jueves, 14 de febrero de 2013

Los contactados y sus cuentos 1

Héctor Chavarría, en su decálogo escéptico, afirma que el mensaje de un “contactado” jamás ha excedido, ni excederá el nivel de sus propios conocimientos. De ahí que, a lo mucho, esos mensajes sólo reflejen los conocimientos científicos de la época; aunque –como ha señalado Luis Ruiz Noguez- en realidad esos mensajes ni siquiera se suelen acercar un poco al conocimiento científico. La razón de lo anterior es obvia: los señores que se dicen contactados tienen una pobre cultura científica.

Como dice el mismo Chavarría, los “contactados” sólo presentan mensajes pueriles como “salven a las ballenas”, “fumar produce cáncer” o “tengan cuidado con la energía nuclear”. He aquí un ejemplo (veremos varios en esta serie): los “guardianes del universo”, extraterrestres con los que la señora Sara Otero dice estar en contacto, se muestran muy preocupados por nuestra dieta, así, la señora imagina que unos seres viajaron quién sabe cuántos años luz (o atravesaron la dimensión descosida) para decirnos que ¡debemos ser vegetarianos! 

Carl Sagan, en El mundo y sus demonios escribió al respecto:

De vez en cuando recibo una carta de alguien que está en “contacto” con los extraterrestres. Me invitan a “preguntarles algo”. Y así, a lo largo de los años, he confeccionado una pequeña lista de preguntas. Los extraterrestres son seres muy avanzados, recordemos. Así pues, pido cosas como: “Le ruego que me proporcione una pequeña prueba del último teorema de Fermat.” O de la conjetura Goldbach. Y luego tengo que explicarles qué es, porque no creo que los extraterrestres le llamen último teorema de Fermat. Así pues, escribo la simple ecuación con los exponentes. Nunca consigo una respuesta. Por otro lado, si pregunto algo como: “¿debemos ser buenos?”, casi siempre consigo respuesta. A estos extraterrestres les encanta contestar cualquier pregunta vaga, sobre todo si entraña juicios morales. Pero, en cosas específicas donde cabe la posibilidad de descubrir si realmente saben algo más que la mayoría de los humanos, la respuesta es el silencio. Quizá pueda deducirse algo de esta diferente capacidad de responder preguntas.

Más adelante, Sagan pregunta ¿Puede ser que los extraterrestres sepan sólo lo que saben los que informan de su presencia?

A pie de página añadía: es un ejercicio estimulante pensar preguntas de las que ningún humano sabe actualmente la respuesta pero que se podría reconocer inmediatamente de ser correcta. Aún es más desafiante formular estas preguntas en campos diversos de las matemáticas. No estaría mal organizar un concurso para recoger las diez mejores respuestas a “Diez preguntas para plantear a un extraterrestre”.

El apartado finaliza con las siguientes palabras: Y si uno de los objetivos principales de las visitas de extraterrestres es advertirnos de los peligros globales, ¿por qué decirlo sólo a algunas personas cuyos relatos son sospechosos en todo caso? ¿Por qué no ocupar las cadenas de televisión durante una noche, o aparecer con vívidos audiovisuales admonitorios ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas? Sin duda, no sería tan difícil para seres que vuelan a través de años luz.

Sin embargo, los creyentes no se muestran de acuerdo con lo anteriormente expuesto. Los “contactados”, al menos para sus seguidores, sí han presentado mensajes que superan el actual conocimiento científico.

Dos ejemplos:

Alrededor de la estrella Wolf 424 gira el planeta Ummo. Sus habitantes llegaron a la Tierra el 28 de marzo de 1950. 16 años más tarde el ummita Deii 98 entró en contacto con Fernando Sesma Manzano (más detalles en una próxima entrada); a partir de ese momento, diversos interesados en el fenómeno ovni comenzaron a recibir informes ummitas. Esos documentos contienen información científica: describen, entre otras cosas, el funcionamiento de sus naves y sus trajes espaciales. Otros documentos se refieren a la historia de Ummo (religión, organización social, etc.). Tal información privilegiada ha sido estudiada: el ingeniero Juan Domínguez Montes se interesó en la cosmología ummita, por su parte, el matemático Jean-Pierre Petit afirma que Deii 98 y compañía tienen la intención de hacer avanzar la ciencia de nuestro planeta. De hecho, Jean Pierre Petit dice que varios de sus trabajos sobre el plasma y la energía magnetohidrodinámica tienen su origen en los documentos de los hermanos cósmicos. Petit sospecha que algunos de los trabajos del premio Nobel Andrei Sajarov también tienen su origen en los documentos de los habitantes de Ummo.   

