viernes, 10 de mayo de 2013

NUEVO IRRACIONALISMO. Postmodernidad y Anticiencia.

Mario Méndez Acosta

Son demasiado optimistas las expectativas que anuncian la inminencia de una nueva época de Ilustración global. Por el contrario, la actual corriente multidisciplinaria que se hace llamar “postmodernidad” muestra aspectos oscurantistas militantes que en verdad deben ser motivo de preocupación para quienes consideran que en el conocimiento de la naturaleza y del universo se encuentra el camino hacia un estado de mayor bienestar para nuestra especie. 

El resentimiento en contra de la ciencia muestra dos vertientes: por un lado, están quienes sostienen ideologías y opiniones surgidas a través de un proceso formativo y educativo muy basado en las ciencias sociales y humanistas, que en especial le envidian a la ciencia su capacidad de obtener conocimientos certeros y sobre todo verificables y que consideran a la capacidad de la ciencia de modificar hasta sus concepciones más bien establecidas, como una muestra de su relativismo social y temporalidad inevitable. Para estos la ciencia no es más que una estructura de origen sociocultural y sus conocimientos simples apreciaciones de un grupo de privilegiados. 


La otra vertiente del rechazo social a la ciencia la representan quienes consideran que los hechos sobre la naturaleza que están documentados, atentan contra las concepciones mágicas y sobrenaturales que constituyen la fe religiosa y las aspiraciones de trascendencia de diversos grupos e individuos. En este caso, la comunidad científica es considerada como partícipe de una conspiración maligna para acabar con la fe de las personas y los valores morales o bien como una especie de nueva inquisición, dedicada a perseguir y a excomulgar a esos herejes que llegan a postular alguna idea que se oponga de entrada a las leyes de la naturaleza, a las que en ocasiones califican de no ser otra cosa que simples paradigmas temporales. 


En los casos más extremos, quienes sostienen esta visión anticientífica no sólo descalifican a la ciencia como medio para conocer el mundo, sino que desconocen la propia realidad como algo que exista en forma independiente de nosotros los seres humanos. De hecho, una de las características más notables de la llamada New Age –nueva era-, que constituye la filosofía más distintiva del neomodernismo es la noción de que cada persona puede mágicamente crear su propia realidad y alterarla según su gusto y necesidades. 

Se dan la mano los filósofos del relativismo social y los místicos mercachifles de fin de milenio. Sus discursos son intercambiables. Feyerabend, Imre Lakatos y Robert Anton Wilson le niegan la validez a la ciencia como vía legítima y especial para llegar al conocimiento, y abren las puertas a quienes no tienen nada que ofrecer al ser humanos más que palabras e ilusiones peligrosas. 

Sin embargo la reacción de la ciencia no es generalmente de preocupación. A la comunidad científica no le ocupan y menos le preocupan las actividades de quienes niegan su validez. Esto por un lado es explicable. Estamos en medio de una explosión tecnológica que alterará la vida –hasta hacerla irreconocible- de todo aquél que viva en el mundo dentro de apenas 50 años. En comunicaciones, entretenimiento, información, educación, cultura y empleos se basará una revolución económica sin paralelo desde la invención de la agricultura. Se da por descontado que la ciencia resolverá los problemas más amenazantes, como la producción de los alimentos, el agua potable y la protección del medio ambiente; pero esto de ninguna manera es algo seguro, para alcanzarlo se requiere de mucha investigación, la cual demanda recursos económicos y humanos bien capacitados y aquí es donde los científicos pueden sufrir los efectos del avance del sentimiento anticiencia, que se traduce cada año en todos los países en un número creciente de reducciones a los presupuestos de apoyo a la investigación, en la cancelación de los programas de investigación pura y avanzada y en el deterioro de la actividad académica en este ámbito. El futuro puede alcanzar a los científicos más rápido de lo que se imaginan y más les vale asumir una actitud más militante en la tarea de combatir la anticiencia, tanto en su variedad intelectual como en su faceta mágico-religiosa. 

Estas son las voces de quienes deploran la existencia misma de la ciencia: 

“No existe la tal verdad objetiva. Nosotros hacemos nuestra propia verdad. No hay tal cosa como la realidad objetiva. Nosotros hacemos nuestra propia realidad. Hay caminos espirituales, místicos e internos para obtener conocimiento. Si una experiencia parece real, es real. Si una idea se siente correcta, es correcta. Somos incapaces de adquirir conocimientos sobre la verdadera naturaleza de la realidad. La ciencia en sí es irracional o mística. Es sólo otra fe o sistema de creencias o mito, sin más justificación que cualquier otro. No importa si tus creencias son verdaderas o no mientras tengan sentido para ti”. Resumen de creencias de la Nueva Era, por Theodore Shick y Lewis Vaughn. 

“La ciencia es más como una iglesia que como una actividad racional y sus teorías no están más cercanas a la verdad final que los mitos y los cuentos de hadas”. “Si los contribuyentes creen en cosas como la astrología, herbolaria china, cosmología hopi, parapsicología, curación por la fe, acupuntura, creacionismo, vudú o las danzas de la lluvia, entonces estas teorías deben ser enseñadas en las escuelas públicas.” El Antimétodo de Paul Feyerabend. 

Un historiador del futuro o de otro planeta, que llegase a la Tierra y que tuviese acceso a todo lo que se publica o se difunde en nuestra sociedad contemporánea llegaría a la conclusión de que tenemos viaje espacial cómodo, rápido y barato, que tenemos contacto cotidiano con multitud de especies extraterrestres y que manejamos habitualmente poderes mágicos como la psicoquinesis, la telepatía, la clarividencia, la teleportación, etc. Todos los medios de difusión o entretenimiento manejan versiones ficticias o supuestamente reales que aseguran que tales prodigios son algo común. 

Pero la verdad es distinta; lo que ocurre diariamente en nuestras ciudades y campos está lejos de parecerse a esa visión de pacotilla, cuyo efecto real es narcotizar a grandes sectores de la población que pasan sus existencias en una especie de limbo nebulosos en donde resulta impensable hacer algo para modificar la situación social. 

Esos grupos sociales bajan su guardia crítica y están dispuestos a aceptar todo lo que se les diga. Recientemente, se difundió en la radio que observar el eclipse de luna del pasado mes de septiembre causaría daños a las personas y bebés en gestación. Numerosos sectores se abstuvieron así de disfrutar el fenómeno y manifestaron ciertos temores irracionales. De igual forma, corrió el rumor de que habría pronto un oscurecimiento planetario de varios días debido a una cortina de fotones que pasaría por el planeta. En forma deliberada algunos charlatanes impulsaron esta versión en los medios, sin que nadie expresara alguna duda. Lo que en verdad iba a ocurrir es el recrudecimiento normal de la actividad de las manchas solares. 

