable, leí Una guerra separada. En esta obra Haldeman explica lo sucedido con Potter durante el tiempo que estuvieron separados. Ella, a diferencia de Mandella, tuvo una relación lésbica. Ya escribí de Una guerra separada aquí.

Tengo más interés en las cuestiones sociales que en las tecnológicas o en las estrategias de guerra, por ello es que encontré más difícil leer La guerra interminable que Una guerra separada, en esta última los detalles técnicos, científicos y las descripciones de batallas ocupan mucho menos espacio.

viernes, 8 de septiembre de 2017

¿"Luces de terremoto" durante el terremoto que ayer por la noche sacudió a México o transformadores cuya explosión se reflejó en las nubes?



Ver la nota aquí.

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Comentario de un estudiante de sismología.

Para el periodista Luis Roberto Castrillón las luces no se debieron a explosiones de transformadores sino a las luces de terremotos.



En el Instituto de Geofísica de la UNAM hubo una conferencia de prensa, la doctora en geofísica Xyoli Pérez Campos, jefa del Servicio Sismológico Nacional, en 12:23 (-24:57), dice que las luces que se ven en los videos no están relacionadas con el sismo.


El físico Iván Guerrero le dio su opinión a César Buenrostro. 

Luis Ruiz Noguez tiene en su blog muchas entradas sobre el tema, sobresale su artículo al respecto, las cinco partes pueden leerse aquí, aquí, aquí, aquí y aquí


El doctor Esteban Hernández Quintero del Instituto de Geofísica de la UNAM da su explicación a las luces.







La opinión del doctor Rafael Fernández Flores, leer aquí










Leer aquí. Y aquí la versión más larga en su blog La ciencia por gusto.

Otro artículo del doctor Rafael Fernández Flores, leer aquí

Texto aquí


El doctor Gerardo Suárez, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, piensa que no hay relación entre las luces y el terremoto.

sábado, 19 de agosto de 2017

El pensamiento mágico a todo lo que da para el próximo lunes...



Sobre supersticiones, eclipses y cometas

El próximo lunes tendrá lugar un eclipse de Sol, que desde la ciudad de México se verá de forma parcial. Todos podremos observarlo tomando las debidas precauciones para no dañar nuestros ojos, como se explica en las siguientes imágenes.





Desgraciadamente abundan las supersticiones que indican otras "precauciones" que supuestamente deben tomar las mujeres embarazadas.



Y pensar que hay personas compartiendo y defendiendo esa desinformación...





Algunos comentarios que dejaron en la publicación anterior:





Pero estos temores infundados no son nuevos...

José Joaquín Blanco, en la segunda parte de su “Esplendores y miserias de los criollos. La literatura en la Nueva España”, afirma sobre el astrónomo, matemático, ingeniero, cosmógrafo, cartógrafo, geógrafo, filósofo, lingüista, anticuario e historiador Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700): “Hay quien lo considera ejemplo de la sabiduría novohispana, y quien, por el contrario, lo ve como la difícil y desventurada excepción –casi nada queda de su obra científica- en las pomposas tinieblas de la dorada teocracia colonial.” Y añade: “Qué tan excepcional era Sigüenza, acaso se ilustre con un curioso pleito burocrático-académico a propósito de su cátedra de matemáticas y astronomía, por la que optó en 1672 y querían negársela porque carecía de títulos universitarios. Sigüenza argumentó que la gran universidad mexicana no tenía ni siquiera un bachiller en matemáticas, sino sólo graduados en derecho y teología, de modo que más valía saber muchas matemáticas sin título alguno, que ningunas con otro tipo de títulos. La universidad fue juiciosa y le otorgó la cátedra.” 



Sigüenza describió el pánico que causó en la población el eclipse total de Sol del 23 de agosto de 1691, escribió que durante el fenómeno astronómico él se dedicó a realizar tranquila y alegremente sus observaciones. Se oponía a la interpretación catastrofista y supersticiosa de eclipses y cometas. 



Para el jesuita austriaco Eusebio Francisco Kino (quien llegó a la Nueva España en 1681) el cometa que se vio a finales de 1680 y principios de 1681 provocaría dificultades, calamidades, guerras, hambre, tempestades y enfermedades de todo tipo. Kino, al llegar a la ciudad de México (a mediados de 1681), se enteró de la existencia del "Manifiesto contra los cometas, despojados del imperio que tenían sobre los tímidos", obra en la que Sigüenza decía que no había razones para pensar que los cometas pudieran provocar efectos perniciosos. Kino contestó con un texto al que tituló "Exposición astronómica de el cometa, que el año de 1680 por los meses de Noviembre y Diziembre, y este año de 1681 por los meses de Enero y Febrero, se ha visto en todo el mundo". 



