jueves, 2 de febrero de 2012

Cuando los OVNIs chocan

En 1996 Editorial Mina publicó el libro Los OVNIs estrellados en México de Luis Ruiz Noguez. El prólogo lo escribió el ufólogo Óscar García. El capítulo siete lo dedicó a uno de los casos clásicos de la ufología mexicana.


EL CASO PUEBLA(Primera parte)

Luis Ruiz Noguez

Un suceso completamente fuera de lo normal se registró, en la madrugada del 29 de julio de 1977, en el cielo de la Ciudad de México, provocando una enorme expectación y desatando una ola de rumores que continúan hasta la fecha. Para miles de personas en la ciudad más grande del mundo, así como para cientos de los habitantes dispersos en la sierra de Tlaxcala, Puebla y Veracruz, aquella mañana sería inolvidable. A primeras horas de aquel día fueron vistas sobre el Distrito Federal, varias luces incandescentes. Numerosos testigos informaron del paso de objetos brillantes a gran altura y velocidad sobre el cielo de la ciudad. Las luces atravesaron por encima de la bóveda celeste en dirección a la Sierra Norte de Puebla y de inmediato los medios de difusión se vieron abrumados por las llamadas de testigos de su paso.

Estos últimos se hicieron cargo y agregaron lo que les vino en gana, en ocasiones lo más descabellado. El caso, como veremos, es una extraordinaria muestra de cómo una noticia interesante se convierte rápidamente, en manos de charlatanes, en un caos.



LOS PRIMEROS REPORTES

Numerosos trabajadores que habían madrugado para dirigirse a sus trabajos; trasnochadores que recién terminaban su juerga; aficionados a los ejercicios matutinos; y estudiantes que se dirigían a sus escuelas vieron cómo, aquella mañana, literalmente el cosmos pasaba sobre sus cabezas.


Efectivamente, un grupo de estudiantes (acompañados de amigos y familiares), aspirantes a la Escuela Nacional de Educación Física, esperaba pacientemente formados afuera del edificio del Palacio de los Deportes en espera de una ficha para realizar el examen de admisión. Eran alrededor de 400 personas. Entre ellas estaba Carlos Tejeda Galicia, pasante de Ingeniería Geológica, quien había llegado al lugar a las tres de la mañana en compañía de su hermano menor, quien iba a obtener una ficha.

Ambos hermanos observaron que un grupo de personas miraban hacia el cielo. Intrigados, dirigieron su vista hacia el mismo lugar y descubrieron los objetos con asombro. Carlos los describió como:

Dos objetos en forma de balón de futbol americano, que volaban uno junto a otro en forma perfecta.
Uno de ellos estaba conformado en dos partes; en la primera tenía una punta metálica como especie de cúpula y la segunda no podía percibirse claramente, ya que era una masa de luz que desprendía una capa humeante, similar a la de un reactor; iba dejando una estela blanca que se disipaba como el humo de un cigarro. Los dos objetos tenían las mismas dimensiones y su velocidad era como la doble de la que tiene un avión.


El avistamiento ocurrió entre las 5:55 y las 6:05 A.M.

Muy cerca de aquel sitio, veinte trabajadores de Mexicana de Aviación observaron el paso de seis OVNIs que corrían de Suroeste a Noreste a velocidad vertiginosa. Se trataba de objetos que emitían una luminosidad verdosa y dejaban una estela de luz, como si se tratara de cohetes “buscapiés”. Uno de ellos era más grande que los otros cinco y tenía una forma alargada.

El señor Arturo Villela, empleado del aeropuerto, que hacía aeróbicos como parte de sus ejercicios matutinos, contempló el paso de tres esferas plateadas que iban del Ajusco hacia el Noreste de la capital. Desde su punto de ubicación en Coyoacán, pudo situar a los tres objetos a 75 grados de elevación, muy cerca del cenit.

La señorita Patricia Robles, desde la esquina de Xola e Insurgentes observó un fenómeno similar.
En otro rumbo de la ciudad, el señor Alejandro Rocha pudo ver desde Tlanepantla, durante unos dos minutos, siete objetos en forma de media esfera, uno de mayor tamaño seguido por 6 más pequeños que formaban un círculo. Los objetos tenían un brillo metálico y contaban con luces azules. El objeto de mayor tamaño dejaba tras de sí una estela en forma de pequeñas explosiones azules.