Estas reacciones de credulidad ante patrañas absurdas revelan el efecto reblandecedor que tiene en la opinión pública la visión anticientífica y aniquilan el pensamiento crítico.

La sociedad mexicana ha reaccionado en forma muy enérgica y positiva ante los alarmantes avances de esa otra faceta del postmodernismo que es la doctrina económica neoliberal y ha generado numerosas organizaciones no gubernamentales que defienden los intereses de grupos que no se sienten representados por las autoridades que legalmente tienen el deber de ver por sus intereses. 

Desde este punto de vista, la defensa de la perspectiva científica y racional acerca del universo que nos rodea se convierte en parte inseparable de la labor de defensa social que hacen los organismos ciudadanos y, en buena parte, las escuelas públicas de educación superior. Estos sectores a su vez no deben olvidar este hecho y necesitan incorporar la defensa del pensamiento crítico y la divulgación del conocimiento científico como parte esencial de su tarea de protección de los derechos del ciudadano. 

Resulta en especial deplorable cuando sectores contestatarios que reconocen la necesidad de la acción ciudadana en contra de la injusticia social y hasta de la violencia estructural prevalente en nuestros países, deciden recoger y defender algunas doctrinas mágicas o supersticiosas y abiertamente anticientíficas como parte de su postura de rebelión contra un sistema opresor, dentro del que ubican a la ciencia moderna; en especial, por ejemplo, a la medicina científica, contra la que oponen a las llamadas medicinas alternativas como una supuesta opción “revolucionaria”. Lo mismo ocurre con diversas sectas y cultos pretendidamente “orientalistas” o “aztequistas” que proponen soluciones mágicas a los problemas sociales. Ni las demenciales teorías sobre la energía “orgónica” de William Reich ni las de la genética leninista de Trofim Lysenko se hacen más verdaderas o justas por el hecho de que sus promotores hayan sido marxistas. 

Es también el doble patrón moral de los que sostienen la posición anticientífica y el relativismo del conocimiento de la realidad; por un lado, demandan libertad total de expresar sus creencias y, sobre todo, la de lucrar con ellas –no hay que olvidar que detrás de cada pseudociencia existe un próspero negocio, sostenido por el público consumidor engañado- sin embargo, se oponen y tratan de obstaculizar la difusión de las opiniones que les son críticas. Tratan deliberadamente que al público no se le dé a conocer la voluminosa información que demuestra claramente la falacia y lo engañoso de sus afirmaciones. En México al menos, es un delito en potencia publicar críticas contra las creencias de algunas religiones ya que en teoría pueden “ofender” la fe de ciertos grupos. Estas disposiciones, como las que sancionan la blasfemia en otros países, deben ser derogadas y para ello se requiere movilizar a una opinión pública realmente poco preocupada por estos hechos.

La postmodernidad se ha convertido en una serie de posturas, rituales, modas, estilos estéticos y doctrinas económicas y políticas que se caracterizan por su blandenguería y su profunda y tediosa vulgaridad. Desde la música “New Age”, incapaz de despertar ningún sentimiento fuera del letargo, hasta los colores pastel pálido de una arquitectura que regresa a estilos de períodos históricos que lograron la hazaña de no dejar ninguna huella en la historia del arte, el postmodernismo sólo busca adormecer las mejores cualidades críticas y la curiosidad del ser humano. 

Por supuesto, hay fuerzas económicas que tarde o temprano vendrán a restaurar el equilibrio y la vocación de progreso material, cultural y científico; pero siempre es conveniente ayudar a esas fuerzas históricas. No puede nuestra especie caer en un estado de parálisis cultural, como el que afectó a Egipto por tres mil años y a China por más de cuatro mil. 

En este momento están vivos más del 80% de los grandes científicos de toda la historia. Se ha reducido diez veces el plazo entre un descubrimiento y su aplicación; sin embargo, cada día se abandonan más y más tareas de búsqueda y difusión o se han cancelado en todo el mundo grandes proyectos como el del superacelerador de partículas que quedó a medio construir en una llanura tejana y con el cual se hubieran resuelto las cuestiones más misteriosas del comportamiento de las partículas elementales. Se canceló hace poco también, por falta de recursos el proyecto de George Bush de viajar al planeta Marte en 2017. 

Cada día se descartan más y más proyectos de gran importancia para el avance de nuestro conocimiento y de ello es en parte culpable el sentimiento anticientífico y oscurantista que prohija la postmodernidad. 

La ciencia es detestada porque destruye ilusiones de trascendencia espiritual de los individuos, y porque relega al ser humano a una posición muy secundaria como figura dentro del universo. Eso atenta contra el ego de muchos individuos, pero también la ciencia nos responsabiliza de nuestro futuro: no contaremos nunca con ayudas sobrenaturales ni extraterrestres para salvar nuestra civilización. Nos demuestra también que somos libres, y que si no asumimos esa libertad alguien nos va a dominar y a explotar toda nuestra vida. 

Nos demuestra la ciencia que no somos inmortales; pero al mismo tiempo permite la eventual realización tecnológica de ese ideal. Compite ya la ciencia con las ofertas consoladoras de las religiones y los mitos, y como lo hace leal y eficazmente, es detestada. Sus enemigos no descansan, y quienes llevan a cabo las tareas de investigación ni siquiera saben que están en la mira. Es necesario movilizar a la opinión pública culta –que ha sido capaz en México de detener una guerra- para que la defensa de la ciencia y la difusión de sus hallazgos y de su visión del mundo se haga parte de esa defensa social. 


Publicado en el número seis de “Razonamientos. Revista del Pensamiento Humanista”, correspondiente al tercer trimestre de 1996.   

miércoles, 1 de mayo de 2013

INFORMES CON ALTO GRADO DE EXTRAÑEZA


Héctor Escobar Sotomayor

OVNIS FOTOGRAFIADOS


Generalmente se ha supuesto que una buena evidencia de la existencia de los OVNI lo constituye una fotografía. No es cierto. Una fotografía generalmente proporciona muy poca información. A menudo, y en esto están de acuerdo la mayor parte de los ufólogos, es muy sencillo falsificar una fotografía y los métodos para hacerlo pueden ser infinitos. Por ejemplo es posible fabricar maquetas, como el caso de las famosas fotos de Billy Meier, es posible arrojar objetos al cielo y fotografiarlos, es posible manipular los negativos, etc. Aparte podemos tomar una amplia variedad de casos en que la persona se ha confundido y fotografiado un objeto común creyendo que es un OVNI. Igualmente es muy posible que las películas muestren defectos que harán aparecer posteriormente un OVNI invisible. ¿Qué podemos obtener en limpio de este tipo de evidencias? Primeramente es necesario hacer una depuración del catálogo y eliminar aquellos casos que tienen una explicación evidente, y aquellos de los cuales poseemos datos insuficientes como para llevar a cabo un análisis satisfactorio. Igualmente es necesario eliminar aquellos casos en los que sólo se ven luces y cosas similares pues proporcionan muy poca información. 

