Héctor Escobar Sotomayor
Una manera de acercarnos de manera seria al fenómeno OVNI consiste en la investigación de casos con elevado índice de extrañeza y credibilidad; es decir, aquellos casos que proporcionen una gran cantidad de posibles pruebas, o que por las condiciones especiales, muy difícilmente provoquen confusiones y que además, la calidad moral de los testigos haga muy difícil suponer que se trate de un fraude.
El aterrizaje de Toluca
El día 26 de marzo de 1977 en la ciudad de Toluca, Estado de México, ocurrió uno de los avistamientos más interesantes de los que se tiene memoria en México.
Las referencias a este caso son fundamentalmente las notas de prensa del periódico El Sol de Toluca con fecha 27 de marzo "Tormenta de arena en Toluca"; del día 28 "A cien metros vieron el OVNI tres estudiantes" y del día 29 "Cuatro estudiantes de leyes también observaron el OVNI".
El aterrizaje fue investigado de primera mano por Pablo Latapí Ortega, quien publicó un artículo con los pormenores del caso en Contactos Extraterrestres No. 36, titulado "Aterrizaje en medio de una tolvanera". También fue investigado por Fernando Téllez, quien lo divulgó en el extranjero en la desaparecida revista ufológica española "STENDEK" No. 34, con el título "Aterrizaje en Toluca, México".
El domingo 26 de marzo, los jóvenes Alfredo Bernal, Alfredo Reynoso, Salvador Serrano y José Brito Ayar se encontraban esa tarde, aproximadamente a las 18:00, dando un paseo por la alameda central de Toluca. De pronto se desató una tolvanera que los obligó a subir al coche propiedad de Serrano. Entonces decidieron dar una vuelta por la ciudad. Ya en las afueras apagaron el coche y pudieron ver una enorme nube de polvo sobre la ciudad, a la vez se desataba una fuerte lluvia.
Iban por el camino cuando, al mirar hacia atrás, Salvador se percató de la presencia de un resplandor rojo detrás de una loma. Primeramente, Serrano pensó que se trataba de una patrulla de la policía. En estos momentos el radio del automóvil dejó de funcionar, y Serrano llamó la atención de sus amigos sobre la luz. Al voltear se percataron que se trataba de un extraño objeto que flotaba en el aire. Dado el viento y el polvo resultaba difícil verlo con claridad.
El objeto tenía un tamaño similar al de un autobús y su forma era de una media esfera con el lado plano hacia abajo, era cromado y en su parte superior poseía una cúpula roja muy luminosa; junto a esta cúpula había muchas líneas azules y en el centro de ella una línea vertical conformada por un círculo del mismo color brillante. En la cubierta del objeto se podían ver varias rayas horizontales color cobre y además eran visibles dos patas que parecían no apoyarse en el suelo. En la parte inferior del mismo se veían claramente dos chorros de fuego. En la parte superior había una antena muy larga (siete metros o más, según los testigos).
El objeto estuvo en el lugar aproximadamente unos 7 minutos y emitía un sonido como el de los Jet car (sic). Antes de alejarse, empezó a girar sobre su eje a gran velocidad, a la vez que emitía un zumbido. En estos momentos, el viento aumentó su intensidad y el objeto se elevó y se perdió en el cielo. Momentos después, la tolvanera cesó.
Al irse el objeto, los jóvenes decidieron acercarse al lugar y ya en éste, encontraron que el suelo se encontraba caliente y que había dos circunferencias de terreno quemado, así como gran cantidad de pequeños cables chamuscados.
Mientras esto ocurría, en la ciudad de Toluca, el objeto era visto por alguien más. En esos momentos, el Sr. Francisco García se encontraba en el interior de su casa cuando inició la tolvanera y decidió subir al segundo piso para ver desde la ventana. En esos momentos se produjo una falla en la energía eléctrica. El ingeniero se dirigía al piso superior, cuando su esposa le dijo que en un cerro cercano llamado "La Pedrera", había un resplandor muy intenso. Al llegar a la ventana, extrañado por la luminosidad que se percibía a lo lejos, el Sr. García decidió ir por un teodolito para ver qué causaba ese resplandor. García se encontraba desempacando el aparato, cuando su esposa le avisó que un objeto resplandeciente se estaba elevando. García subió rápidamente las escaleras y con ayuda del teodolito, pudo ver un objeto en forma de trompo con una gran luz blanca y roja. La parte inferior no se distinguía claramente porque había mucho polvo y humo.
Simultáneamente, el objeto era visto por otro grupo de jóvenes, esta vez Arturo Trujillo Iniestra, Raúl Silva Loaeza, Juan Manuel Jiménez y Jorge Pérez Esquivel. El grupo de jóvenes se dirigía a Toluca provenientes de Ixtlahuaca, cuando pudieron ver sobre el cerro de "La Pedrera" un objeto luminoso que despedía fuego "Como un cohete a Cabo Kennedy" (sic). Agregaron que el objeto permaneció estático durante algunos minutos, desprendiendo gran luminosidad y fuego por su parte inferior. Al parecer los estudiantes lograron fotografiar el objeto pero, según informaron, el rollo salió velado.
Las características de las huellas corresponden a dos circunferencias irregulares de terreno quemado. La mayor de 1.8 m y la menor de 1.7 m de diámetro. Ambas están separadas por un espacio de 70 cm.
Los análisis de terreno no mostraron ninguna anormalidad, en tanto los alambritos, resultaron ser pedazos de cable telefónico. Probablemente estos últimos ya se encontraban en el lugar en el momento del aterrizaje.
De lo anterior se desprende que el caso Toluca es un caso muy interesante por contar con tres grupos de testigos independientes, pero que, desgraciadamente no ofrece mayores pruebas que las huellas de las cuales no se pudo determinar nada especialmente extraño o llamativo.
