jueves, 2 de septiembre de 2010

Escepticismo para niños

La revista Skeptic es dirigida por Michael Shermer, en ésta aparece la sección Jr. Skeptic. El apartado para niños del número cuatro del volumen seis trataba de ovnis y extraterrestres (¿Sabían que Shermer fue abducido por extraterrestres? El director de la Sociedad de Escépticos cuenta su historia y la explicación: estaba muy cansado pues llevaba demasiadas horas sin dormir y había estado realizando demasiado ejercicio en su bicicleta).

How to Fake ufo Photos se tituló el artículo más interesante de esa sección. Aparecen niños trucando fotografías de ovnis. De hecho, Shermer ha organizado talleres de trucaje de fotografías de platillos voladores, éstos van dirigidos a los niños. Los niños fabrican sus “naves intergalácticas” mediante materiales conseguibles en casa o en una papelería y después les toman fotografías con cámaras desechables. Posteriormente son mostradas al público (y a "expertos" analistas). Les quedan tan bien que la gente las llega a considerar buenas pruebas de las visitas extraterrestres. Aquí puede encontrarse información del taller.

Philip Klass escribió BRINGING UFOS DOWN TO EARTH (1997) pensando en los niños (Explicando los ovnis es la traducción al español de esta obra, sobre ésta se puede leer aquí).

En Las patillas de Asimov comencé una serie de entradas dedicada a lo que len México escriben los divulgadores de la ciencia y los científicos acerca de los ovnis y los supuestos fenómenos paranormales. Ahora toca el turno a la doctora Julieta Fierro, quien escribió un libro para niños en el que habla de extraterrestres y del "fenómeno ovni".

La doctora Fierro es una de las investigadoras más importantes de nuestro país, es una apasionada de la divulgación científica. Ha obtenido varios reconocimientos, entre ellos el Kalinga de la UNESCO y el Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia y de Periodismo Científico. Es una mujer muy creativa, una de sus inquietudes es idear formas distintas para divulgar el conocimiento. Su texto sobre el llamado fenómeno ovni tiene sus aciertos y sus errores. Pero vayamos por partes.

Hace varios años Carlos Clemente me contó que había debatido con la astrónoma en algún programa de radio, el tema obviamente fue el de la vida extraterrestre. Cada vez que el ex vigilante (hace mucho que no lo veo en el programa de Maussán, por ello lo de ex) confrontaba con casos concretos de ovnis a la doctora Fierro, ella mencionaba a Mario Méndez y a su grupo de escépticos. Clemente me dijo que en algún momento la científica señaló que tenía pensado escribir un libro sobre ovnis.

Supongo que Extraterrestres vistos desde la ciencia (Lectorum) es el libro que la doctora tenía en mente cuando debatió con Clemente, aunque en realidad sólo le dedica unas cuantas páginas al fenómeno ovni.



En la contraportada leemos (las negritas son mías):

¿Qué tanta posibilidad hay de que nos visiten los extraterrestres? ¿Qué es la vida extraterrestre? ¿Cuándo podremos viajar a otros planetas o galaxias para encontrarla? En esta obra amena, Julieta Fierro te explica clara y sencillamente estas cuestiones y muchas más; así tendrás todos los elementos científicos para saber qué probabilidad real hay de que existan otros mundos como el nuestro. Te enterarás del esfuerzo y la dedicación que ponen muchos astrónomos y otros científicos para encontrar vida alienígena (incluso te dice cómo podrías ayudar a hacerlo). Después de leer este libro, nadie podrá engañarte diciéndote que tuvo un encuentro con extraterrestres y que lo llevaron a viajar por el espacio. ¿Por qué pensar siempre que los extraterrestres son más inteligentes que nosotros? Tal vez la nuestra sea la civilización más avanzada de la Galaxia.

El libro está pensado para que los lectores puedan realizar diversas actividades como dibujar, escribir historias o hacer pequeños experimentos. Es una obra integrada por breves textos que explican, entre otros temas, lo que es la vida, la evolución, la búsqueda de vida en otros mundos de nuestro sistema solar, la forma en que se calcula la distancia a las estrellas, la ecuación de Drake, la búsqueda de civilizaciones extraterrestres mediante radiotelescopios, la velocidad de la luz, la vida de las estrellas, los viajes espaciales.