De este modo se eliminan una gran parte de los mismos y quedan sólo algunos pocos casos de interés. 


El caso Cocoyoc

Sin duda uno de los casos fotográficos más impresionantes que han ocurrido en México es el famoso caso Cocoyoc, que apareció publicado por vez primera en el número 11 de la revista Contactos Extraterrestres en un artículo de Fernando Téllez titulado “OVNI tentacular fotografiado en Cocoyoc”.


Los hechos ocurrieron durante la tarde del domingo 3 de noviembre de 1973, cuando el matrimonio Jiménez (pseudónimo) se dirigía a la ciudad de México después de haber pasado el día en el balneario de Cocoyoc, Morelos. En el automóvil viajaban los esposos Jiménez, su hijo de pocos meses y la niñera del mismo. Aproximadamente a las 16:45, la Sra. Jiménez indicó a su esposo la presencia de un helicóptero de raro aspecto, que parecía acercarse a la carretera. 

 
El Sr. Jiménez decidió detener el coche para ver mejor y entonces relata lo siguiente: “Al bajar, pude ver un extraño objeto en forma de pera invertida con cinco tentáculos colgándole”. El testigo no está muy seguro pero calcula que el objeto se encontraría a unos 100 metros de altura. Al ver lo raro del objeto, la Sra. Jiménez y la niñera se pusieron muy nerviosas y querían marcharse, pero el Sr. Jiménez decidió ir por su máquina fotográfica que se encontraba en la parte trasera del coche. Con esta máquina comenzó a fotografiar al objeto pudiendo obtener una primera fotografía en los momentos en que el objeto empezaba a alejarse. Luego colocó a la cámara un teleobjetivo y pudo obtener dos tomas más. Para entonces se percataron de que no se trataba de un objeto sino de dos. Un segundo objeto volaba a ras de los árboles y posteriormente se ocultó detrás de los mismos. En ese momento, el primer objeto aterrizó a lo lejos y a él se acercaron unos niños que se encontraban en los alrededores. Jiménez decidió esperar a ver si ocurría algo más, pero no fue así por lo que decidieron volver al vehículo. 

 
Según los testimonios, el objeto era de color verde oscuro, mate y se le calcularon unos 12 metros de altura por unos ocho metros de diámetro. La duración total del avistamiento sería de unos ocho minutos. 

Las fotografías fueron examinadas por el Sr. Roberto Padilla, director de servicios especiales de Kodak Mexicana, quien mediante varias pruebas como continuidad de grano y otras, concluyó que los negativos eran auténticos y no habían sido manipulados. Esto no descarta otras posibles formas de truco. 

 
La cámara utilizada fue una Minota SRT 101, la primera fotografía se tomó con lente normal de 50 mm. En tanto que la segunda y la tercera se lograron con telefoto de 135 mm. Las tres tomas fueron logradas con película Kodacolor ASA 200 din. 

 
Probablemente una de las características más peculiares del caso Cocoyoc  sean las características físicas del objeto, muy poco comunes en el grueso de la casuística. Por lo anterior, llama la atención encontrar unos años después, también en México, una observación de un objeto de características similares. 

El 24 de agosto de 1978, aproximadamente a las 18:00, el joven Luis Alfonso González Luna, que en ese entonces contaba con 14 años de edad, se encontraba paseando a su perro en la avenida Río Churubusco, en la parte este de la ciudad de México, cuando, al voltear hacia el cielo, llamó su atención un objeto en forma de trompo color gris con unas tenazas que sobresalían de sus costados. 

El objeto era absolutamente silencioso y avanzaba con rumbo oeste-este y luego cambió su dirección hacia el sur. El joven González se encaminó rápidamente a su casa a fin de poder observar el objeto con ayuda de unos binoculares o tratar de fotografiarlo. Al llegar a su casa, todavía era visible, pero al salir con los binoculares y la cámara ya no pudo volver a localizarlo. 

 
Al parece el mismo objeto fue observado por el Sr. Federico Jiménez, quien dio informe de su avistamiento en una carta dirigida a Contactos Extraterrestres y que apareció publicada en el No. 97. 

Ese mismo día, aproximadamente a las 18:00, el Sr. Jiménez viajaba en un automóvil en compañía de un amigo cuando pudo ver un objeto cónico de aspecto metálico que reflejaba la luz del sol. La parte inferior del objeto era oscura y en ella se podía distinguir un círculo. El objeto fue ocultado por las nubes y ya no lo volvieron a ver. 

 
Hasta el momento, el caso Cocoyoc permanece como no identificado; es decir, no se han hecho las pruebas pertinentes que determinen la autenticidad de las fotos. Dadas las características de las mismas, parecen corresponder a un objeto sólido, tridimensional y situado a bastante distancia del observador. Sin embargo, a fin de dar un avance mayor se requeriría de un análisis más amplio, cosa que por el momento parece imposible pues se ha perdido todo contacto con los testigos. 

Fragmento del libro "500 Años de ovnis en México II" de Héctor Escobar Sotomayor.

martes, 30 de abril de 2013

INFORMES CON ALTO GRADO DE EXTRAÑEZA

Héctor Escobar Sotomayor

Una manera de acercarnos de manera seria al fenómeno OVNI consiste en la investigación de casos con elevado índice de extrañeza y credibilidad; es decir, aquellos casos que proporcionen una gran cantidad de posibles pruebas, o que por las condiciones especiales, muy difícilmente provoquen confusiones y que además, la calidad moral de los testigos haga muy difícil suponer que se trate de un fraude.

El aterrizaje de Toluca

El día 26 de marzo de 1977 en la ciudad de Toluca, Estado de México, ocurrió uno de los avistamientos más interesantes de los que se tiene memoria en México.

Las referencias a este caso son fundamentalmente las notas de prensa del periódico El Sol de Toluca con fecha 27 de marzo "Tormenta de arena en Toluca"; del día 28 "A cien metros vieron el OVNI tres estudiantes" y del día 29 "Cuatro estudiantes de leyes también observaron el OVNI".

El aterrizaje fue investigado de primera mano por Pablo Latapí Ortega, quien publicó un artículo con los pormenores del caso en Contactos Extraterrestres No. 36, titulado "Aterrizaje en medio de una tolvanera". También fue investigado por Fernando Téllez, quien lo divulgó en el extranjero en la desaparecida revista ufológica española "STENDEK" No. 34, con el título "Aterrizaje en Toluca, México".