Fragmento tomado del libro 500 Años de OVNIs en México II.
The candle flame gutters. Its little pool of light trembles. Darkness gathers. The demons begin to stir.
martes, 30 de abril de 2013
miércoles, 24 de abril de 2013
El doctor en física nuclear que no es doctor en física nuclear y el investigador serio que no es investigador serio
Hace unos días Jaime Maussán defendió el video de José Alonso y David Espada, aquel en el que supuestamente se observa un extraterrestre detrás de un poste (ver aquí). Maussán argumenta a favor del caso la investigación realizada por el "doctor en física nuclear" Jorge Guerrero de la Torre. Tanto en Las patillas de Asimov como en este blog he mencionado que Maussán no ha demostrado que Jorge Guerrero de la Torre realmente sea un científico.
Ahora entra al quite el robot escéptico enmascarado... De click en las imágenes para ver el cómic.








viernes, 19 de abril de 2013
Lord of the flies
Otra de las películas que se proyectaron durante el ciclo "Los infantes terribles" fue Lord of the flies, me refiero a la versión dirigida por Peter Brook (1963). En 1990 Harry Hook dirigió otra versión.
Uno de los niños, inocentemente, le confía a otro que le llaman "puerquito". Comprenderá de inmediato que no debió hacer tal confesión.
Puerquito es asesinado (en la versión de 1963)
La muerte de puerquito
La muerte de Simon (y Puerquito)
Lord of the Flies (versión de 1990)
La muerte de Puerquito (1990)
Uno de los niños, inocentemente, le confía a otro que le llaman "puerquito". Comprenderá de inmediato que no debió hacer tal confesión.
Puerquito es asesinado (en la versión de 1963)
La muerte de puerquito
La muerte de Simon (y Puerquito)
Lord of the Flies (versión de 1990)
La muerte de Puerquito (1990)
lunes, 15 de abril de 2013
El joven Törless
Hace muchos años mi amigo Jaime Urías y yo asistimos a varios ciclos de cine debate en Ciudad Universitaria. "Los infantes terribles" fue uno de esos ciclos, éste se llevó a cabo -con motivo del día del niño- en la Facultad de Filosofía y Letras.
Una de las películas que se proyectaron fue Der junge Törless. ¿De qué trata?
Película basada en la novela de Robert Musil, cuenta la historia del joven Törless, quien en un internado se vuelve testigo del sádico maltrato que dos condiscípulos le dan a un compañero, convirtiéndolo en su esclavo por haber robado. Törless está condenado a guardar silencio sobre el caso porque su conocimiento del mismo significa ser cómplice. Su pasividad lo vuelve culpable.
Una de las películas que se proyectaron fue Der junge Törless. ¿De qué trata?
Película basada en la novela de Robert Musil, cuenta la historia del joven Törless, quien en un internado se vuelve testigo del sádico maltrato que dos condiscípulos le dan a un compañero, convirtiéndolo en su esclavo por haber robado. Törless está condenado a guardar silencio sobre el caso porque su conocimiento del mismo significa ser cómplice. Su pasividad lo vuelve culpable.
miércoles, 3 de abril de 2013
Niños en la ciencia ficción (segunda parte)
En 1965 el escritor Frank Herbert (1920-1986) recibió el Premio Nebula por su obra Dune, un año después recibió el Hugo por la misma novela. Posteriormente amplió sus ideas sobre el mismo universo en las obras El mesías de Dune, Hijos de Dune, Dios Emperador de Dune, Herejes de Dune y Casa Capitular Dune.
Brian Herbert y Kevin. J. Anderson escribieron las obras Preludio a Dune, Leyendas de Dune, Cazadores de Dune y Gusanos de Arena de Dune.
Dune ha sido llevada a la televisón, a los cómics, los videojuegos y a la pantalla grande (incluso se ha creado toda una mitología alrededor del frustrado proyecto de Alejandro Jodorowsky; se menciona, por ejemplo, que participarían Salvador Dalí y Orson Welles).
Esta serie de novelas de Frank Herbert es tan compleja y rica en ideas que puede ser analizada desde diferentes perspectivas. Hay aspectos políticos, económicos, sociales y hasta gastronómicos que pueden ser analizados. Pero, desde mi punto de vista, son las cuestiones religiosas, mesiánicas y ecológicas las que resultan de mayor interés.
Pero ahora, como ya hiciera en la primera parte (ver aquí), quiero referirme a esta obra desde otro aspecto: el del fin de la infancia.
No es mi intención profundizar en la trama, sólo mencionaré los datos que me permitan contextualizar el tema motivo de estas líneas: la transformación de Paul Atreides, su paso de niño a hombre.
Antecedentes y contexto
Frank Herbert imagina un Imperio Galáctico dividido en cuasi-feudos o señoríos planetarios controlados por "grandes casas". Estas casas se agrupan en un consejo llamado Landsraad, mismo que le rinde tributo al Emperador Padishah Shaddam IV de la Casa Corrino.
Cada casa posee planetas especializados en ciertas cosas: agricultura, comerico, etc. Las principales son la Casa Corrino, la Casa Atreides y la Casa Harkonnen. También hay casas menores, éstas tienen menor poder económico ya que sus productos no son demasiado requeridos.
Los pilares del Imperio Galáctico son: el Landsraad, Casa Imperial, Fuerza de Asalto Sardaukar, la Cofradía Espacial y la CHOAM (Combine Honnete Ober Advancer Mercantiles), esta última maneja todo el comercio.
La estabilidad del Imperio depende de los viajes espaciales, éstos son controlados por la Cofradía Espacial.