Los medios de comunicación recibieron reportes similares. Por ejemplo, en el noticiario matutino Hoy Mismo, transmitido por canal 2 de televisión, y que en ese entonces conducían Guillermo Ochoa y Lourdes Guerrero, se informó que numerosas personas del sur de la Ciudad de México habían llamado para reportar acerca del paso de varios objetos luminosos que atravesaron los cielos del Distrito Federal a primeras horas de la mañana.

Guillermo Ochoa se comunicó ante las cámaras a la torre de control del aeropuerto para solicitar mayores datos sobre los reportes que había recibido, pero le informaron que el radar no había registrado absolutamente nada.


EL REPORTE DEL AEROPUERTO

El controlador del radar, señor Gabriel Pascoe, que se encontraba de turno en la madrugada de ese día dijo que cerca de las 6 de la mañana se recibieron múltiples telefonemas de personas que reportaban la presencia de OVNIs, pero en las pantallas de radar no se vio nada anormal.

No obstante los operadores de la torre de control del aeropuerto, dijeron posteriormente que varios comandantes de jets de Mexicana y Aeroméxico reportaron OVNIs desplazándose a gran velocidad sobre las costas de Veracruz y Campeche.

Sin embargo, ese mismo día, Radio Aeronáutica Mexicana, S.A. (RAMSA) iformó desde Acapulco, Guerrero, por medio de Daniel Álvarez, despachador de la torre de control, acerca del paso de tres objetos en dirección Norte Sur [1] (sic) a unos 16,000 pies de altura (unos 4,480 metros). Los objetos fueron descritos como una masa brillante y redonda de gran tamaño, seguida por dos masas pequeñas a sus lados que parecían “querer detenerla”. Este reporte, cuya clave es ZIHOAAM 291335 [2] fue enviado por cable (246B1506), por el Departamento de Operaciones de Aeroméxico en Zihuatanejo, al mismo departamento en el Distrito Federal. El informe se refería al registro de observaciones del tiempo denominado “Reporte horario”, que llevaban todas las estaciones de Radioaeronáutica Mexicana, S.A. (RAMSA) y textualmente decía:

Radio operador Hernández Moncada 1155Z (5 horas tiempo local) observó tres OVNIs dirección Norte a Sur aproximadamente a 16,000 pies de altura. Una masa brillante de tamaño grande en forma redonda volando en línea recta con dos masas más pequeñas a sus lados, “como tratando de detenerla”. Estas dos haciendo un giro de 180 grados [3] regresaron a una velocidad vertiginosa, punto.

La masa más grande produjo explosión [4] formándose cuatro partes sin perder su tamaño, continuando su curso dejando una vía luminosa muy ancha como cola de cometa durante cinco minutos, punto.

Estos hechos fueron confirmados por despachador TWR (torre de control) en ATOINTL (Aeropuerto internacional), señor Daniel Álvarez, punto.

LA PELÍCULA

Así estaban las cosas cuando posteriormente se supo de una película que estaba siendo producida por Estudios América, Picardía Mexicana (la primera porque luego hubo varias más), que se estaba filmando en una casa de un fraccionamiento para empleados del ISSSTE ubicada sobre Canal de Miramontes, cerca de Villa Coapa, se habían logrado captar algunas escenas del OVNI.

Efectivamente, aquella mañana Abel Salazar, director de la cinta, deseaba tomar un amanecer en la ciudad como parte de las escenas finales de la película. Esa fue la razón de que un grupo técnico de más de 14 personas se encontraran en la azotea de la casa.


Al tratar de localizar el origen de la explosión, contempló en el cielo tres objetos esféricos muy luminosos que parecían estar jugando carreras, ya que se rebasaban entre ellos. De inmediato dio la voz de alarma: ¡Los OVNIs! ¡Los OVNIs!

Sin pensarlo dos veces el director Salazar ordenó al camarógrafo que filmara los objetos.

Además de los técnicos mencionados, en el mismo lugar estaban la actriz Jacqueline Andere, el cantante ranchero Vicente Fernández, Armando Jiménez, autor del libro en el que estaba basada la película, y Alfredo Ripstein, productor ejecutivo de la misma.