El domingo 26 de marzo, los jóvenes Alfredo Bernal, Alfredo Reynoso, Salvador Serrano y José Brito Ayar se encontraban esa tarde, aproximadamente a las 18:00, dando un paseo por la alameda central de Toluca. De pronto se desató una tolvanera que los obligó a subir al coche propiedad de Serrano. Entonces decidieron dar una vuelta por la ciudad. Ya en las afueras apagaron el coche y pudieron ver una enorme nube de polvo sobre la ciudad, a la vez se desataba una fuerte lluvia.


Iban por el camino cuando, al mirar hacia atrás, Salvador se percató de la presencia de un resplandor rojo detrás de una loma. Primeramente, Serrano pensó que se trataba de una patrulla de la policía. En estos momentos el radio del automóvil dejó de funcionar, y Serrano llamó la atención de sus amigos sobre la luz. Al voltear se percataron que se trataba de un extraño objeto que flotaba en el aire. Dado el viento y el polvo resultaba difícil verlo con claridad.


El objeto tenía un tamaño similar al de un autobús y su forma era de una media esfera con el lado plano hacia abajo, era cromado y en su parte superior poseía una cúpula roja muy luminosa; junto a esta cúpula había muchas líneas azules y en el centro de ella una línea vertical conformada por un círculo del mismo color brillante. En la cubierta del objeto se podían ver varias rayas horizontales color cobre y además eran visibles dos patas que parecían no apoyarse en el suelo. En la parte inferior del mismo se veían claramente dos chorros de fuego. En la parte superior había una antena muy larga (siete metros o más, según los testigos).


El objeto estuvo en el lugar aproximadamente unos 7 minutos y emitía un sonido como el de los Jet car (sic). Antes de alejarse, empezó a girar sobre su eje a gran velocidad, a la vez que emitía un zumbido. En estos momentos, el viento aumentó su intensidad y el objeto se elevó y se perdió en el cielo. Momentos después, la tolvanera cesó.

Al irse el objeto, los jóvenes decidieron acercarse al lugar y ya en éste, encontraron que el suelo se encontraba caliente y que había dos circunferencias de terreno quemado, así como gran cantidad de pequeños cables chamuscados.


Mientras esto ocurría, en la ciudad de Toluca, el objeto era visto por alguien más. En esos momentos, el Sr. Francisco García se encontraba en el interior de su casa cuando inició la tolvanera y decidió subir al segundo piso para ver desde la ventana. En esos momentos se produjo una falla en la energía eléctrica. El ingeniero se dirigía al piso superior, cuando su esposa le dijo que en un cerro cercano llamado "La Pedrera", había un resplandor muy intenso. Al llegar a la ventana, extrañado por la luminosidad que se percibía a lo lejos, el Sr. García decidió ir por un teodolito para ver qué causaba ese resplandor. García se encontraba desempacando el aparato, cuando su esposa le avisó que un objeto resplandeciente se estaba elevando. García subió rápidamente las escaleras y con ayuda del teodolito, pudo ver un objeto en forma de trompo con una gran luz blanca y roja. La parte inferior no se distinguía claramente porque había mucho polvo y humo.


Simultáneamente, el objeto era visto por otro grupo de jóvenes, esta vez Arturo Trujillo Iniestra, Raúl Silva Loaeza, Juan Manuel Jiménez y Jorge Pérez Esquivel. El grupo de jóvenes se dirigía a Toluca provenientes de Ixtlahuaca, cuando pudieron ver sobre el cerro de "La Pedrera" un objeto luminoso que despedía fuego "Como un cohete a Cabo Kennedy" (sic). Agregaron que el objeto permaneció estático durante algunos minutos, desprendiendo gran luminosidad y fuego por su parte inferior. Al parecer los estudiantes lograron fotografiar el objeto pero, según informaron, el rollo salió velado.


Las características de las huellas corresponden a dos circunferencias irregulares de terreno quemado. La mayor de 1.8 m y la menor de 1.7 m de diámetro. Ambas están separadas por un espacio de 70 cm.

Los análisis de terreno no mostraron ninguna anormalidad, en tanto los alambritos, resultaron ser pedazos de cable telefónico. Probablemente estos últimos ya se encontraban en el lugar en el momento del aterrizaje.


De lo anterior se desprende que el caso Toluca es un caso muy interesante por contar con tres grupos de testigos independientes, pero que, desgraciadamente no ofrece mayores pruebas que las huellas de las cuales no se pudo determinar nada especialmente extraño o llamativo. 

Fragmento tomado del libro 500 Años de OVNIs en México II.

miércoles, 24 de abril de 2013

El doctor en física nuclear que no es doctor en física nuclear y el investigador serio que no es investigador serio

Hace unos días Jaime Maussán defendió el video de José Alonso y David Espada, aquel en el que supuestamente se observa un extraterrestre detrás de un poste (ver aquí). Maussán argumenta a favor del caso la investigación realizada por el "doctor en física nuclear" Jorge Guerrero de la Torre. Tanto en Las patillas de Asimov como en este blog he mencionado que Maussán no ha demostrado que Jorge Guerrero de la Torre realmente sea un científico. Ahora entra al quite el robot escéptico enmascarado... De click en las imágenes para ver el cómic.

viernes, 19 de abril de 2013

Lord of the flies

Otra de las películas que se proyectaron durante el ciclo "Los infantes terribles" fue Lord of the flies, me refiero a la versión dirigida por Peter Brook (1963). En 1990 Harry Hook dirigió otra versión.



Uno de los niños, inocentemente, le confía a otro que le llaman "puerquito". Comprenderá de inmediato que no debió hacer tal confesión.  

Puerquito es asesinado (en la versión de 1963)



La muerte de puerquito  



La muerte de Simon (y Puerquito)



Lord of the Flies (versión de 1990)



La muerte de Puerquito (1990)

 

lunes, 15 de abril de 2013

El joven Törless

Hace muchos años mi amigo Jaime Urías y yo asistimos a varios ciclos de cine debate en Ciudad Universitaria. "Los infantes terribles" fue uno de esos ciclos, éste se llevó a cabo -con motivo del día del niño- en la Facultad de Filosofía y Letras.

Una de las películas que se proyectaron fue Der junge Törless. ¿De qué trata?