Al inicio de Dune nos encontramos con que el Emperador Padishah le ha quitado a la Casa Harkonnen el domino sobre el planeta Arrakis y se lo ha cedido a la Casa Atreides. Los Harkonnen llevaban 80 años habitando Arrakis, mientras que los Atreides habían vivido en Castel Caladan por 27 generaciones (Paul nació y pasó sus primero 15 años en dicho planeta).
Paul es el hijo del Duque Leto Atreides y su Concubina Dama Jessica. Paul es un joven más bien pequeño para sus quince años de edad, con un rostro ovalado como el de su madre, "Cabellos: muy negros, como los del Duque pero con la línea de la frente del abuelo materno, aquel que no puede ser nombrado, así como su nariz, fina y desdeñosa; y los ojos verdes y penetrantes del viejo Duque, su abuelo paterno ya muerto."
Tanto el Emperador como los Harkonnen desean destruir a los Atreides; y eso es una especie de secreto a voces, el mismo Duque Atreides sabe el riesgo que corre al aceptar Arrakis, pero nada puede hacer al respecto, debe obedecer al Emperador. En realidad, cederle a la Casa Atreides el dominio de Arrakis es una trampa. ¿En qué consiste dicha trampa? Para comprenderlo debemos primero contestar otra pregunta: ¿Qué tiene de especial el planeta Arrakis?
Arrakis es un planeta desértico, por ello tambiés es llamado Dune. El bien más preciado en Arrakis es el agua. "Malas" es una palabra muy cauta para describir las tormentas de arena del planeta: "Esas tormentas se desencadenan a lo largo de seis o siete kilómetros de terreno llano, y se alimentan de todo lo que pueda proporcionarles un mayor empuje: la fuerza de coriolis, otras tormentas, cualquier cosa que tenga en ella un ramo de energía. Soplan a setecientos kilómetros por hora, arrastrando consigo cualquier cosa móvil que encuentren en su camino: arena, polvo, cualquier cosa. Arrancan la carne de tus huesos y reducen éstos a astillas."
Paul sabe que en aquel planeta las lunas serán sus amigas y el sol su enemigo; de igual modo, se le informa que como hijo del Duque nunca le faltará agua, pero podrá ver la obsesión de la sed a su alrededor.
¿En dónde está la importancia de un planeta con tales características? Arrakis es la única fuente de la melange (ésta no puede ser manufacturada), una sustancia adictiva que proporciona ciertos poderes mentales a quienes la ingieren. De hecho, la Cofradía Espacial la necesita ya que al ser ingerida permite a los viajeros ver vías seguras a través del espacio (otro tema que puede abordarse en esta serie es el de las sustancias que supuestamente permitirían expandir la conciencia o las capacidades mentales) y, como decía más arriba, la estabilidad del Imperio depende de los viajes espaciales.
Ahora podemos explicar en qué consiste la trampa. Los Harkonnen esperan culpar al Duque Atreides del decrecimiento en la producción de la melange. El Duque le dice a su hijo: "Imagina lo que ocurriría si algo redujera la producción de la especia. Los Harkonnen han estado almacenándola durante más de veinte años. Aquel que hubiera almacenado la melange podría dominar el mercado. Y los demás no podrían hacer nada. Desean que el nombre de los Atreides se haga impopular. Piensa en las Casas del Landsraad, que en cierto sentido me consideran como su caudillo... su portavoz oficioso. Piensa en cómo reaccionarían si yo fuera responsable de una reducción en sus beneficios. A fin de cuentas, los beneficios son lo único que cuenta. ¡Al diablo la Gran Convención! ¡No vas a dejar que nadie te reduzca a la miseria! Todos se inclinarán hacia la otra parte, sin apoyar nada de lo que yo haga."
Las rencillas entre los Atreides y los Harkonnen son antiguas. Los Harkonnen sólo se detendrán hasta que sean exterminados o el Duque destruido. Dama Jessica piensa en Arrakis como "una inmensa trampa Harkonnen."
Pero no todo está perdido. El Duque Leto Atreides tiene puestas sus esperanzas en los Fremen, quienes -en Arrakis- viven al borde del desierto, ellos son "elusivos como el viento del desierto, que ni siquiera figuraban en los censos de los Registros Imperiales." Los Fremen necesitan el agua hasta el punto de tener que reciclar la humedad de sus propios cuerpos (lo hacen mediante sus ropas: los "destiltrajes"), de ahí que acostumbren decir que "la educación viene de la ciudad, la sabiduría del desierto".
Y es que el Duque considera que los Fremen, al vivir en condiciones tan terribles y adversas, son una fuerza potencial importante y mortífera. Para lograr ponerlos de su lado manda un intermediario: Duncan Idaho.
Paul cuenta con varios preceptores: Gurney Halleck, Thufir Hawat, el mencionado Duncan Idaho y el doctor Wellington Yueh. Uno de sus deberes es hacerle comprender al joven Paul todo lo hostil y peligros que es Arrakis. Se le entrena en el manejo de las armas. Su padre le comenta: "Preferiría que nunca te vieras obligado a matar... pero si te ves enfrentado a ello, mata como puedas... con el filo o con la punta."
Una semana antes de partir a Arrakis, Paul comienza a tener sueños en los que aparece dicho planeta, se trata de sueños premonitorios, el chico sabe que un día conocerá a las personas con las que sueña. ¿Quiénes son? Los ya mencionados Fremen.
Los Fremen esperan un mesías y la escuela Bene Gesserit espera al Kwisatz Haderach.
¿Qué es la escuela Bene Gesserit? Una antigua escuela de adiestramiento mental y físico establecida primariamente para estudiantes femeninas. Tanto la Reverenda Madre como Dama Jessica (la madre de Paul) son parte de esa escuela.
