sábado, 2 de agosto de 2014

SOMIE y Revista de revistas

Sobre los orígenes de la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica, Héctor Chavarría me comentó:

"En buena medida SOMIE nació en Excelsior, en Revista de revistas. Un número se le dedicó a los ovnis. Yo era el subdirector e invité a un par de ovnílogos creyentes a escribir artículos, pero llegó la banda: Mario Méndez, Pedro Brull, Mauricio-José que en aquel entonces era mi asistente. Yo escribí un artículo ambiguo, no me declaré escéptico, pero yo defendía la existencia real del fenómeno. Se podían ver cosas que no se identificaban, y hablaba de los mitos que se tejían, daba muchos ejemplos de casuística porque yo había estado metido en el rollo. Mario, Mauricio, Pedro y otros, nos reuníamos todos los lunes a hablar de literatura, ciencia, etc. Y empezamos a pensar que sería muy buena onda hacer una sociedad escéptica, esto fue por 1987. SOMIE se fundó en 1990."

La entrevista completa aquí.
 
 
Se trata del número 3906, correspondiente al 7 de diciembre de 1984.

Participaron Mario Méndez Acosta, Mauricio-José Schwarz, Enrique Guarner, Pedro Brull, J.P. Jourde, Francisco F. Torreblanca, José de Jesús Calles, Rafael Fernández Flores, Fernando J. Téllez y el chino Chavarría. Mario Méndez tradujo un texto de James Oberg.
 
 
¿Usted qué opina?

PRO Y CONTRA DE LOS OVNIS

A veces algo surca los cielos y quienes lo ven no encuentran explicación a su presencia. Entonces surge el misterio. ...


A esas cosas misteriosas se les han dado muchos nombres: escudos de fuego, carros de los dioses, barcos voladores... la lista sería muy larga. porque -¿podría ser de otra manera?- cada cultura, cada pueblo y en fin, hasta cada persona, le busca un nombre especial a lo que no entiende. Esas cosas misteriosas, irritantes y muchas veces molestas, han sido llamadas en nuestro tiempo OVNI. Siglas que son las de Objeto Volador No Identificado... nada más, sin connotacioes extras que podrían -y en muchas ocasiones han podido- confundir a quienes las escuchan.

De eso hablamos, lector amigo, en este número de Revista de revistas que tiene entre sus manos. Es un tema, lo sabemos, difícil, arduo, en ocasiones divertido pero que siempre desata las pasiones en pro o en contra; de ahí el título de esta sección. Porque puede estarse de acuerdo o no con los OVNI y cuanto su mito y verdad arrastran, pero es casi imposible permanecer indiferente.

Así, las plumas de nuestros colaboradores y de algunos invitados como James Oberg, divulgador estadunidense y Fernando J. Téllez, ovnílogo representante en México de APRO (Aerial Phenomena Research Organizator, Inc.), sacaron algo "de su cosecha" para tratar este tema que surgió entre nosotros en una de tantas pláticas en las que ninguno pudo permanecer inmune -para defender o atacar- a la "magia" de los OVNI.

Así pues, las opiniones que leerá van desde el ataque hasta la defensa, pasando, como es de esperarse, por los términos medios y el intento de explicación racionalista o fantástica del fenómeno. Algunos de quienes escriben han sido considerados expertos en la materia o han dedicado parte de sus esfuerzos a la difusión de la casuística OVNI; otros no. ¿Importa eso? Creemos que todo se vale porque a mayor número de opiniones hay mejor posibilidad de normar criterios.

A final de cuentas, será usted mismo leyendo, quien diga la última palabra. Esperamos que encuentre nuestro esfuerzo interesante y divertido. (H.CH.)
 
 
OVNI y sociedad

EL MITO DE NUESTRO TIEMPO
Mario Méndez Acosta
(Fragmento)...

LOS MEDIOS

¿Por qué entonces sigue siendo tan extendida la creencia en la realidad del origen extraterrestre de los OVNI? La respuesta a esta pregunta la podemos hallar en el comportamiento de los medios masivos de comunicación.

Un OVNI siempre es una buena y una gran noticia... El descubrimiento de un fraude, la simulación o la simple explicación racional de un falso OVNI, por el contrario, nunca podrá ser una noticia atractiva.

La gente desea creer en la magia por sobre todas las cosas y jamás es bienvenido un balde de agua fría sobre aquello más querido. Por ejemplo, aunque existe gran cantidad de libros críticos sobre el fenómeno OVNI, éstos pertenecen a ediciones menores y casi seguramente nunca serán traducidos al español. Investigadores como Philip Klass, autor de Los Ovnis explicados y Los Ovnis, el Público Engañado; astrónomos como James Oberg, autor de Los Ovnis, un enfoque amigable aunque escéptico; el escritor científico Robert Sheaffer, autor de El veredicto de los Ovnis; Menzel y Taves, autores de El enigma de los Ovnis y muchos otros más, han presentado en sus obras explicaciones aún a los casos más seguros de observaciones de naves supuestamente extraterrestres; de contactos del primero, segundo y tercer tipo y hasta de secuestros cósmicos de algunos mitómanos. No obstante esta información escéptica nunca llega al gran público.

La creencia en los OVNI se convierte en algunos países casi una religión y muchos vivales manifiestan tener contactos cotidianos con los amigables extraterrestres.

Mientras los verdaderos científicos pasan trabajos enormes tratando sin éxito de detectar señales radiales inteligentes del cosmos, un ejército de fanáticos y charlatanes hace un gigantesco negocio con la credulidad de un público sujeto a uno de los mayores lavados cerebrales que se recuerdan en la historia.
 
 

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