Película basada en la novela de Robert Musil, cuenta la historia del joven Törless, quien en un internado se vuelve testigo del sádico maltrato que dos condiscípulos le dan a un compañero, convirtiéndolo en su esclavo por haber robado. Törless está condenado a guardar silencio sobre el caso porque su conocimiento del mismo significa ser cómplice. Su pasividad lo vuelve culpable.

miércoles, 3 de abril de 2013

Niños en la ciencia ficción (segunda parte)

En 1965 el escritor Frank Herbert (1920-1986) recibió el Premio Nebula por su obra Dune, un año después recibió el Hugo por la misma novela. Posteriormente amplió sus ideas sobre el mismo universo en las obras El mesías de Dune, Hijos de Dune, Dios Emperador de Dune, Herejes de Dune y Casa Capitular Dune.

Brian Herbert y Kevin. J. Anderson escribieron las obras Preludio a Dune, Leyendas de Dune, Cazadores de Dune y Gusanos de Arena de Dune.

Dune ha sido llevada a la televisón, a los cómics, los videojuegos y a la pantalla grande (incluso se ha creado toda una mitología alrededor del frustrado proyecto de Alejandro Jodorowsky; se menciona, por ejemplo, que participarían Salvador Dalí y Orson Welles).

Esta serie de novelas de Frank Herbert es tan compleja y rica en ideas que puede ser analizada desde diferentes perspectivas. Hay aspectos políticos, económicos, sociales y hasta gastronómicos que pueden ser analizados. Pero, desde mi punto de vista, son las cuestiones religiosas, mesiánicas y ecológicas las que resultan de mayor interés.

Pero ahora, como ya hiciera en la primera parte (ver aquí), quiero referirme a esta obra desde otro aspecto: el del fin de la infancia.

No es mi intención profundizar en la trama, sólo mencionaré los datos que me permitan contextualizar el tema motivo de estas líneas: la transformación de Paul Atreides, su paso de niño a hombre. 


Antecedentes y contexto 

Frank Herbert imagina un Imperio Galáctico dividido en cuasi-feudos o señoríos planetarios controlados por "grandes casas". Estas casas se agrupan en un consejo llamado Landsraad, mismo que le rinde tributo al Emperador Padishah Shaddam IV de la Casa Corrino.

Cada casa posee planetas especializados en ciertas cosas: agricultura, comerico, etc. Las principales son la Casa Corrino, la Casa Atreides y la Casa Harkonnen. También hay casas menores, éstas tienen menor poder económico ya que sus productos no son demasiado requeridos.

Los pilares del Imperio Galáctico son: el Landsraad, Casa Imperial, Fuerza de Asalto Sardaukar, la Cofradía Espacial y la CHOAM (Combine Honnete Ober Advancer Mercantiles), esta última maneja todo el comercio.

La estabilidad del Imperio depende de los viajes espaciales, éstos son controlados por la Cofradía Espacial.


Al inicio de Dune nos encontramos con que el Emperador Padishah le ha quitado a la Casa Harkonnen el domino sobre el planeta Arrakis y se lo ha cedido a la Casa Atreides. Los Harkonnen llevaban 80 años habitando Arrakis, mientras que los Atreides habían vivido en Castel Caladan por 27 generaciones (Paul nació y pasó sus primero 15 años en dicho planeta).

Paul es el hijo del Duque Leto Atreides y su Concubina Dama Jessica. Paul es un joven más bien pequeño para sus quince años de edad, con un rostro ovalado como el de su madre, "Cabellos: muy negros, como los del Duque pero con la línea de la frente del abuelo materno, aquel que no puede ser nombrado, así como su nariz, fina y desdeñosa; y los ojos verdes y penetrantes del viejo Duque, su abuelo paterno ya muerto."

Tanto el Emperador como los Harkonnen desean destruir a los Atreides; y eso es una especie de secreto a voces, el mismo Duque Atreides sabe el riesgo que corre al aceptar Arrakis, pero nada puede hacer al respecto, debe obedecer al Emperador. En realidad, cederle a la Casa Atreides el dominio de Arrakis es una trampa. ¿En qué consiste dicha trampa? Para comprenderlo debemos primero contestar otra pregunta: ¿Qué tiene de especial el planeta Arrakis?

Arrakis es un planeta desértico, por ello tambiés es llamado Dune. El bien más preciado en Arrakis es el agua. "Malas" es una palabra muy cauta para describir las tormentas de arena del planeta: "Esas tormentas se desencadenan a lo largo de seis o siete kilómetros de terreno llano, y se alimentan de todo lo que pueda proporcionarles un mayor empuje: la fuerza de coriolis, otras tormentas, cualquier cosa que tenga en ella un ramo de energía. Soplan a setecientos kilómetros por hora, arrastrando consigo cualquier cosa móvil que encuentren en su camino: arena, polvo, cualquier cosa. Arrancan la carne de tus huesos y reducen éstos a astillas."

Paul sabe que en aquel planeta las lunas serán sus amigas y el sol su enemigo; de igual modo, se le informa que como hijo del Duque nunca le faltará agua, pero podrá ver la obsesión de la sed a su alrededor.

¿En dónde está la importancia de un planeta con tales características? Arrakis es la única fuente de la melange (ésta no puede ser manufacturada), una sustancia adictiva que proporciona ciertos poderes mentales a quienes la ingieren. De hecho, la Cofradía Espacial la necesita ya que al ser ingerida permite a los viajeros ver vías seguras a través del espacio (otro tema que puede abordarse en esta serie es el de las sustancias que supuestamente permitirían expandir la conciencia o las capacidades mentales) y, como decía más arriba, la estabilidad del Imperio depende de los viajes espaciales.

Ahora podemos explicar en qué consiste la trampa. Los Harkonnen esperan culpar al Duque Atreides del decrecimiento en la producción de la melange. El Duque le dice a su hijo: "Imagina lo que ocurriría si algo redujera la producción de la especia. Los Harkonnen han estado almacenándola durante más de veinte años. Aquel que hubiera almacenado la melange podría dominar el mercado. Y los demás no podrían hacer nada. Desean que el nombre de los Atreides se haga impopular. Piensa en las Casas del Landsraad, que en cierto sentido me consideran como su caudillo... su portavoz oficioso. Piensa en cómo reaccionarían si yo fuera responsable de una reducción en sus beneficios. A fin de cuentas, los beneficios son lo único que cuenta. ¡Al diablo la Gran Convención! ¡No vas a dejar que nadie te reduzca a la miseria! Todos se inclinarán hacia la otra parte, sin apoyar nada de lo que yo haga."

Las rencillas entre los Atreides y los Harkonnen son antiguas. Los Harkonnen sólo se detendrán hasta que sean exterminados o el Duque destruido. Dama Jessica piensa en Arrakis como "una inmensa trampa Harkonnen."