¿Qué es el Kwisatz Haderach?, pregunta Paul y la Reverenda Madre le responde: "Cuando una Decidora de Verdad tiene el don de la droga, puede mirar en muchos lugares de su memoria... de la memoria de su cuerpo. Podemos mirar hacia muchas avenidas del pasado... pero únicamente a las avenidas femeninas. Sin embargo, hay un lugar donde ninguna Decidora de Verdad puede mirar. Nos vemos repelidas por él, aterrorizadas. Pero está dicho que un día vendrá un hombre que, con el don de la droga, podrá ver con su ojo interior. Podrá ver donde ninguna de nosotras podemos... en los pasados, masculino y femenino."
Paul es aquel a quien esperan los Fremen, también es el Kwisatz Haderach.
Una vez que los Atreides se instalen en Arrakis, el Duque Leto será traicionado por un hombre de su confianza. Y es que el Barón Vladimir Harkonnen tiene en usu manos al doctor Wellington Yueh.
Wanna, esposa de Yueh, es capturada y torturada por los Harkonnen. El Barón Vladimir Harkonnen promete detener las torturas si Yueh traiciona al Duque Atreides. Así, Yueh tendrá que drogar al Duque Atreides y entregarlo al Barón Harkonnen... pero hay planes dentro de los planes. Yueh espera que el Duque (mediante una cápsula de gas letal colocada en un diente falso) mate al Barón Vladimir. Además hace lo posible por ayudar a escapar a Paul y a Dama Jessica.
Lecciones
Como escribí líneas atrás, Paul tiene varios preceptores. Le dan información acerca del planeta en el que vivirán y le hablan de los peligros a los que habrá que hacer frente. Tratan de que Paul adquiera ciertos hábitos. Así, Thufir Hawat, por ejemplo, se pregunta "¿Cuántas veces tendré que decirle que nunca debe dar la espalda a una puerta?"
De igual forma, se le entrena en el manejo de las armas. Paul debe aprender a tomar en serio dichos entrenamientos, debe asimilar que no se trata de juegos.
En uno de los entrenamientos con Gurney Halleck, "Paul empuñó otra espada, cimbreó la hoja con sus manos, y se colocó en posición de aguile, con un pie delante. Su gesto se hizo solemne, en una cómica imitación del doctor Yueh."
-Vaya idiota que me manda mi padre para enseñarme el manejo de las armas -entonó-. Ese pobre Gurney Halleck ha olvidado incluso la primera lección con armas y escudo. -Paul activó el cinturón y sintió la comezón en su frente y espalda y el prurito causado por la acción del campo de fuerza defensivo; los sonidos exteriores menguaron ostensiblemente con el característico efecto de filtro del escudo-. En el combate con escudo, la defensa es rápida y el ataque lento -dijo Paul-. El ataque no tiene màs finalidad que obligar al adversario a dar un paso en falso, para poder atacarle por la izquierda. El escudo detiene los golpes rápidos, ¡pero se deja traspasar por el lento kindjal! -Paul alzó la espada, fintó rápidamente y atacó con una lentitud calculada para atravesar las defensas automáticas del escudo.
Halleck siguió su acción, se volvió en el último segundo y dejó que la hoja rozara su pecho.
-Excelente la velocidad -dijo-. Pero te has abierto completamente para ser ensartado con un golpe a fondo.
Paul retrocedió iritado.
-Debería azotarte el trasero por tu imprudencia -dijo Halleck. Tomó un kindjal desenvainado de encima de la mesa y lo blandió-. ¡Esto, en manos de un enemigo, hubiera podido hacer verter toda tu sangre! Eres un alumno bien dotado, pero nada más, y siempre te he avisado de que ni siquiera jugando dejes que un hombre penetre en tu guardia con la muerte en la mano.
-Creo que hoy no estoy de humor para esto -dijo Paul.
-¿Humor? -la voz de Halleck sonó ultrajadaincluso a través del filtro del escudo-. ¿Qué tiene que ver tu humor con esto? Uno combate cuando es necesario... ¡no cuando está de humor! El humor es algo para el ganado, o para hacer el amor, o para tocar el baliset. No para combatir.
-Lo siento, Gurney.
-¡No lo sientes lo suficiente!
Halleck activó su propio escudo, se puso en guardia, con el kindjal bien apretado en us mano izquierda, blandiendo la espada en la derecha.
-Ahora, en guardia, ¡y en serio! -Hizo una finta hacia un lado, luego hacia adelante, y se lanzó a un furioso ataque. Sintió el crepitar de los campos de fuerza mientras los escudos se tocaban y se repelían, y la comezón eléctrica recorrió de nuevo su piel. ¿Qué es lo que le ocurre a Gurney?, se preguntó. ¡No está fingiendo! Paul movió su mano izquierda haciendo que el puñal sujeto a su muñeca se deslizara hasta su palma.
-Necesitas otra hoja extra, ¿eh? -gruñó Halleck.
¿Es una traición?, se preguntó Paul. ¡No, Gurney no!
Siguieron combatiendo alrededor de toda la estancia, golpeando y parando, fintando y contrafintando. El aire en el interior de los escudos empezó a hacerse pesado, debido al excesivo consumo y a la lenta renovación a través del campo. A cada nuevo contacto de los escudos, el olor a ozono se hacía más intenso.
Paul continuó retrocediendo, pero ahora dirigiendo su retirada hacia la mesa de ejercicios. Si consigo llevarle hasta allá, le mostraré uno de mis trucos, pensó Paul. Otro paso, Gurney.
Halleck dio el paso.
Paul paró otro golpe bajo, se ladeó, y vio la espada de Halleck estrellarse contra la esquina de la mesa. Fintó hacia un lado, lanzó a su vez un ataque con la espada y al mismo instante avanzó el puñal a la altura del cuello de Halleck. Detuvo la hoja a dos centímetros de la yugular.
