lunes, 27 de febrero de 2012

La narrativa de Luis Zapata

Vicente Francisco Torres es el autor del libro Esta narrativa mexicana (UAM Azcapotzalco, 2007). Francisco Torres reúne ensayos en los que se refiere a las primeras declaraciones que hicieran escritores ya consolidados para 1991, fecha en la que se publicó la primera edición de la obra.

Armando Ramírez, Ángeles Mastreta, Francisco Rebolledo, Luis Zapata y Alberto Ruiz Sánchez son algunos de los escritores que aparecen a lo largo de los diez capítulos del libro.

El capítulo seis se titula “Gay life” y está dedicado a Luis Zapata. El capítulo comienza con algunas apreciaciones de Francisco Torres y concluye con una breve entrevista a Zapata, en ese momento su novela más reciente era La hermana secreta de Angélica María (1989).

Podemos encontrar, entre otros, los siguientes temas: la influencia de la literatura de la onda y de la novela picaresca en la obra de Zapata, la parodia que Luis hace del melodrama, la forma en que usa lo cursi y el lugar que ocupa el cuento en su trabajo.


La literatura de la onda y la novela picaresca

La primera novela de Zapata apareció en 1975, se trató de Hasta en las mejores familias. A Zapata le parece una obra fallida: “está muy influida por la novela de la Onda. Es una novela con muchos juegos de palabras que yo considero ahora poco afortunados; es una proliferación excesiva de chistes (este tipo de cosas). Es decir, es una influencia mal asimilada, aunque no faltó a quien le gustara la novela cuando se publicó.”

Por su parte, Francisco Torres, refiriéndose a El vampiro de la colonia Roma, escribe:

Heredero de los experimentos formales de Gustavo Sainz y José Agustín, Luis Zapata elimina de su novela los signos de puntuación y las mayúsculas. Los puntos y las comas aparecen sustituidos por espacios blancos y las partes de la novela no aparecen divididas en capítulos, sino en cintas, para indicar que el autor sólo está transcribiendo el contenido de siete cassettes en los que Adonis García cuenta sus aventuras en el mundo de la prostitución masculina.

El mismo autor se ha encargado de señalar los fuertes lazos que hay entre este libro y la novela picaresca:

Pero en el momento de estar haciendo la trascripción de las cintas me di cuenta de que había un gran paralelismo entre la vida de este cuate y la que tenían los pícaros de la novela española. Entonces se me ocurrió explotar esta posibilidad, es decir, de alguna manera actualizar lo que podría ser la picaresca, o de contextualizarla concretamente en un ambiente urbano, pero con características más propias de esta época. La novela está estructurada incluso como una novela picaresca. Está narrada en primera persona. El personaje es el típico pícaro que pierde a sus padres de muy niño y se ve obligado a enfrentarse a la vida con sus propios medios. El medio particular que encuentra para sobrevivir es la prostitución. El pícaro también se dedica a la prostitución de alguna manera; tiene un amo que lo posee (no literalmente, en la picaresca sería de otra manera).



El melodrama

Luis Zapata ha escrito acerca de la forma en que el cine ha influido en su obra (aquí más al respecto). Explica Francisco Torres que Zapata (en De pétalos perennes y en Melodrama) toma los materiales amelcochados de nuestro cine –de la llamada época de oro- y les da un giro escandaloso y osado, y cita al propio Luis: “escribir un melodrama convencional estaría fuera de tiempo. Además no creo en los principios morales y estéticos del melodrama. Es un cine que me gusta mucho, pero al que racionalmente le encuentro muchos defectos: siempre hay una exaltación de la familia, de la pareja, de la iglesia y del orden moral. Y la única manera de acercarme al melodrama fue a través de la parodia. Es una interpretación de aquel cine por el camino humorístico.”


Lo cursi

Refiriéndose a En jirones, escribe Francisco Torres: “Con sus edulcorados recursos, Luis Zapata se gana al lector y le demuestra que para cualquier enamorado las canciones y las películas triviales se llenan de sentido y pierden su halo de simpleza y vulgaridad. Los antiguos boleros o las canciones de Juan Gabriel hacen saltar al ser quebradizo que llevamos dentro. Pero el libro de Zapata no se conforma con mostrar la validez y los recursos de la cursilería, sino va más allá al aplicar ésta a una historia de amor gay. Por momentos, ante los caprichos y el llanto de los protagonistas, uno termina por olvidarse de que son dos hombres. Antes que la caracterización de un bisexual y un homosexual, Luis Zapata muestra los conflictos de dos seres humanos: uno infantil, caprichoso, violento e inseguro; y el otro sensible, atormentado y rabiosamente fiel. El novelista parece decir: ojo, lector, estos dos que ves aquí, antes que putos, son seres humanos.”


Una novela “porno”

En la entrevista que aparece al final, Zapata comenta que por el tema de El vampiro “alguien llegó a decir que se debería vender en bolsitas de plástico para que no lo hojearan, porque era un libro pornográfico.”

También comenta que los editores le decían que usará puntuación y no espacios en blanco: “Respecto a la ausencia de signos de puntuación y de mayúsculas, los editores querían que el libro apareciera convencionalmente, pero yo me negué, alegando que así lo habían premiado.”

¿Se proponía Zapata abrir brecha con su vampiro? Él mismo responde: “Yo no me propuse abrir brecha, son cosas que uno no toma en cuenta al momento de escribir. Si algo pensaba en cuanto al personaje, en cuanto su actitud como homosexual, era que fuese un cuate libre, que no anduviera atormentado, como tenía que ser en alguien que se dedicaba al talón.”


¿Literatura gay?

¿Es Zapata un narrador gay? Él no se considera así: “Yo no quiero escribir toda la vida sobre personajes homosexuales. Me parece algo circunstancial, porque entonces tendrías que dividir la literatura entre homo y heterosexual. Es arbitrario, facilón, y si tiene que haber una clasificación para que la crítica no tenga problemas, pues que la haya. ¿Qué es lo que une a los autores gay? Su preocupación formal es muy distinta. La aproximación al tema es muy diferente. Quizá sólo nos une el interés por presentar personajes homosexuales. Creo que el encasillamiento sí limita. ¿Qué soy un narrador gay o tengo obras que están dentro de la literatura gay? Si a esas vamos, ¿dónde quedan De pétalos perennes o La hermana secreta de Angélica María? No me siento un narrador gay, no creo que esa sea mi vocación en la vida. Los de la Onda protestaron y siguen protestando por su encasillamiento; es natural resistirse a las clasificaciones.”


El cuento

Otra pregunta que se le hizo a Zapata se refiere a su labor como cuentista, ¿por qué son más novelas que cuentos? Respondió: “Porque a mí lo que me interesa y me gusta más es la novela. Los cuentos los hago cuando no tengo un proyecto narrativo más grande. Como escribir una novela es un proceso muy largo, que en mi caso ha durado hasta dos años, termino y no se me antoja escribir otra. Pero como necesito escribir, hago cuentos, teatro o guiones de cine. No creo que mi vocación sea la de cuentista.”

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