                                           "Sorprendentes" dibujos ummitas

Por su parte, Stan Romanek, como prueba de sus contactos con extraterrestres, muestra informes científicos “impresionantes” (mismos que habría escrito bajo hipnosis) sobre relatividad y mecánica cuántica. Jaime Maussán ha quedado sorprendido con dichos informes. De hecho, el titular de Las Grandes Mentiras del Tercer Milenio dice que las ecuaciones de Romanek sólo podrían haber sido desarrolladas por una civilización con mayores conocimientos que la nuestra. Sin embargo, el biólogo Jorge Armando Romo tuvo la oportunidad de platicar sobre el “caso Romanek” con el doctor en física Miguel Alcubierre. ¿Realmente era tan extraordinaria la información presentada por Romanek? Según Alcubierre, las ecuaciones de Romanek son puras tonterías. 

La moraleja es clara: si quiere sorprender a Maussán, lo único que tiene que hacer es ir a una biblioteca, tomar un libro sobre relatividad (le recomiendo que no sea una obra de divulgación sino un texto dirigido a estudiantes universitarios de física, pues entre más ecuaciones contenga el libro mejor; uno bueno podría ser Relatividad especial para estudiantes de física  de Shahen Hacyan) y copiar en un cuaderno la mayor cantidad de ecuaciones. A continuación juegue con esas ecuaciones, agrégueles símbolos extraños y diga que los extraterrestres le dieron esa información. Haga énfasis en que usted no tiene preparación científica y por tanto jamás podría haber inventado algo así. ¡Maussán y Rodolfo Garrido -su asesor pseudocientífico- quedarán boquiabiertos! 
Aunque el siguiente comentario de Sagan se refería a los círculos en los cultivos, podemos aplicarlo a los mensajes de los contactados: prueban lo modestas que son nuestras expectativas de los extraterrestres y lo zafio de los estándares de prueba que muchos de nosotros estamos dispuestos a aceptar. 
Dedicaré algunas entradas a las historias de algunos “contactados”. 


¿Una asombrosa teoría cosmológica?


En el número 2 de la revista Contactos Extraterrestres (1976) Carlos Ortiz de la Huerta narra, en el artículo “No existen otros mundos... todos somos uno”, el caso de Enrique Mercado (1928-2003). “Mi aventura en una nave extraterrestre”, texto del mismo Mercado, apareció en el número 3 de la mencionada revista.  


Aunque el primer contacto formal que Mercado tuvo con los extraterrestres ocurrió en 1968, su experiencia inició tres años antes.
A partir de 1965 Mercado comenzó a subir a la azotea de su casa durante las noches, ahí se sentaba en un viejo sillón y contemplaba el cielo. Tuvo encuentros cercanos del primer tipo. Al principio los avistamientos no le resultaron preocupantes, eso cambió cuando, al tiempo que veía las “pequeñas luces que se desplazaban a gran velocidad”, se le empezaron a ocurrir ideas acerca de la formación no sólo del sistema solar sino del universo mismo. Mercado anotó en una libreta todas esas ideas.
Según Ortiz de la Huerta, quien examinó los apuntes astronómicos de Mercado, los textos se refieren a la teoría cosmológica del Big-Bang: “las informaciones de Mercado tienen una gran coherencia científica, aunque no estén expuestas en la misma terminología que utilizan los astrónomos contemporáneos.” 
El mismo Enrique Mercado se mostraba sorprendido ante la información que anotó: “Yo nunca me interesé en la escuela por la astronomía”. A lo que Ortiz de la Huerta escribió: “Si confiamos en la honestidad de Enrique Mercado, debemos creerle y desechar por completo la suposición de que él haya obtenido esta información astronómica leyendo alguno de los manuales de divulgación científica que circulan en el mercado. Pero de ser esto cierto, ¿cómo entonces puede asimilar y exponer teorías que es imposible que haya concebido solo?”