-¿Era eso lo que querías? -susurró Paul.
-Mira hacia abajo, muchacho -jadeó Gurney.
Paul obedeció, y vio el kindjal de Halleck bajo el borde de la mesa, apuntando directamente a su vientre.
-Nos reuniríamos ambos en la muerte -dijo Halleck-. Pero debo admitir que combates un poco mejor cuando estás bajo presión. Ahora realmente estás de humor -y sonrió lobunamente, haciendo que la cicatriz de estigma de su mentón se crispara.
-El modo como me has atacado -dijo Paul-. ¿Hubieras derramado realmente mi sangre?
Halleck apartó el kindjal y se irguió.
-Si te hubieras batido un ápice por debajo de tus capacidades, muchacho, te hubiera hecho una buena señal, y siempre te hubieras acordado de esta cicatriz. No quiero que mi alumno favorito sucumba ante el primer vagabundo Harkonnen que acuda a su encuentro.
Paul desactivó su escudo y se apoyó en la mesa para recuperar el aliento.
-Me merecía esto, Gurney. Pero mi padre se hubiera puesto furioso si me hubieses herido. No quiero que seas castigado por mis errores.
-En este caso -dijo Halleck- el error hubiera sido también mio. Y no tienes que preocuparte por una o dos cicatrices de entrenamiento. Eres afortunado por tener tan pocas. En cuanto a tu padre... el Duque me castigaría tan sólo si fallara en hacerte un combatiente de primera. Y hubiera fallado si no te hubiera explicado el error que cometías hablando de humor en algo tan serio como esto.
Paul se irguió y devolvió el puñal a su funda de muñeca.
-Esto no es exactamente un juego -dijo Halleck.
Paul asintió. Se maravilló ante la insólita seriedad de la actitud de Halleck, su firme resolución. Miró la violácea cicatriz de estigma que adornaba la mandíbula del hombre, y recordó la historia que le habían contado acerca de que había sido la Bestia Rabban quien se la había causado, en un pozo de esclavos de los Harkonnen en Giede Prime.
Paul explica que tenía ganas de jugar debido a que las cosas se han vuelto demasiado serias. A lo que Halleck le dice: "He notado este deseo de jugar en ti, muchacho, y no hubiera querido nada mejor que complacerte. Pero ya no podemos jugar. Mañana partiremos hacia Arrakis. Arrakis es real. Los Harkonnen son reales."
Traición
Una vez que la Casa Atreides llega a Arrakis, se instala en la ciudad conocida como Arrakeen.
La noche de la traición, Yueh droga al Duque Leto, a Dama Jessica y a Paul. De igual forma, desactiva los escudos de protección de la casa para que puedan entrar los hombres del Barón Vladimir Harkonnen.
Dama Jessica y Paul son transportados al desierto, el plan es asesinarlos. A pesar de haber sido amarrados -y Dama Jessica amordazada-, se las ingenian para escapar. El doctor Yueh sabía que lo lograrían, por ello es que en el tóptero en el que los llevan al desierto coloca una destiltienda y ropas Fremen, además de una nota: "No intentéis perdonarme. No quiero vuestro perdón. Mi carga ya es bastante pesada. He actuado sin maldad y sin esperanzas de ser comprendido, ha sido mi tahaddi al-burham, mi última prueba. Os dejo el sello ducal de los Atreides como testimonio de que escribo la verdad. Cuando leáis esto, el Duque Leto habrá muerto. Pueda consolarlos mi afirmación de que no morirá solo, que aquél al que odiamos todos nosotros más que a nada en el mundo morirá con él."
¿Qué sucede cuando Yueh entrega al Duque Leto?
-Ahhh, doctor Yueh.
-Mi señor Harkonnen.
-Me habéis entregado al Duque, por lo que he oído.
-Era mi parte del trato, mi Señor.
El Barón miró a Piter.
Piter asintió.
El Barón miró de nuevo a Yueh.
-El trato al pie de la letra, ¿eh? Y yo -escupió las palabras-: ¿Qué debía hacer a cambio?
-Lo recordarás perfectamente, mi señor Harkonnen.
Y Yueh empezó a pensar de nuevo, escuchando el silencio pesado de los relojes de su mente. Vio la sutil traición en la actitud del Barón. Wanna estaba muerta... se hallaba más allá de su alcance. De otro modo, hubiera buscado aún mantener en su puño al débil doctor. La actitud del Barón revelaba que no había esperanza: todo había terminado.
-¿De veras? -dijo el Barón.
-Prometísteis librar a mi Wanna de su agonía.
El Barón asintió.
-Oh, sí. Ahora lo recuerdo. Eso dije. Esa fue mi promesa. Así es como conseguimos vencer el Condicionamiento Imperial. No podíais soportar ver a vuestra bruja Bene Gesserit retorcerse en los amplificadores de dolor de Piter. Bien, el Barón Vladimir Harkonnen mantiene siempre sus promesas. Os dije que la libraría de su agonía y que permitiría que os reuniérais con ella. Así será. -Levantó la mano hacia Piter.
Los azules ojos de Piter destellaron con una fría mirada. Su movimiento fue fluidamente felino. El cuchillo brilló como una garra en su mano antes de hundirse en la espalda de Yueh.
El anciano se puso rígido, sin dejar de fijar su atención en el Barón.
-¡Ahora reúnete con ella! -restalló el Barón.
Yueh permaneció en pie, vacilante. Sus labios se movieron con lenta precisión, y su voz resonó con una extraña cadencia:
-Vos... creéis... que... me... habéis... destruido. Vos... creéis... que... yo... no... sabía... que... me... había... comprado... por... mi... Wanna...
Cayó. Sin doblarse ni derrubarse. Cayó como un árbol cortado por su base.
