jueves, 6 de octubre de 2011

Ufología del 90%

El 90% de la ciencia-ficción es una porquería;
pero es que el 90% de todas las cosas también lo son.

Theodore Sturgeon

Dentro del programa Los Archivos Secretos de la KGB mencionaron que entre mayor es la visibilidad y presencia en los medios que tiene un ufólogo, menos confiable es. Lo anterior me parece cierto y me hizo recordar algunas declaraciones de un investigador parcial que gusta de presentar fotografías y videos de ovnis en la TV…

Herencia estelar es una malísima novela de ciencia-ficción, Gabriel Chávez Aguirre (quien doblaba al español al Sr. Burns) es su autor. El libro trata acerca de la llegada de los extraterrestres a la Tierra. Sobre esta novela Jaime Maussán expresó: "Un gran libro, uno de los mejores que he leído en cuanto al tema ciencia-ficción, OVNI, extraterrestre."

De hecho, el prólogo fue escrito por el mismo Maussán.

El ufólogo sensacionalista escribe: "En la actualidad, la investigación del fenómeno OVNI se ha convertido en una verdadera ciencia, desde luego informal, ya que no es reconocida por los científicos que no pueden entender cómo podrían trasladarse hasta la Tierra seres de otro planeta. Con base en la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein nada podría moverse en el espacio más allá de la velocidad de la luz (300 mil kilómetros por segundo) sin desintegrarse."

La desaparecida revista Contacto Ovni publicó un número especial sobre "Los OVNIs en el espacio", ese número estuvo a cargo de Maussán, en su editorial escribió: "…El día de hoy todos aquellos que afirmaban la imposibilidad de la vida en otros planetas han tenido que callar. Pronto lo harán todos aquellos que afirmaban que es imposible viajar a la velocidad de la luz. Y poco después aquellos que afirmaban la inexistencia de la vida extraterrestre en la Tierra…"

Antes de intentar refutar o contradecir un “argumento”, Maussán debería tratar de entenderlo. Los físicos jamás han dicho que un objeto se desintegraría si alcanzara la velocidad de la luz.

En su libro Cuando la ciencia nos alcance (de la colección La Ciencia para Todos del Fondo de Cultura Económica), el físico Shahen Hacyan explica lo que en verdad se desprende de la teoría de la relatividad. En el capítulo "Viaje a las estrellas: ¿Realidad o Ilusión?" explica:

Einstein demostró que un cuerpo masivo necesitaría una cantidad infinita de energía para alcanzar tal velocidad (la velocidad de la luz) o, dicho de otro modo, todo el Universo usado como combustible no le sería suficiente.

Por su parte, el físico Armando Arellano Ferro, en su libro Por qué no hay extraterrestres en la Tierra (también de La Ciencia para Todos), asegura:

Viajar a la velocidad de la luz no es posible para nadie, para ninguna civilización por muy adelantada y tecnológica que sea. La razón es que para que un objeto con masa viaje a la velocidad de la luz, es necesario darle una cantidad infinita de energía, lo que no es posible.

Por ello es que no tiene sentido tratar de especular lo que pasaría con una nave si “violara” esta ley de la naturaleza. No tiene sentido preguntarse ¿qué pasaría con una nave si llegara a la velocidad de la luz? Es decir, la Teoría de la Relatividad dice que no es posible para una nave alcanzar (mucho menos rebasar) la velocidad de la luz.