El historiador Elías Trabulse comenta: “Sigüenza también era devoto de la Compañía de Jesús. Sin embargo, leyó el libro de Kino y se indignó porque decía, entre otras cosas, que ‘Singüenza tenía lagañoso el juicio’. Lleno de ira, porque no era nada flemático, escribió en 1681 una de las obras centrales de la ciencia mexicana: la Libra astronómica y filosófica. Ésta, sin embargo, no fue publicada porque lo expulsaron los jesuitas por mala conducta. Gracias a un amigo suyo que literalmente se la quitó y la publicó, en 1690, se le conoce y conserva”. 

En la Libra astronómica Sigüenza se quejaba del menosprecio de los europeos hacia las letras y ciencias americanas. 



El historiador David Piñera ha planteado la hipótesis de que a Kino le preocupó que los textos de Sigüenza pudieran dañar su reputación ante doña María Guadalupe Lancaster, duquesa de Aveiro, quien había aportado considerables fondos económicos a las misiones de California en las que Kino había llegado a la Nueva España. Estando todavía en Europa, Kino le escribió a la duquesa algunas cartas en las que le habló de las amenazas, fatalidades, calamidades, hambre, tempestades, temblores de la tierra, guerras, enfermedades, alteraciones de los cuerpos humanos y muertes que ocasionaría el cometa ya mencionado. 

Piñera basa su hipótesis en las cartas que Kino le envió a la duquesa: en 1682 le escribió una para informarle que le enviaba cien ejemplares de su mencionada "Exposición astronómica", y al año siguiente, en el que Kino estuvo en California y Sinaloa, éste le envió otra en la que afirmaba que los efectos del cometa no habían dejado de verse y experimentarse. 

En 1752 José Mariano de Medina y Francisco Pacheco Mora protagonizaron una discusión similar a la que mantuvieron Góngora y Kino. José Mariano de Medina escribió un texto titulado "Destierro de temores y sustos, vanamente aprehendidos en el eclypse quasi total futuro, del año de 1752". Francisco Pacheco Mora defendía la interpretación supersticiosa de estos fenómenos.

jueves, 17 de agosto de 2017

Medicina y Homeopatía: Ciencia y Magia

Conferencia (interrumpida) sobre homeopatía de Daniel Zepeda: Ilusiones y pildoritas, la magia de la edad moderna, con sabor a Tic-Tac. Por cierto, la licenciada en homeopatía no llegó a dar su conferencia.



Programa.


miércoles, 16 de agosto de 2017

La publicidad y el fenómeno ovni

El sábado 26 julio de 2003 se llevó a cabo un congreso ovni en la ciudad de México. Dicho evento fue organizado por Johanan Díaz, Roberto S. Contreras y César Buenrostro. Carlos Guzmán Rojas (director general del Centro Investigador de Fenómenos Extraterrestres, Extraordinarios y Espaciales, A.C.) participó con la conferencia “La publicidad y el fenómeno OVNI”.


Yo sabía que Carlos había platicado con Casandra, la testigo estrella del caso del ovni de las Lomas, así que, minutos antes de su participación, le realicé algunas preguntas al respecto:

MF.- Usted investigó el caso de las Lomas, ¿cuáles son sus impresiones de la niña Casandra y de su papá?

CG.- Yo no hablé con el papá de la niña, yo hablé con la niña. Yo creo que la niña vio un OVNI pero difícilmente sería el famoso OVNI que pasa en el video. Hay que recordar que ese OVNI primero se pasó en la televisión, entonces una gran cantidad de personas estaba influenciada... Y qué bueno que estás aquí porque voy a hablar unos minutos de ese caso, donde presento nuevas evidencias de que el OVNI, el video, escucha bien: el video del OVNI de las Lomas es falso. No estoy diciendo que los testigos estén mintiendo, el video del OVNI de las Lomas es falso.

MF.- ¿En qué se basa?, ¿en un análisis computarizado?

CG.- Mi opinión se basa en los análisis que se han hecho en la MUFON (Mutual UFO Network). Como sabes, yo pertenezco a la MUFON. Los análisis los realizó Jeff Sainio, es físico, tiene doctorado en computación, es un tipo muy preparado. Ha hecho una serie de análisis que demuestran que es una fabricación, hay una superposición de imágenes que voy a mostrar ahorita que termine su ponencia Salvador Guerrero.

MF.- Volviendo a la niña, ¿cómo la vio?, ¿era fantasiosa?

CG.- No, se agarró de un hecho como cualquier otra persona que la sacan en la televisión y dice “yo digo que sí, si me dan unos chocolates, total ¿cuál es el problema de que yo diga que sí?” No creo que sea fantasiosa definitivamente sino que simplemente le gustó su protagonismo, salir en la televisión.