-Reúnete con ella -repitió el Barón. Pero sus palabras parecían un débil eco.
Yueh había suscitado un presentimiento en él. Sus ijos se fijaron en Piter, que limpiaba la hoja con un trapo, y observó una profunda satisfacción en sus azules ijos.
Así es como mata con su propia mano, pensó el Barón. Es bueno saberlo.
-¿Nos ha entregado realmente al Duque? -preguntó el Barón.
-Ciertamente, mi Señor -dijo Piter.
-¡Entonces, tráelo aquí!
Piter miró al capitán de la guardia, que se volvió para obedecer.
El Barón bajó sus ojos hacia Yueh. Por la forma como había caído, uno podía sospechar que todos sus huesos eran de duro roble.
-Nunca confiaré en un traidor -dijo el Barón-. Ni siquiera si el traidor lo he creado yo.
Finalmente, el Barón Harkonnen y el Duque Leto Atreides se encuentran:
Leto sentía que sus fuerzas volvían a él. Y ahora, el recuerdo de aquel falso diente resonaba en su mente como una campana en medio de una inmensa y plana llanura. La cápsula en forma de nervio en el interior de aquel diente... el gas letal... recordó quién le había implantado aquella mortal arma en us boca.
Leto sólo tiene que morder la cápsula cerca del Barón... Desgraciadamente el Duque no logra matar a Vladimir Harkonnen.
Transformación
A partir de este punto -la llegada al desierto- Paul deja de ser el que era. Dama Jessica nota el cambio en su hijo.
Paul se dirige a su madre con una agresiva dureza. De igual modo, Jessica se estremece ante la evaluación que de las posibilidades hace el joven; de hecho, "Sintió que la mente del muchacho había rebasado la suya, y que él veía ahora mucho más lejos que ella. Ella misma habría contibuido a adiestrar aquella inteligencia, pero ahora descubrió que le inspiraba miedo."
Paul descubre -y enfrenta con sobresalto- el nuevo nivel en sus capacidades mentales.
La mente de Paul siguió funcionando con gélida precisión. Descubrió nuevas avenidas abiertas para ellos en aquel planeta hostil. Sin ni siquiera la válvula de seguridad de un sueño, enfocó su presiente consciencia, viéndolas como el cálculo de sus más probables futuros, pero con algo más, una franja de misterio... como si su mente se sumergiera en algún estrato intemporal donde soplaban los vientos del futuro.
Bruscamente, como si acabara de encontrar la llave necesaria, la mente de Paul ascendió otro peldaño en su consciencia. Sintió que estaba acercándose a otro nivel, sosteniéndose en aquel precario asidero y mirando a su alrededor. Era como el centro de una esfera a partir del cual las avenidas irradiaban en todas direcciones... pero esto era tan sólo una aproximación a sus sensaciones.
Recordó haber visto, en una ocasión, un pañuelito de gasa flotando al viento, y ahora percibió así el futuro, retorciéndose como aquella ondulante y variable superficie del pañuelo.
Vio gente.
Experimentó el calor y el frío de incontables posibilidades.
Reconocía nombres y lugares, experimentaba emociones sin número, recibía datos de innumerables e inexploradas fuentes. Tenía todo el tiempo para sondear y probar y examinar, pero no tiempo para modelar.
El todo era un espectro de posibilidades desde el más remoto pasado hasta el más remoto futuro... desde lo más probable a lo más improbable. Vio su propia muerte en innumerables versiones. Vio nuevos planetas, nuevas culturas.
Gente.
Gente.
Multitudes innumerables que no podía contar, pero cuya mente podía catalogar.
Y los hombres de la Cofradía.
Pensó: La Cofradía... este podría ser un camino para nosotros; allí mi rareza sería aceptada para nosotros; allí mi rareza sería aceptada como algo familiar de gran valor, siempre que pudiera asegurarla suplementariamente con la ahora necesaria especia.
Pero la idea de vivir toda su vida con la mente tanteando aquel amasijo de futuros posibles que guiaba las naves espaciales le aterrorizó. De todos modos, era un camino. Y afrontando aquel futuro posible con los hombres de la Cofradía reconoció su propia rareza.
Tengo otra visión. Veo otro paisaje: todos los senderos abiertos.
Este pensamiento despertó su seguridad y su alarma... demasiados lugares, en aquel otro modo suyo de ver las cosas, desaparecían o giraban fuera de su vista.
Asì, tan rápida como había venido, la sensación le abandonó, y comprendió que toda la experiencia había durado tan sólo el tiempo de un latido.
Pero su consciencia había sido sacudida, cegada por una terrible luz. Miró a su alrededor.
La noche envolvía aún la destiltienda rodeada por los rocas. El agudo dolor de su madre llegó de nuevo hasta él.
Y su propia ausencia de dolor... Su mente era como una cavidad profunda separada del resto, continuando implacable su tarea de recibir datos, evaluarlos, calcularlos, rítmicamente, planteándose las preguntas y planteando las respuestas del mismo modo que un Mentat.
Y supo que eran pocas las mentes que habían acumulado nunca una tal abundancia de datos. Pero no por ello la profunda cavidad que era su mente resultaba soportable. Sintió que algo tenía que romperse. Era como si el mecanismo de relojería de una bomba hubiera empezado a tictaquear dentro de él, más allá de sus propios deseos. Percibió las minúsculas variaciones en torno suyo... un ligero aumento de la humedad, una fracción de descenso de la temperatura, el lento avanzar de un insecto sobre el techo de la destiltienda, la solemne progresión del alba en el ángulo de cielo constelado de estrellas visible a través de la parte transparente de la tienda.