En un apartado dedicado a las pruebas supuestamente irrefutables explica que las fotografías de ovnis pueden ser trucos, que las huellas de supuestos aterrizajes resultan ser restos de fogatas, que las luces que se ven en el cielo pueden ser globos, satélites artificiales o aviones de prueba, y agrega: “Incluso existen experimentos atmosféricos donde se producen explosiones. Podríamos fácilmente confundir estos objetos brillantes –con los cuales no estamos familiarizados- con vehículos provenientes de algún otro sitio del cosmos.”

Sobre los mensajes de los contactados escribe: “Ciertas personas aseguran que textos y dibujos que han hecho les han sido dictados por seres de otros mundos. Por desgracia, el contenido tanto de los textos como de los dibujos hacen referencia a situaciones, personas e idiomas que existen en la Tierra, y en ninguna circunstancia hacen referencia a algún tipo de tecnología ni invención que no exista aquí. Todos los reportes corresponden al grado de escolaridad del supuesto contactado y no aportan nada nuevo ni desconocido. Por esta razón, los científicos le dan poca credibilidad a este tipo de mensajes.”

Hasta aquí todo está muy bien, pero comete algunos errores cuando menciona dos casos clásicos de la ufología: el caso Puebla y Roswell. Ejemplos que “muestran cómo la chatarra espacial produce ovnis de varios tipos.” Sobre éstos anota:


PUEBLA 1992

En 1992, en Puebla, centenares de personas vieron una serie de luces resplandecientes en el cielo. Varios pobladores del área recogieron fragmentos de un material duro, oscuro, de forma irregular, más parecido al plástico que a una roca. En México existe una sociedad escéptica del fenómeno ovni, cuyo director es Mario Méndez Acosta. Algunos de sus miembros acudieron de inmediato a Puebla para recoger los testimonios y adquirir muestras del material que cayó del cielo. Después de analizar los fragmentos y procesar los reportes de los rastros observados en el cielo, llegaron a la conclusión de que se trató de los restos de una sonda soviética que había reingresado a la Tierra y se había consumido casi totalmente en la atmósfera. El material oscuro era parte de la cerámica que revestía a los instrumentos.


ROSWELL

Probablemente el caso más sonado de visitas de extraterrestres sea el caso Roswell.
Resulta que durante la Guerra Fría, es decir cuando los Estados Unidos y la ex Unión Soviética estaban enfrascados en hacerse la vida difícil y con grandes preocupaciones sobre la posibilidad de que una nación aniquilara a la otra empleando bombas atómicas, los estadounidenses colocaron en órbita un satélite espía para detectar explosiones en territorio ruso. Este satélite tuvo un desperfecto y cayó en el desierto de Nuevo México, cerca del poblado de Roswell; numerosas personas lo vieron estrellarse. Dado que era un proyecto secreto el ejército norteamericano acudió al sitio y se llevó el artefacto acallando rápidamente a los medios. En Roswell se comenzó a correr la voz de que efectivamente el ejército había querido hacer suya la sonda de manera exclusiva, con todo y los extraterrestres que contenía. Varias personas fueron al hangar donde fue almacenada a tomar fotografías. Cuando finalemente la prensa pudo aclarar el incidente, el chisme había trascendido las fronteras, y visitantes de todo el mundo acudieron a Roswell para observar la huella de la supuesta nave y recoger vestigios –abundantes en el área, pues el satélite regó material estrellarse-. Hasta la fecha en Roswell existe un museo donde se venden una serie de recuerdos al respecto, incluso gomas para borrar y dulces en forma de extraterrestres.


El caso Puebla sucedió en los setentas y fue investigado por Héctor Chavarría y Pablo Latapí cuando aún no existía la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica (SOMIE). Aunque, efectivamente, Chavarría fue uno de los fundadores de dicha sociedad escéptica. Fue Héctor Escobar (también de SOMIE) quien solucionó el caso, él descubrió que se trató de la tercera etapa del cohete que puso en órbita al satélite soviético Cosmos 929. Todos los detalles aquí, otros aspectos aquí. Al parecer la doctora Fierro redactó su texto con los datos que pudo recordar de lo que Chavarría y Méndez le contaron.

Lo que se encontró en Roswell no fue un satélite espía sino un globo del proyecto Mogul.

De cualquier forma el libro es un interesante intento de enseñar a los niños a dudar de las afirmaciones de los ufólogos. Éste puede consultarse aquí.

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