Con que poco pinole se ahogan los seguidores de los contactados. ¿Teorías que es imposible que haya concebido solo? Mercado no era un ignorante ni vivía aislado del mundo. Hay muchas formas de obtener nociones acerca de cuestiones astronómicas: conversaciones con familiares y amigos, programas de televisión, documentales, películas, visitas a la biblioteca, etc. El mismo Ortiz de la Huerta señalaba que “la cultura de Mercado es equivalente a la media”.
El primer contacto sucedió un día de 1965. Un extraterrestre (que usaba un chaquetón, pantalón pegado a las piernas y botas) husmeaba en el auto de Mercado. Al ser increpado por Mercado, el hermano del cosmos se metió detrás de una barda y desapareció. “Al día siguiente, intrigado por la presencia del ser, Mercado volvió al mismo lugar y cuál no sería su sorpresa al comprobar que detrás de la barda había un extenso terreno de piedra volcánica que era prácticamente inaccesible.” 



Un extraterrestre llamado Estiel  


Ortiz de la Huerta cuenta que el 10 de mayo de 1968, un deprimido Enrique Mercado acudió a un bar. A eso de las dos o tres de la mañana un extraño individuo se le acercó. En ese momento Mercado tomaba un whisky en la barra. 


El extraño individuo dijo llamarse Estiel “y venir de muy lejos, pero no de otro país, sino de otra comunidad que no se organiza en países.”
Mercado le preguntó si venía de otro mundo,  Estiel, ni tardo ni perezoso, comenzó a transmitir su trascendental mensaje: “Si así quieres entenderlo, vengo de otro mundo; pero no existen otros mundos, todos somos uno y uno somos todos. Tenemos el mismo origen, nuestras vidas apuntan a un mismo propósito y deben cumplir una misma misión. Todos estamos ligados, por eso digo que no existen otros mundos, sólo existen otras localizaciones; pero lo que afecta a uno afecta a todos, de tal manera que somos interdependientes, somos parte de la misma creación (...) Trata de entenderlo de este modo. Tu cuerpo posee millones de células, pero no son otras células, son tus células y todas juntas hacen una unidad, bajo un mismo control: tu cerebro, tú mismo... Lo que sí existe son otros universos, cada uno con su propio control... forman unidades; de la misma manera que tú eres un ser y yo soy otro, pero no por eso somos distintos ni tenemos un origen diferente, somos dos unidades. Más adelante te daremos otras informaciones que te ayudarán a entenderlo.”
-¿Por qué no se entrevistan con hombres de ciencia o gobernantes? –Preguntó Mercado.
-No escogemos a las personas por lo que creen ser o por las ciencias que practiquen... Tú, en forma casual, accidental, tuviste contacto con nosotros, y según nuestros informes tus reacciones no incluyeron ni el miedo ni la agresión, en cambio sí denotaron una curiosidad extrema... esto nos agrada porque hace más fácil la comunicación y eventualmente podrás contribuir en alguna forma a que los hombres de tu mundo cambien su mentalidad y accedan al nivel donde la felicidad sólo proviene del espíritu y no de las posesiones materiales... La comunicación con los hombres de ciencia y los políticos está a cargo de grupos especiales. Otros nos dedicamos a impartir orientación social a los humanos.
Estiel le habló a Mercado acerca de otros temas, sus últimas palabras fueron: “Te hemos escogido porque nos ves y nos aceptas con naturalidad. Tu pensamiento es limpio y denota una profunda curiosidad... Pronto tendrás una prueba acerca de cómo viajamos y de la naturaleza de nuestra misión. Tu mente será ampliada.”