El vacío era insoportable. El saber cómo había sido puesto en marcha el mecanismo de relojería no marcaba ninguna diferencia. Podía mirar hacia su propio pasado y ver su inicio: el adiestramiento, la afinación de sus talentos, las refinadas presiones de sofisticadas disciplinas, el descubrimiento de la Biblia Católica Naranja en un momento crítico... y, finalmente, la inclusión de la especia. Y podía mirar también hacia adelante -en las más terribles direcciones -y ver adonde conducía todo esto.
¡Soy un mostruo!, pensó. ¡Un fenómeno!
-¡No! -dijo. ¡No. No! ¡NO!
Descubrió que estaba dando puñetazos contra el suelo de la tienda. (La implacable parte de él registro esto como un interesante dato emotivo y lo integró a los otros factores).
Jessica, al escuchar el sufrimiento de su hijo, pensó: "No hay ningún rastro de niño en su voz."
Paul ya no es el mismo jovencito que salió de Castel Caladan. La infancia ha quedado atrás... Y más adelante experimentará otras transformaciones.
Brian Herbert y Kevin. J. Anderson escribieron las obras Preludio a Dune, Leyendas de Dune, Cazadores de Dune y Gusanos de Arena de Dune.
Dune ha sido llevada a la televisón, a los cómics, los videojuegos y a la pantalla grande (incluso se ha creado toda una mitología alrededor del frustrado proyecto de Alejandro Jodorowsky; se menciona, por ejemplo, que participarían Salvador Dalí y Orson Welles).
Esta serie de novelas de Frank Herbert es tan compleja y rica en ideas que puede ser analizada desde diferentes perspectivas. Hay aspectos políticos, económicos, sociales y hasta gastronómicos que pueden ser analizados. Pero, desde mi punto de vista, son las cuestiones religiosas, mesiánicas y ecológicas las que resultan de mayor interés.
Pero ahora, como ya hiciera en la primera parte (ver aquí), quiero referirme a esta obra desde otro aspecto: el del fin de la infancia.
No es mi intención profundizar en la trama, sólo mencionaré los datos que me permitan contextualizar el tema motivo de estas líneas: la transformación de Paul Atreides, su paso de niño a hombre.
Antecedentes y contexto
Frank Herbert imagina un Imperio Galáctico dividido en cuasi-feudos o señoríos planetarios controlados por "grandes casas". Estas casas se agrupan en un consejo llamado Landsraad, mismo que le rinde tributo al Emperador Padishah Shaddam IV de la Casa Corrino.
Cada casa posee planetas especializados en ciertas cosas: agricultura, comerico, etc. Las principales son la Casa Corrino, la Casa Atreides y la Casa Harkonnen. También hay casas menores, éstas tienen menor poder económico ya que sus productos no son demasiado requeridos.
Los pilares del Imperio Galáctico son: el Landsraad, Casa Imperial, Fuerza de Asalto Sardaukar, la Cofradía Espacial y la CHOAM (Combine Honnete Ober Advancer Mercantiles), esta última maneja todo el comercio.
La estabilidad del Imperio depende de los viajes espaciales, éstos son controlados por la Cofradía Espacial.
Al inicio de Dune nos encontramos con que el Emperador Padishah le ha quitado a la Casa Harkonnen el domino sobre el planeta Arrakis y se lo ha cedido a la Casa Atreides. Los Harkonnen llevaban 80 años habitando Arrakis, mientras que los Atreides habían vivido en Castel Caladan por 27 generaciones (Paul nació y pasó sus primero 15 años en dicho planeta).
Paul es el hijo del Duque Leto Atreides y su Concubina Dama Jessica. Paul es un joven más bien pequeño para sus quince años de edad, con un rostro ovalado como el de su madre, "Cabellos: muy negros, como los del Duque pero con la línea de la frente del abuelo materno, aquel que no puede ser nombrado, así como su nariz, fina y desdeñosa; y los ojos verdes y penetrantes del viejo Duque, su abuelo paterno ya muerto."
Tanto el Emperador como los Harkonnen desean destruir a los Atreides; y eso es una especie de secreto a voces, el mismo Duque Atreides sabe el riesgo que corre al aceptar Arrakis, pero nada puede hacer al respecto, debe obedecer al Emperador. En realidad, cederle a la Casa Atreides el dominio de Arrakis es una trampa. ¿En qué consiste dicha trampa? Para comprenderlo debemos primero contestar otra pregunta: ¿Qué tiene de especial el planeta Arrakis?
Arrakis es un planeta desértico, por ello tambiés es llamado Dune. El bien más preciado en Arrakis es el agua. "Malas" es una palabra muy cauta para describir las tormentas de arena del planeta: "Esas tormentas se desencadenan a lo largo de seis o siete kilómetros de terreno llano, y se alimentan de todo lo que pueda proporcionarles un mayor empuje: la fuerza de coriolis, otras tormentas, cualquier cosa que tenga en ella un ramo de energía. Soplan a setecientos kilómetros por hora, arrastrando consigo cualquier cosa móvil que encuentren en su camino: arena, polvo, cualquier cosa. Arrancan la carne de tus huesos y reducen éstos a astillas."
Paul sabe que en aquel planeta las lunas serán sus amigas y el sol su enemigo; de igual modo, se le informa que como hijo del Duque nunca le faltará agua, pero podrá ver la obsesión de la sed a su alrededor.
¿En dónde está la importancia de un planeta con tales características? Arrakis es la única fuente de la melange (ésta no puede ser manufacturada), una sustancia adictiva que proporciona ciertos poderes mentales a quienes la ingieren. De hecho, la Cofradía Espacial la necesita ya que al ser ingerida permite a los viajeros ver vías seguras a través del espacio (otro tema que puede abordarse en esta serie es el de las sustancias que supuestamente permitirían expandir la conciencia o las capacidades mentales) y, como decía más arriba, la estabilidad del Imperio depende de los viajes espaciales.