Pero no todo está perdido. El Duque Leto Atreides tiene puestas sus esperanzas en los Fremen, quienes -en Arrakis- viven al borde del desierto, ellos son "elusivos como el viento del desierto, que ni siquiera figuraban en los censos de los Registros Imperiales." Los Fremen necesitan el agua hasta el punto de tener que reciclar la humedad de sus propios cuerpos (lo hacen mediante sus ropas: los "destiltrajes"), de ahí que acostumbren decir que "la educación viene de la ciudad, la sabiduría del desierto".

Y es que el Duque considera que los Fremen, al vivir en condiciones tan terribles y adversas, son una fuerza potencial importante y mortífera. Para lograr ponerlos de su lado manda un intermediario: Duncan Idaho.


Paul cuenta con varios preceptores: Gurney Halleck, Thufir Hawat, el mencionado Duncan Idaho y el doctor Wellington Yueh. Uno de sus deberes es hacerle comprender al joven Paul todo lo hostil y peligros que es Arrakis. Se le entrena en el manejo de las armas. Su padre le comenta: "Preferiría que nunca te vieras obligado a matar... pero si te ves enfrentado a ello, mata como puedas... con el filo o con la punta."

Una semana antes de partir a Arrakis, Paul comienza a tener sueños en los que aparece dicho planeta, se trata de sueños premonitorios, el chico sabe que un día conocerá a las personas con las que sueña. ¿Quiénes son? Los ya mencionados Fremen.

Los Fremen esperan un mesías y la escuela Bene Gesserit espera al Kwisatz Haderach.

¿Qué es la escuela Bene Gesserit? Una antigua escuela de adiestramiento mental y físico establecida primariamente para estudiantes femeninas. Tanto la Reverenda Madre como Dama Jessica (la madre de Paul) son parte de esa escuela.

¿Qué es el Kwisatz Haderach?, pregunta Paul y la Reverenda Madre le responde: "Cuando una Decidora de Verdad tiene el don de la droga, puede mirar en muchos lugares de su memoria... de la memoria de su cuerpo. Podemos mirar hacia muchas avenidas del pasado... pero únicamente a las avenidas femeninas. Sin embargo, hay un lugar donde ninguna Decidora de Verdad puede mirar. Nos vemos repelidas por él, aterrorizadas. Pero está dicho que un día vendrá un hombre que, con el don de la droga, podrá ver con su ojo interior. Podrá ver donde ninguna de nosotras podemos... en los pasados, masculino y femenino."

Paul es aquel a quien esperan los Fremen, también es el Kwisatz Haderach.

Una vez que los Atreides se instalen en Arrakis, el Duque Leto será traicionado por un hombre de su confianza. Y es que el Barón Vladimir Harkonnen tiene en usu manos al doctor Wellington Yueh.

Wanna, esposa de Yueh, es capturada y torturada por los Harkonnen. El Barón Vladimir Harkonnen promete detener las torturas si Yueh traiciona al Duque Atreides. Así, Yueh tendrá que drogar al Duque Atreides y entregarlo al Barón Harkonnen... pero hay planes dentro de los planes. Yueh espera que el Duque (mediante una cápsula de gas letal colocada en un diente falso) mate al Barón Vladimir. Además hace lo posible por ayudar a escapar a Paul y a Dama Jessica.


Lecciones 

Como escribí líneas atrás, Paul tiene varios preceptores. Le dan información acerca del planeta en el que vivirán y le hablan de los peligros a los que habrá que hacer frente. Tratan de que Paul adquiera ciertos hábitos. Así, Thufir Hawat, por ejemplo, se pregunta "¿Cuántas veces tendré que decirle que nunca debe dar la espalda a una puerta?"


De igual forma, se le entrena en el manejo de las armas. Paul debe aprender a tomar en serio dichos entrenamientos, debe asimilar que no se trata de juegos.

En uno de los entrenamientos con Gurney Halleck, "Paul empuñó otra espada, cimbreó la hoja con sus manos, y se colocó en posición de aguile, con un pie delante. Su gesto se hizo solemne, en una cómica imitación del doctor Yueh."

-Vaya idiota que me manda mi padre para enseñarme el manejo de las armas -entonó-. Ese pobre Gurney Halleck ha olvidado incluso la primera lección con armas y escudo. -Paul activó el cinturón y sintió la comezón en su frente y espalda y el prurito causado por la acción del campo de fuerza defensivo; los sonidos exteriores menguaron ostensiblemente con el característico efecto de filtro del escudo-. En el combate con escudo, la defensa es rápida y el ataque lento -dijo Paul-. El ataque no tiene màs finalidad que obligar al adversario a dar un paso en falso, para poder atacarle por la izquierda. El escudo detiene los golpes rápidos, ¡pero se deja traspasar por el lento kindjal! -Paul alzó la espada, fintó rápidamente y atacó con una lentitud calculada para atravesar las defensas automáticas del escudo. 

Halleck siguió su acción, se volvió en el último segundo y dejó que la hoja rozara su pecho.

-Excelente la velocidad -dijo-. Pero te has abierto completamente para ser ensartado con un golpe a fondo. 

Paul retrocedió iritado. 

-Debería azotarte el trasero por tu imprudencia -dijo Halleck. Tomó un kindjal desenvainado de encima de la mesa y lo blandió-. ¡Esto, en manos de un enemigo, hubiera podido hacer verter toda tu sangre! Eres un alumno bien dotado, pero nada más, y siempre te he avisado de que ni siquiera jugando dejes que un hombre penetre en tu guardia con la muerte en la mano. 

-Creo que hoy no estoy de humor para esto -dijo Paul. 
-¿Humor? -la voz de Halleck sonó ultrajadaincluso a través del filtro del escudo-. ¿Qué tiene que ver tu humor con esto? Uno combate cuando es necesario... ¡no cuando está de humor! El humor es algo para el ganado, o para hacer el amor, o para tocar el baliset. No para combatir.
-Lo siento, Gurney.
-¡No lo sientes lo suficiente!

Halleck activó su propio escudo, se puso en guardia, con el kindjal bien apretado en us mano izquierda, blandiendo la espada en la derecha. 

-Ahora, en guardia, ¡y en serio! -Hizo una finta hacia un lado, luego hacia adelante, y se lanzó a un furioso ataque. Sintió el crepitar de los campos de fuerza mientras los escudos se tocaban y se repelían, y la comezón eléctrica recorrió de nuevo su piel. ¿Qué es lo que le ocurre a Gurney?, se preguntó. ¡No está fingiendo! Paul movió su mano izquierda haciendo que el puñal sujeto a su muñeca se deslizara hasta su palma.

-Necesitas otra hoja extra, ¿eh? -gruñó Halleck. 

¿Es una traición?, se preguntó Paul. ¡No, Gurney no!