Uriel y Yastek


El siguiente contacto ocurriría hasta octubre de 1972. Mercado observaba el cielo nocturno recargado en una barda en la azotea de su casa. Aproximadamente a las diez de la noche apareció un hombre de dos metros de estatura. Mercado lo describe de la siguiente manera: “Él estaba vestido con un traje de una sola pieza, ajustado de la cintura para abajo y un poco menos en los hombros; no llevaba guantes; sus botas, como de boxeador (pero sin correas), eran de un color verde muy pálido, casi gris, y el traje azul cielo en la parte de abajo, y marrón claro de la cintura para arriba. A la altura de la tetilla derecha tenía un escudo en forma de rombo con fondo blanco y una greca o distintivo en forma de dos arcos yuxtapuestos con esferas en las puntas de color negro, y al lado izquierdo, pero separadas de la figura central, dos líneas verticales del mismo tamaño.”
Mercado respondió afirmativamente cuando el extraterrestre -llamado Uriel- le preguntó si deseaba acompañarlo.
Mercado tomó a Uriel del cinturón, acto seguido comenzaron a elevarse. “Llegamos a una altura considerable a juzgar por el tamaño en que se veían las cosas, los edificios y el panorama de la ciudad, pero no sentí frío ni falta de oxígeno, por lo que supongo que la fuerza que nos elevaba nos protegía de algún modo.”
Una nave como de diez metros de diámetro los esperaba. 


Dentro del plato volador, Uriel le indicó a Mercado que mirara hacia abajo. “El espectáculo era maravilloso; rodeada de oscuridad, la Tierra despedía una luz azul-verde, estaba llena de nubes y hacia el norte se le veía forma de huevo. Francamente no sentí deseos de hablar, a pesar de las miles de preguntas que hubiera querido hacer. La emoción que me inundaba me hizo un nudo en la garganta como cuando se quiere llorar, como si algo muy querido se alejara de mí y al mismo tiempo me alegrara de ello; en fin, no se me ocurre otra manera de explicarlo.”
Se dirigieron a la nave nodriza.
Una vez dentro, Mercado observó varios platillos voladores. Uriel y Mercado fueron esterilizados.
“Caminamos por el salón hasta una escalerilla que conducía a una puerta que se abría normalmente, con un pestillo parecido a los de nuestras puertas comunes. Luego entramos a otro salón un poco más reducido que parecía una oficina con canceles de plástico y aluminio, aunque en realidad no era una oficina, sino un baño. Nos paramos sobre una banda sin fin que nos condujo por diversas partes, mojándonos constantemente con un líquido parecido al agua, mientras salían vapores por todos lados.
“El tripulante se llevó las manos a los ojos, y yo lo imité. Ni uno ni otro despedían olor alguno; sin embargo, tanto el líquido como el vapor tenían un sabor que no puedo definir con exactitud, pero que se parecía al yeso. Finalmente, la banda nos llevó a un apartamento, donde nos fumigaron con otro gas un poco más caliente y desagradable que los anteriores, sin sabor ni olor, pero que nos secó por completo. En realidad se trató de una esterilización completa y eficaz desde los zapatos hasta el cabello, sin olvidar las uñas y a pesar de la ropa.”
Uriel y Mercado se cambiaron la ropa. Ambos se pusieron un traje igual al que llevaba puesto Uriel cuando se presentó en la azotea de Mercado. Gracias al cambió de ropa, Mercado supo que “no hay diferencia entre los cuerpos desnudos de estos seres y el nuestro; sólo que su piel es más blanca y no tiene vello, excepto en la parte del sexo.”
El cabello de los extraterrestres que salen con frecuencia de la nave se vuelve plateado debido a los compuestos químicos de los baños esterilizantes (de ahí que Uriel se cubriera los ojos). Pero el cabello de los extraterrestres puede ser de diversos colores.
Uriel y Mercado se dirigieron a la sala de control. En el caminó, Mercado observó que varios extraterrestres hacían algunas reparaciones a la nave.
En la sala de control también había varios personajes:
“Había varios volantes y mucha gente vestida con modelos iguales, pero de distintos colores. El color es indicativo del rango jerárquico y de la especialidad en el trabajo; los distintivos en el pecho son todos iguales.
“Aquí todo el mundo estaba ocupado en algo; a un lado y en un pasillo un tanto elevado había un grupo de mujeres atendiendo otros controles, sensores y diversos paneles... Unas leían y otras anotaban. Todas eran muy bellas de cara y cuerpo; vestían iguales que los hombres, de diferentes colores, y llevaban el mismo distintivo en el pecho. A pesar de ser de buena estatura, la diferencia entre mujeres y hombres es más acentuada que entre nosotros. Todos los hombres son altos pero no en igual grado; hay algunos que rebasan los dos metros, y otros bastante más bajos. Pero en cambio no vi ninguna mujer que midiera más de 1.75.”
El comandante vestía todo de blanco y era de mayor edad. Este personaje trabajaba cerca del techo (una cúpula transparente que dejaba ver las estrellas).
A partir de este momento Yastek fue el encargado de guiar a Mercado. El contactado observó un mapa cósmico en el que Yastek le señaló el lugar de donde ellos vienen y el lugar en el que en ese momento se encontraban.
Yastek le mostró una pantalla (“un sensor visual y sónico”) y conversaron sobre nuestro sistema solar. Uriel fue el encargado de regresar a Mercado a su casa. El contactado aprovechó para hacer otras preguntas.