Estos límites en cuanto a la velocidad que podría alcanzar una nave no son una “imposición” de los científicos, los físicos simplemente están explicándonos cómo funciona el universo. Carl Sagan -en El mundo y sus demonios- escribió:

Los científicos no pretenden imponer sus necesidades y deseos a la naturaleza, sino que humildemente la interrogan y se toman en serio lo que encuentran… Es irritante que la ciencia pretenda fijar límites en lo que podemos hacer, aunque sea en principio. ¿Quién dice que no podemos viajar más deprisa que la luz? Solían decirlo del sonido, ¿no es cierto? ¿Quién nos va a impedir, si tenemos instrumentos realmente poderosos, que midamos la posición y el momento de un electrón simultáneamente? ¿Por qué, si somos muy inteligentes, no podemos construir una máquina de movimiento perpetuo “de primera especie” (una que genere más energía de la que se le suministra), o una máquina de movimiento perpetuo “de segunda especie” (una que nunca se pare)? ¿Quién osa poner límites al ingenio humano? En realidad, la naturaleza. En realidad, una declaración bastante completa y breve de las leyes de la naturaleza, de cómo funciona el universo, se refleja en una lista de prohibiciones como ésta. Significativamente, la pseudociencia y la superstición tienden a no reconocer límites en la naturaleza: “Todo es posible” Prometen un presupuesto de producción ilimitado, aunque sus partidarios hayan sido engañados y traicionados tan a menudo.

Pero los físicos no se quedan ahí, continúa Sagan: De modos diversos, otros muchos físicos ponen a prueba la relatividad general… Confían en forzar la teoría hasta el punto de ruptura y descubrir si existe un régimen de la naturaleza en el que empiece a no ser sólido el gran avance de comprensión de Einstein… Estos esfuerzos continuarán siempre que haya científicos. La relatividad general es ciertamente una descripción inadecuada de la naturaleza a nivel cuántico, pero, aunque no fuera así, aunque la relatividad fuera válida en todas partes y para siempre, ¿qué mejor manera de convencernos de su validez que con un esfuerzo concertado para descubrir sus errores y limitaciones?

Maussán se niega a aceptar las leyes de la naturaleza y trata de refutar los descubrimientos científicos, pero comienza con el pie izquierdo: ni siquiera entiende las ideas científicas. Por otro lado, hay maneras de “hacerle trampa” a la naturaleza, y que al parecer el charlatán desconoce.

Sergio de Régules, colaborador de la revista de divulgación científica de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) ¿Cómo ves?, escribe acerca de los trabajos del físico Miguel Alcubierre. Según el divulgador de la ciencia, Miguel veía el programa Viaje a las estrellas cuando encontró cuál podría ser el sistema de propulsión del Enterprise: “…este sistema de propulsión imaginario (warp drive) permite al Enterprise viajar más rápido que la luz mientras el pobre Einstein se revuelca en su tumba. Miguel buscó la manera de reconciliar la teoría de la relatividad con las velocidades superlumínicas que alcanza el Enterprise con singular desenfado (y poca verosimilitud). La solución de Miguel describe una especie de burbuja. El espacio-tiempo se expande detrás de la burbuja y se contrae delante, arrastrándola como una ola a velocidades arbitrarias y sin sufrir el fenómeno de dilatación del tiempo…. El problema, por supuesto, es que nadie sabe cómo poner en práctica la solución matemática de Miguel. Al parecer, igual que el agujero de gusano, requiere densidades de energía negativa gigantescas.”

Por otro lado, Sagan en su novela Contacto no imagina que a fin de cuentas es posible para una nave alcanzar la velocidad de la luz, la nave que se construye a partir de los planos que envían los extraterrestres utiliza un agujero de gusano o puente de Einstein-Rosen, estos agujeros serían un atajo entre dos regiones del espacio-tiempo.

Le sugerimos a Maussán que antes de hablar sobre física (o ciencia en general) se informe aunque sea un poco.

Bibliografía

De Régules, Sergio, Volver al Futuro, ¿Cómo Ves?, México, No. 20, Año 2, UNAM.
Sagan, Carl, El mundo y sus demonios, Barcelona, Ed. Planeta, 1997.
Hacyan, Shahen, Cuando la ciencia nos alcance, La ciencia para todos, México, Fondo de Cultura Económica, 1998.
Arellano Ferro, Armando, Por qué no hay extraterrestres en la Tierra, La ciencia para todos, México, Fondo de cultura Económica, 2003.

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