Siguieron combatiendo alrededor de toda la estancia, golpeando y parando, fintando y contrafintando. El aire en el interior de los escudos empezó a hacerse pesado, debido al excesivo consumo y a la lenta renovación a través del campo. A cada nuevo contacto de los escudos, el olor a ozono se hacía más intenso. 

Paul continuó retrocediendo, pero ahora dirigiendo su retirada hacia la mesa de ejercicios. Si consigo llevarle hasta allá, le mostraré uno de mis trucos, pensó Paul. Otro paso, Gurney. 

Halleck dio el paso. 

Paul paró otro golpe bajo, se ladeó, y vio la espada de Halleck estrellarse contra la esquina de la mesa. Fintó hacia un lado, lanzó a su vez un ataque con la espada y al mismo instante avanzó el puñal a la altura del cuello de Halleck. Detuvo la hoja a dos centímetros de la yugular. 

-¿Era eso lo que querías? -susurró Paul. 
-Mira hacia abajo, muchacho -jadeó Gurney. 

Paul obedeció, y vio el kindjal de Halleck bajo el borde de la mesa, apuntando directamente a su vientre. 

-Nos reuniríamos ambos en la muerte -dijo Halleck-. Pero debo admitir que combates un poco mejor cuando estás bajo presión. Ahora realmente estás de humor -y sonrió lobunamente, haciendo que la cicatriz de estigma de su mentón se crispara.

-El modo como me has atacado -dijo Paul-. ¿Hubieras derramado realmente mi sangre? 

Halleck apartó el kindjal y se irguió. 

-Si te hubieras batido un ápice por debajo de tus capacidades, muchacho, te hubiera hecho una buena señal, y siempre te hubieras acordado de esta cicatriz. No quiero que mi alumno favorito sucumba ante el primer vagabundo Harkonnen que acuda a su encuentro. 

Paul desactivó su escudo y se apoyó en la mesa para recuperar el aliento. 

-Me merecía esto, Gurney. Pero mi padre se hubiera puesto furioso si me hubieses herido. No quiero que seas castigado por mis errores. 

-En este caso -dijo Halleck- el error hubiera sido también mio. Y no tienes que preocuparte por una o dos cicatrices de entrenamiento. Eres afortunado por tener tan pocas. En cuanto a tu padre... el Duque me castigaría tan sólo si fallara en hacerte un combatiente de primera. Y hubiera fallado si no te hubiera explicado el error que cometías hablando de humor en algo tan serio como esto. 

Paul se irguió y devolvió el puñal a su funda de muñeca. 

-Esto no es exactamente un juego -dijo Halleck. 

Paul asintió. Se maravilló ante la insólita seriedad de la actitud de Halleck, su firme resolución. Miró la violácea cicatriz de estigma que adornaba la mandíbula del hombre, y recordó la historia que le habían contado acerca de que había sido la Bestia Rabban quien se la había causado, en un pozo de esclavos de los Harkonnen en Giede Prime. 


Paul explica que tenía ganas de jugar debido a que las cosas se han vuelto demasiado serias. A lo que Halleck le dice: "He notado este deseo de jugar en ti, muchacho, y no hubiera querido nada mejor que complacerte. Pero ya no podemos jugar. Mañana partiremos hacia Arrakis. Arrakis es real. Los Harkonnen son reales."


Traición 

Una vez que la Casa Atreides llega a Arrakis, se instala en la ciudad conocida como Arrakeen.

La noche de la traición, Yueh droga al Duque Leto, a Dama Jessica y a Paul. De igual forma, desactiva los escudos de protección de la casa para que puedan entrar los hombres del Barón Vladimir Harkonnen.

Dama Jessica y Paul son transportados al desierto, el plan es asesinarlos. A pesar de haber sido amarrados -y Dama Jessica amordazada-, se las ingenian para escapar. El doctor Yueh sabía que lo lograrían, por ello es que en el tóptero en el que los llevan al desierto coloca una destiltienda y ropas Fremen, además de una nota: "No intentéis perdonarme. No quiero vuestro perdón. Mi carga ya es bastante pesada. He actuado sin maldad y sin esperanzas de ser comprendido, ha sido mi tahaddi al-burham, mi última prueba. Os dejo el sello ducal de los Atreides como testimonio de que escribo la verdad. Cuando leáis esto, el Duque Leto habrá muerto. Pueda consolarlos mi afirmación de que no morirá solo, que aquél al que odiamos todos nosotros más que a nada en el mundo morirá con él."

¿Qué sucede cuando Yueh entrega al Duque Leto?

-Ahhh, doctor Yueh. 
-Mi señor Harkonnen.
-Me habéis entregado al Duque, por lo que he oído. 
-Era mi parte del trato, mi Señor. 

El Barón miró a Piter.

Piter asintió.

El Barón miró de nuevo a Yueh. 

-El trato al pie de la letra, ¿eh? Y yo -escupió las palabras-: ¿Qué debía hacer a cambio? 
-Lo recordarás perfectamente, mi señor Harkonnen. 

Y Yueh empezó a pensar de nuevo, escuchando el silencio pesado de los relojes de su mente. Vio la sutil traición en la actitud del Barón. Wanna estaba muerta... se hallaba más allá de su alcance. De otro modo, hubiera buscado aún mantener en su puño al débil doctor. La actitud del Barón revelaba que no había esperanza: todo había terminado. 

-¿De veras? -dijo el Barón. 
-Prometísteis librar a mi Wanna de su agonía.

El Barón asintió. 

-Oh, sí. Ahora lo recuerdo. Eso dije. Esa fue mi promesa. Así es como conseguimos vencer el Condicionamiento Imperial. No podíais soportar ver a vuestra bruja Bene Gesserit retorcerse en los amplificadores de dolor de Piter. Bien, el Barón Vladimir Harkonnen mantiene siempre sus promesas. Os dije que la libraría de su agonía y que permitiría que os reuniérais con ella. Así será. -Levantó la mano hacia Piter. 

Los azules ojos de Piter destellaron con una fría mirada. Su movimiento fue fluidamente felino. El cuchillo brilló como una garra en su mano antes de hundirse en la espalda de Yueh. 

El anciano se puso rígido, sin dejar de fijar su atención en el Barón. 

-¡Ahora reúnete con ella! -restalló el Barón. 

Yueh permaneció en pie, vacilante. Sus labios se movieron con lenta precisión, y su voz resonó con una extraña cadencia: 

-Vos... creéis... que... me... habéis... destruido. Vos... creéis... que... yo... no... sabía... que... me... había... comprado... por... mi... Wanna...

Cayó. Sin doblarse ni derrubarse. Cayó como un árbol cortado por su base. 