E M: -Uriel, ¿de qué metal son estas máquinas?
U: -Son de oxígeno metálico, y los trajes también.
Me quedé con la boca abierta ante esta respuesta, y me detuve en la rampa inclinada.
E M: -Espera, Uriel; dijiste oxígeno metálico. ¿Existe eso?
U: Existe En forma natural en algunos cuerpos con gran presión magnética y atmosférica. En nuestro caso lo elaboramos mediante un proceso que sirve para diversos usos técnicos. También utilizamos el hidrógeno metálico; ambos son casi indestructibles y anticorrosivos. En tu planeta hemos dejado muestras que no han podido analizar.
E M: -Tu planeta debe ser igual al mío; veo que no usan equipo especial para bajar y permanecer en él.
U: -Es muy parecido, pero no igual; en lugar de equipos usamos un estabilizador general que absorbemos mediante estos tubos.
Al decir esto me mostró un tubo metálico parecido a ésos en los que se empacan los cigarros puros o habanos, aunque un poco más grandes y más gruesos. En un extremo estaban rematados por un disco y unas correas de plástico.
E M: -¿Entonces tienen muchos tubos los que viven entre nosotros?
U: -No; su uso es transitorio, en tanto que el organismo se adapta.
E M: -¿Y cómo funcionan sus motores?
U: -No hay tiempo para darte una explicación amplia –me dijo mientras seguíamos caminando-. Son motores de transformación magnética; sirven para propulsar y producir antigravedad, y con ellos se alcanzan velocidades que no puedes imaginar, y maniobras que ustedes creen imposibles de realizar. La energía se obtiene del mismo espacio, ya que ahí abunda.

Aquí es donde los creyentes de los contactados preguntan “¿Cómo podría haber inventado esa conversación un hombre que nunca se había interesado en la ciencia?”. Seguro piensan que el “contactado” nunca vio ni por casualidad alguna serie de televisión en la que se abordara el tema del contacto con extraterrestres.


 Mercado concluye su experiencia con las siguientes palabras: “Del viaje de regreso no recuerdo nada... De repente me vi en la azotea de mi casa en la misma postura en que estaba cuando me llevaron, pero era más tarde; unos minutos después de las 24 horas. Mi experiencia había durado más de dos horas.”


Pláticas de un contactado


Los encuentros entre Mercado y los extraterrestres terminaron en 1978, a lo que comentaba: “pero tengo la esperanza de volverlos a ver, ya que al irse se despidieron como siempre, diciéndome ‘piensa bien, ye volveremos a ver’.” ¿Qué aprendió de los extraterrestres?
Según el contactado, los seres humanos no somos originarios de este planeta: “Nosotros no descendemos de los monos. Ellos y nosotros somos especies diferentes. Eso es para mí lo que precisamente quiere decir Adán y Eva, esta es tu especie. No descendemos de los monos. Lo demás son sólo teorías (...) A través del tiempo nos han visitado 15 civilizaciones. Doce desde la antigüedad y tres últimamente. Los Sarios, los de MU, Nok y Siones, son de estas cuatro civilizaciones que descendemos todos. Tres razas nos visitan últimamente, pero nuestro origen deriva de la cuatro. El hombre no se dio aquí por evolución, sino por colonización. Ellos vinieron aquí y se asentaron, cada quien en donde le era más propicio conforme a su propia naturaleza. Algunos en la cuestión desértica, otros en la cuestión de calor, otros por el frío. En donde más se acomodaron, ahí se fueron asentando. Hubo guerra entre los Sarios y los de MU. Una guerra que se dio por la intriga de los Siones. En Hiperborea estaban todos, pero básicamente los Sarios. Y la Atlántida, yo creo que es lo mismo. Porque primero los conocimos como Sarios, luego Hiperboreos y después como atlantes. De ahí derivan muchos nombres al igual que los de MU, se conocen sus asentamientos con otros nombres y de ahí las confusiones. Los dominantes eran los MU, los que más sabían, los más avanzados y fueron los que ganaron la guerra aquí y finalmente expulsaron a todos. Ahí fue que nos quedamos sin maestros. Ellos acondicionaron algunas cuevas o túneles. Son estos túneles que hay en algunas partes y que están acondicionados, que han cambiado por el movimiento de la tierra y ya no tienen el diseño original.”
Mercado decía haber contactado con los MU, y a las civilizaciones ya mencionadas, en otro momento agregó a los Cefiro y a los Dugodon. “Los Dugon manejan a un tipo de robots identificados en el mundo como los grises.”