Veamos cuál fue la impresión de algunos de estos testigos.

Armando Jiménez: “Yo no estaba en la azotea; me encontraba en la planta baja de la casa con los dueños de la misma. Había terminado de filmar unos minutos antes una escena con Jacqueline Andere cuando de pronto todos empezamos a escuchar gritos: ¡Los OVNIs! ¡Los OVNIs!... Salimos disparados a ver qué sucedía y sólo alcance a mirar la última fase de ese espectáculo en el cielo. Si no hubiesen dicho que eran OVNIs, yo hubiera confundido a los objetos con estrellas fugaces o el paso de unos aviones [5] ...Se desplazaban con gran rapidez”.

Abel Salazar: “Estábamos filmando en una unidad ubicada en la calle Canal de Miramontes; necesitábamos la claridad del día para terminar la película. Todos esperábamos a que empezara a surgir la luz, cuando de repente el fotógrafo me gritó que algo había explotado en el Sur. Yo le dije que lo tomara; no sabía bien qué era pero le dije que lo captara. Unos segundos más tarde vimos a tres objetos voladores que venían a una velocidad bárbara. Los observamos durante 22 ó 23 segundos. Cuando pasaron exactamente arriba de nosotros, una de las tres formas voladoras se desprendió y el fotógrafo pudo seguirla perfectamente, para recoger a las otras dos dentro del cuadro de la cámara.”

Pedro Ferriz –continúa hablando Abel Salazar- dice que nunca en la historia del mundo un fotógrafo profesional había logrado tomar esto, que fue realmente una coincidencia extraordinaria. Creo que todo se debió a un golpe de suerte. No sé si hayan sido OVNIs, pero sí estoy seguro de que era algo muy extraño que se desplazaba a una velocidad terrible. Cada esfera iba dejando atrás una estela de miles de estrellitas.”

Jacqueline Andere: “Era una cosa plateada, una especie de estrella fugaz o de cometa. A esa hora estaba sumamente cansada; habíamos filmado desde las siete de la noche del día anterior, y cuando empezaron a gritar que en el cielo había un OVNI, yo estaba desecha; a esa hora no me importaba si era un OVNI, un cometa o una estrella. Sin embrago, movida por la curiosidad, pude apreciar una forma de color plateado que iba dejando una estela como la que desprenden los aviones.”

Los OVNIs fueron tomados con un lente zoom de 250 mm, en una película profesional de 35 mm. La película muestra un largo trazo ígneo en las alturas dejado por dos objetos voladores no identificados. El resultado de la toma fueron casi 20 segundos de nítidas imágenes. La filmación fue comprada por la agencia Notimex, que en ese entonces era dirigida por Ferriz, y ampliamente difundida nacional e internacionalmente.


[1] En realidad la dirección correcta era Suroeste Noreste. No sabemos si el error es de origen o fue debido a una mala transcripción en la revista Contactos Extraterrestres.

[2] Esta clave significa lo siguiente: Zihuatanejo Operaciones Aeroméxico (ZIHOAAM), 29 -de julio-, 13:35 (291335). Las 13:35 horas Z corresponden a las 7:35 de la mañana en la Ciudad de México. Esta es la hora a la que fue enviado el cable de Zihuatanejo al D.F.

[3] Este mismo efecto óptico lo pueden hacer dos objetos viajando en el mismo sentido a velocidades diferentes. Si lo observado aquella madrugada fue un objeto cósmico que se desintegró a lo largo de su trayectoria, no sería difícil suponer que uno de esos fragmentos se desprendió a la altura de Zihuatanejo. Este objeto, al quedarse atrás, daría la impresión de haber hecho un giro de 180°.

[4] Esto confirma nuestra suposición de que el objeto, al explotar, se separó de un fragmento más pequeño que produjo la impresión de haber hecho un giro de 180°.

[5] Sorprende y al mismo tiempo es agradable esta actitud, que deberían tratar de imitar todos los fanáticos de los OVNIs. Antes de declarar que se trata de naves de otros planetas hay que agotar todas las hipótesis.



Todas las entradas sobre este caso:

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