-Reúnete con ella -repitió el Barón. Pero sus palabras parecían un débil eco. 

Yueh había suscitado un presentimiento en él. Sus ijos se fijaron en Piter, que limpiaba la hoja con un trapo, y observó una profunda satisfacción en sus azules ijos. 

Así es como mata con su propia mano, pensó el Barón. Es bueno saberlo. 

-¿Nos ha entregado realmente al Duque? -preguntó el Barón. 
-Ciertamente, mi Señor -dijo Piter. 
-¡Entonces, tráelo aquí!

Piter miró al capitán de la guardia, que se volvió para obedecer. 

El Barón bajó sus ojos hacia Yueh. Por la forma como había caído, uno podía sospechar que todos sus huesos eran de duro roble. 

-Nunca confiaré en un traidor -dijo el Barón-. Ni siquiera si el traidor lo he creado yo. 


Finalmente, el Barón Harkonnen y el Duque Leto Atreides se encuentran:

Leto sentía que sus fuerzas volvían a él. Y ahora, el recuerdo de aquel falso diente resonaba en su mente como una campana en medio de una inmensa y plana llanura. La cápsula en forma de nervio en el interior de aquel diente... el gas letal... recordó quién le había implantado aquella mortal arma en us boca.

Leto sólo tiene que morder la cápsula cerca del Barón... Desgraciadamente el Duque no logra matar a Vladimir Harkonnen.


 Transformación

A partir de este punto -la llegada al desierto- Paul deja de ser el que era. Dama Jessica nota el cambio en su hijo.

Paul se dirige a su madre con una agresiva dureza. De igual modo, Jessica se estremece ante la evaluación que de las posibilidades hace el joven; de hecho, "Sintió que la mente del muchacho había rebasado la suya, y que él veía ahora mucho más lejos que ella. Ella misma habría contibuido a adiestrar aquella inteligencia, pero ahora descubrió que le inspiraba miedo."


Paul descubre -y enfrenta con sobresalto- el nuevo nivel en sus capacidades mentales.

La mente de Paul siguió funcionando con gélida precisión. Descubrió nuevas avenidas abiertas para ellos en aquel planeta hostil. Sin ni siquiera la válvula de seguridad de un sueño, enfocó su presiente consciencia, viéndolas como el cálculo de sus más probables futuros, pero con algo más, una franja de misterio... como si su mente se sumergiera en algún estrato intemporal donde soplaban los vientos del futuro. 

Bruscamente, como si acabara de encontrar la llave necesaria, la mente de Paul ascendió otro peldaño en su consciencia. Sintió que estaba acercándose a otro nivel, sosteniéndose en aquel precario asidero y mirando a su alrededor. Era como el centro de una esfera a partir del cual las avenidas irradiaban en todas direcciones... pero esto era tan sólo una aproximación a sus sensaciones. 

Recordó haber visto, en una ocasión, un pañuelito de gasa flotando al viento, y ahora percibió así el futuro, retorciéndose como aquella ondulante y variable superficie del pañuelo. 

Vio gente. 

Experimentó el calor y el frío de incontables posibilidades. 

Reconocía nombres y lugares, experimentaba emociones sin número, recibía datos de innumerables e inexploradas fuentes. Tenía todo el tiempo para sondear y probar y examinar, pero no tiempo para modelar. 

El todo era un espectro de posibilidades desde el más remoto pasado hasta el más remoto futuro... desde lo más probable a lo más improbable. Vio su propia muerte en innumerables versiones. Vio nuevos planetas, nuevas culturas. 

Gente. 

Gente. 

Multitudes innumerables que no podía contar, pero cuya mente podía catalogar. 

Y los hombres de la Cofradía. 

Pensó: La Cofradía... este podría ser un camino para nosotros; allí mi rareza sería aceptada para nosotros; allí mi rareza sería aceptada como algo familiar de gran valor, siempre que pudiera asegurarla suplementariamente con la ahora necesaria especia. 

Pero la idea de vivir toda su vida con la mente tanteando aquel amasijo de futuros posibles que guiaba las naves espaciales le aterrorizó. De todos modos, era un camino. Y afrontando aquel futuro posible con los hombres de la Cofradía reconoció su propia rareza. 

Tengo otra visión. Veo otro paisaje: todos los senderos abiertos. 

Este pensamiento despertó su seguridad y su alarma... demasiados lugares, en aquel otro modo suyo de ver las cosas, desaparecían o giraban fuera de su vista. 

Asì, tan rápida como había venido, la sensación le abandonó, y comprendió que toda la experiencia había durado tan sólo el tiempo de un latido. 

Pero su consciencia había sido sacudida, cegada por una terrible luz. Miró a su alrededor. 

La noche envolvía aún la destiltienda rodeada por los rocas. El agudo dolor de su madre llegó de nuevo hasta él.

Y su propia ausencia de dolor... Su mente era como una cavidad profunda separada del resto, continuando implacable su tarea de recibir datos, evaluarlos, calcularlos, rítmicamente, planteándose las preguntas y planteando las respuestas del mismo modo que un Mentat. 

Y supo que eran pocas las mentes que habían acumulado nunca una tal abundancia de datos. Pero no por ello la profunda cavidad que era su mente resultaba soportable. Sintió que algo tenía que romperse. Era como si el mecanismo de relojería de una bomba hubiera empezado a tictaquear dentro de él, más allá de sus propios deseos. Percibió las minúsculas variaciones en torno suyo... un ligero aumento de la humedad, una fracción de descenso de la temperatura, el lento avanzar de un insecto sobre el techo de la destiltienda, la solemne progresión del alba en el ángulo de cielo constelado de estrellas visible a través de la parte transparente de la tienda. 

El vacío era insoportable. El saber cómo había sido puesto en marcha el mecanismo de relojería no marcaba ninguna diferencia. Podía mirar hacia su propio pasado y ver su inicio: el adiestramiento, la afinación de sus talentos, las refinadas presiones de sofisticadas disciplinas, el descubrimiento de la Biblia Católica Naranja en un momento crítico... y, finalmente, la inclusión de la especia. Y podía mirar también hacia adelante -en las más terribles direcciones -y ver adonde conducía todo esto.  

¡Soy un mostruo!, pensó. ¡Un fenómeno!

-¡No! -dijo. ¡No. No! ¡NO!

Descubrió que estaba dando puñetazos contra el suelo de la tienda. (La implacable parte de él registro esto como un interesante dato emotivo y lo integró a los otros factores). 

Jessica, al escuchar el sufrimiento de su hijo, pensó: "No hay ningún rastro de niño en su voz."

Paul ya no es el mismo jovencito que salió de Castel Caladan. La infancia ha quedado atrás... Y más adelante experimentará otras transformaciones.