                                           Foto de la revista Evidencia Extraterrestre

Mercado negaba la realidad de los hombres de negro, las abducciones y los implantes: “No existen los secuestros, los extraterrestres son cordiales, bien intencionados y moralmente impedidos para mentir. Por supuesto no nos someten a análisis, ni exámenes, ni implantes, ni mutilaciones, ni nada de esas cosas que han inventado para escribir novelas. Actualmente nuestra tecnología permite que con una sola gota de sangre se obtenga información genética ilimitada. Imagínense entonces con la tecnología con la que ellos cuentan, qué necesidad tienen los extraterrestres de raptar gente para embarazarlas y luego botarlas. Qué necesidad tienen de invadir dormitorios y paralizarnos para obtener muestras. Todo esto son mentiras, ni secuestran, ni analizan, ni nada.”
De igual forma, negaba que los encuentros con los “hermanos cósmicos” pudieran provocar algún efecto negativo: “Mucho se ha comentado que tales contactos o encuentros nos provocan conflictos psicológicos y fisiológicos, ESTO ES FALSO. Si esto le ha sucedido a alguien no fue debido a los extraterrestres, sino debido a que el miedo los dominó, no pudieron vencer el miedo que les provocó estar en un lugar desconocido con seres extraños. Sus pensamientos fueron bloqueados por ellos mismos, no por los extraterrestres.” 
De otros contactados afirmó: “La mayoría son unos mentirosos, basta con que alguien contacte con un extraterrestre para que uno se vuelva telépata, como si esto fuera de uso común. Además, muchos de ellos aseguran tener contacto desde hace más de 30 años con los extraterrestres, los tienen presos, a su disposición. Estos señores que conviven con estos maestros superiores como ellos les llaman, han de ser unos sabios.”


¿Un fenómeno parapsicológico?

Ortiz de la Huerta presentaba a un Mercado con más preguntas que respuestas: “Asimismo Mercado confiesa, con la sencillez y la honestidad que le caracterizan, ignorar el significado de sus experiencias, y siempre hace una invitación a los entendidos en estas materias para que lo estudien. A mí en lo particular continuamente me pide que le ofrezca explicaciones a sus vivencias...” 
Incluso Mercado dudó de su propia salud mental y consultó a tres psiquiatras. En varias ocasiones pensó que sus experiencias con los extraterrestres no eran sino sueños. Ortiz de la Huerta señalaba: “Mercado reconoce que es difícil creer que esto ocurrió físicamente, sobre todo si la única evidencia la constituye el propio sujeto. Por esto está dispuesto a escuchar otras explicaciones. ‘¿Acaso ocurrió algún fenómeno de los que se ocupa la parapsicología?’, nos pregunta. Realmente creo que los investigadores de esta rama debieran analizar con todo rigor el contenido psíquico, si es que lo hay, de la experiencia vivida por Mercado. ¿Telepatía? ¿Proyección astral? ¿Ubicuidad? ¿Podrá explicarse el viaje de este hombre común y corriente por medio de alguno de estos fenómenos?”
El mismo Mercado escribió: “No estoy muy seguro de que esto me haya ocurrido real y físicamente. Imposible que haya estado dormido: no podemos dormir de pie y me hubiera caído sobre el piso de la azotea. ¿Imaginación? Tal vez, pero fue demasiado real, y hasta donde yo sé, la imaginación opera en un nivel consciente y la persona sabe que está imaginando. ¿Ocurrió algún fenómeno mental de los que se ocupa la parapsicología? ¿Viaje astral? ¿Activación de un sexto sentido? ¿Ubicuidad? ¿Transmisión telepática de ideas, palabras e imágenes tridimensionales y en colores? De ser así, ¿quién me las transmitió?”
Sin embargo ya para 1980 Mercado no estaba abierto a una explicación “parapsicológica”, en el número 104 de Contactos Extraterrestres se publicó la siguiente carta del contactado.