Carlos Guzmán comenzó su conferencia hablando acerca de la publicidad, después proyectó algunos comerciales en los que aparecen OVNIs y extraterrestres, al final presentó los análisis de Sainio. Ya Luis Ruiz Noguez me había comentado acerca de un comercial de la Mercedes Benz en el que aparecía un platillo volador que se iba detrás de un edificio, pero no fue sino hasta la ponencia de Carlos Guzmán que pude observarlo.


Guzmán comparó el comercial con el video del platillo de las Lomas, ahí teníamos entonces a algunos sospechosos de haber realizado el video.


Lo anterior ya lo había comentado en mi texto sobre el platillo volador de las Lomas, lo nuevo es que Guzmán Rojas subió a YouTube su conferencia sobre la publicidad y el fenómeno ovni. No es la plática que dio en el mencionado congreso, pero sí una versión de la misma.


martes, 15 de agosto de 2017

Ciencia ficción mexicana




A modo de aclaración.

La revista Contacto ovni se publicó en los años noventa y nunca publicó cuentos de ciencia ficción, sí lo hizo Contactos Extraterrestres, que se publicó de 1975 a 1982.

La revista noventera publicó sobre la serie "Expedientes X" y su club de fans en México, a lo mejor publicaron sobre alguna película o llegaron a recomendar alguna novela, pero el espacio dedicado a la cf fue prácticamente nulo.

Editorial Posada publicaba Contactos Extraterrestres. Contacto Ovni era publicada por Mina Editores. Antes (también en los años noventa), Mina Editores, había publicado Reporte Ovni, publicación quincenal que alcanzó los 62 números y que dirigió Zita Rodrígez. Contacto Ovni tuvo varios directores, en su última etapa la dirigió Mario Torres Luján, aunque en su mejor época la dirigió Óscar García. Como la dirección estaba en manos de un escéptico, los ufólogos creyentes amenazaron al dueño de la editorial con abandonar la publicación si García no era removido del puesto. García nunca censuró a los creyentes, lo que les molestó fue que aparecieran críticas a sus supuestas investigaciones. Pero escépticos y creyentes tenían libertad de expresión. De cualquier forma se realizó el cambio de director.

Después de Contacto Ovni, Mina Editores publicó las revistas Archivo Ovni Temas de Infinito (ambas dirigidas por Mario Torres Luján) y Evidencia Extraterrestre (cuyo director era Roberto Samael Contreras Esparza), las tres duraron muy poco (al parecer sólo publicaron un número de cada una). En ninguna de éstas había ciencia ficción. 

Es muy facil conseguir, en google, imágenes de la revista Contactos Extraterrestres.

Eso sí, fue curioso que se usara esta portada (por lo del ovni de las Lomas) en la plática, del cúmulo de Tesla, sobre ciencia ficción mexicana.

domingo, 6 de agosto de 2017

Chismes sobre Isaac Newton

"¿creen que isaac Newton era gay?", escribió alguien en YAHOO! Respuestas. Alguien más compartió parte de un texto titulado "Joterías newtonianas", mismo que tomó de un blog llamado Las patillas de Asimov (puede consultarse aquí, recomiendo especialmente los comentarios).



Y pues sí, yo escribí ese texto.

En el año 2004 tomé, en la Facultad de Ciencias de la UNAM, un curso sobre la vida y obra de Isaac Newton. El curso lo impartió el físico José Marquina, quien se ha dedicado a la historia y la filosofía de la ciencia. De hecho, con Marquina tomé dos cursos de historia y dos de filosofía de la ciencia.

Fue el segundo curso de historia el que dedicó al autor de los Principios matemáticos de la filosofía natural (el primero lo dedicó a la Revolución copernicana en general).


En el mencionado segundo curso nos habló de la relación entre Newton y Nicolás Fatio, incluso nos leyó algunas de las cartas que intercambiaron. Posteriormente mi hermana me regaló la biografía que de Newton escribió Richard Westfall, en ésta vienen esas cartas. Así, escribí "Joterías newtonianas" y lo publiqué en mi blog (también pueden encontrarse entradas sobre la teología y la alquimia newtoniana). Posteriormente revisé otros libros y agregué una segunda parte, el resultado puede consultarse aquí. Por cierto, si se fijan verán que la respuesta con mi texto tiene cuatro pulgares hacia abajo.

viernes, 4 de agosto de 2017

Los ovnis a debate

Por si usted quiere ver el último programa de debate sobre ovnis que organizó el periodista Nino Canún (16 de enero de 1998). Por la parte escéptica Luis Ruiz Noguez, Carlos Calderón y Héctor Chavarría. Por la parte "creyente" Fernando J. Téllez (quien subió los videos), Jaime Muassán, Carlos Clemente, Giorgio Bonggiovanni, Pedro Ramírez, Jaime Rodríguez, entre otros. Por lo general era una proporción semejante (muchos ufólogos o creyentes y dos o tres escépticos).