¿TRATAMIENTO PSIQUIÁTRICO A HYNEK Y VALLE?

Después de tanto tiempo me resulta muy agradable saludarlos y felicitarlos por haber llegado con éxito al número 100 de la revista CONTACTOS EXTRATERRESTRES. Es magnífica su labor de difusión, y no pocas veces de investigación, sobre el apasionante tema de los OVNIS.
Aprovecho la oportunidad para que, de mi parte, recomienden a los doctores J. Allen Hynek y Jacques Vallée se sometan a tratamiento psiquiátrico; creo que esto será conveniente para su salud.
Ello, naturalmente, en el caso de que escriban y hablen por sí mismos, porque si lo hacen por órdenes o directrices de las agencias gubernamentales que acaso cubren sus sueldos, entonces debo recordarles que la ingenuidad pública tiene sus límites. Y que tanto afán por atemorizar a la gente en relación a los OVNIS y desacreditar a los contactados (eso de contactees suena mal, ¿no creen?), sólo conduce a la certeza del enorme miedo e impotencia militar de los Estados Unidos ante la capacidad, ciencia y técnica de las civilizaciones extraterrestres. 


Por cierto éstas existen y sus naves y tripulantes son reales y FÍSICAS. Eso de “paranormal”, “parapsicológico”, “ultradimensional”, “extratemporal” y etcétera, son calificativos tenebrosos, excluyentes, evasivos y justificantes de la ya constante costumbre del gobierno americano de tratar de ocultar o deformar la existencia de alguien infinitamente superior y poderoso. ¿Cuál será su temor? Conforme a la mentalidad estadunidense, pueden ser muchos. ¿Acaso lo único “parapsicológico” sea que la presencia de naves extraterrestres active los centros de memoria de la “raza blanca” y ésta intuya haber perdido una guerra hace ya casi 12,000 años con seres de apariencia asiática? Bueno, este es otro tema, pero viene al caso.
Por mi parte y como siempre, estoy a sus órdenes para cualquier aclaración o ampliación de lo aquí expuesto.
Enrique Mercado Orue

La respuesta fue:

Agradecemos mucho sus amables líneas. Respecto a su sugerencia de que recomendemos a los ufólogos mencionados un tratamiento, desgraciadamente no podemos hacerlo; primero, porque nuestro contacto con ellos es muy indirecto; y segundo porque pensamos que para que ellos tomaran en cuenta una crítica a su forma de pensar sobre los OVNIS, sería necesario que ésta fuera expuesta no con ironías sino a base de argumentos consistentes basados en hechos demostrables; por tanto, lo invitamos a usar nuestra revista como el medio idóneo para expresar una crítica de este tipo, si es que a usted le interesa hacerlo. Y lo importante, en última instancia, no es que los ufólogos en cuestión se enteren de su crítica, sino el gran público interesado en los temas de los OVNIS y los contactos extraterrestres. A sí pues, recuerde que nuestras páginas están abiertas a su posible crítica.


REFERENCIAS

Contreras Esparza, Roberto, “Hablando con los extraterrestres (la visión de un contactado)”, “Encuentros ET” (Edición especial de Contacto OVNI), México. 
Mercado, Enrique, “Mi aventura en una nave extraterrestre”, “Contactos Extraterrestres”, No. 3, México, enero de 1977.
Mercado, Enrique, “Pláticas de un contactado”, “Contacto OVNI”, No. 94,  México.
Ortiz De la Huerta, Carlos, “No existen otros mundos... todos somos uno”, “Contactos Extraterrestres”, No. 2, México, diciembre de 1976.
Sagan, Carl, “El mundo y sus demonios”, Planeta, México, 1997.

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