Ahora podemos explicar en qué consiste la trampa. Los Harkonnen esperan culpar al Duque Atreides del decrecimiento en la producción de la melange. El Duque le dice a su hijo: "Imagina lo que ocurriría si algo redujera la producción de la especia. Los Harkonnen han estado almacenándola durante más de veinte años. Aquel que hubiera almacenado la melange podría dominar el mercado. Y los demás no podrían hacer nada. Desean que el nombre de los Atreides se haga impopular. Piensa en las Casas del Landsraad, que en cierto sentido me consideran como su caudillo... su portavoz oficioso. Piensa en cómo reaccionarían si yo fuera responsable de una reducción en sus beneficios. A fin de cuentas, los beneficios son lo único que cuenta. ¡Al diablo la Gran Convención! ¡No vas a dejar que nadie te reduzca a la miseria! Todos se inclinarán hacia la otra parte, sin apoyar nada de lo que yo haga."
Las rencillas entre los Atreides y los Harkonnen son antiguas. Los Harkonnen sólo se detendrán hasta que sean exterminados o el Duque destruido. Dama Jessica piensa en Arrakis como "una inmensa trampa Harkonnen."
Pero no todo está perdido. El Duque Leto Atreides tiene puestas sus esperanzas en los Fremen, quienes -en Arrakis- viven al borde del desierto, ellos son "elusivos como el viento del desierto, que ni siquiera figuraban en los censos de los Registros Imperiales." Los Fremen necesitan el agua hasta el punto de tener que reciclar la humedad de sus propios cuerpos (lo hacen mediante sus ropas: los "destiltrajes"), de ahí que acostumbren decir que "la educación viene de la ciudad, la sabiduría del desierto".
Y es que el Duque considera que los Fremen, al vivir en condiciones tan terribles y adversas, son una fuerza potencial importante y mortífera. Para lograr ponerlos de su lado manda un intermediario: Duncan Idaho.
Paul cuenta con varios preceptores: Gurney Halleck, Thufir Hawat, el mencionado Duncan Idaho y el doctor Wellington Yueh. Uno de sus deberes es hacerle comprender al joven Paul todo lo hostil y peligros que es Arrakis. Se le entrena en el manejo de las armas. Su padre le comenta: "Preferiría que nunca te vieras obligado a matar... pero si te ves enfrentado a ello, mata como puedas... con el filo o con la punta."
Una semana antes de partir a Arrakis, Paul comienza a tener sueños en los que aparece dicho planeta, se trata de sueños premonitorios, el chico sabe que un día conocerá a las personas con las que sueña. ¿Quiénes son? Los ya mencionados Fremen.
Los Fremen esperan un mesías y la escuela Bene Gesserit espera al Kwisatz Haderach.
¿Qué es la escuela Bene Gesserit? Una antigua escuela de adiestramiento mental y físico establecida primariamente para estudiantes femeninas. Tanto la Reverenda Madre como Dama Jessica (la madre de Paul) son parte de esa escuela.
¿Qué es el Kwisatz Haderach?, pregunta Paul y la Reverenda Madre le responde: "Cuando una Decidora de Verdad tiene el don de la droga, puede mirar en muchos lugares de su memoria... de la memoria de su cuerpo. Podemos mirar hacia muchas avenidas del pasado... pero únicamente a las avenidas femeninas. Sin embargo, hay un lugar donde ninguna Decidora de Verdad puede mirar. Nos vemos repelidas por él, aterrorizadas. Pero está dicho que un día vendrá un hombre que, con el don de la droga, podrá ver con su ojo interior. Podrá ver donde ninguna de nosotras podemos... en los pasados, masculino y femenino."
Paul es aquel a quien esperan los Fremen, también es el Kwisatz Haderach.
Una vez que los Atreides se instalen en Arrakis, el Duque Leto será traicionado por un hombre de su confianza. Y es que el Barón Vladimir Harkonnen tiene en usu manos al doctor Wellington Yueh.
Wanna, esposa de Yueh, es capturada y torturada por los Harkonnen. El Barón Vladimir Harkonnen promete detener las torturas si Yueh traiciona al Duque Atreides. Así, Yueh tendrá que drogar al Duque Atreides y entregarlo al Barón Harkonnen... pero hay planes dentro de los planes. Yueh espera que el Duque (mediante una cápsula de gas letal colocada en un diente falso) mate al Barón Vladimir. Además hace lo posible por ayudar a escapar a Paul y a Dama Jessica.
Lecciones
Como escribí líneas atrás, Paul tiene varios preceptores. Le dan información acerca del planeta en el que vivirán y le hablan de los peligros a los que habrá que hacer frente. Tratan de que Paul adquiera ciertos hábitos. Así, Thufir Hawat, por ejemplo, se pregunta "¿Cuántas veces tendré que decirle que nunca debe dar la espalda a una puerta?"
De igual forma, se le entrena en el manejo de las armas. Paul debe aprender a tomar en serio dichos entrenamientos, debe asimilar que no se trata de juegos.
En uno de los entrenamientos con Gurney Halleck, "Paul empuñó otra espada, cimbreó la hoja con sus manos, y se colocó en posición de aguile, con un pie delante. Su gesto se hizo solemne, en una cómica imitación del doctor Yueh."
-Vaya idiota que me manda mi padre para enseñarme el manejo de las armas -entonó-. Ese pobre Gurney Halleck ha olvidado incluso la primera lección con armas y escudo. -Paul activó el cinturón y sintió la comezón en su frente y espalda y el prurito causado por la acción del campo de fuerza defensivo; los sonidos exteriores menguaron ostensiblemente con el característico efecto de filtro del escudo-. En el combate con escudo, la defensa es rápida y el ataque lento -dijo Paul-. El ataque no tiene màs finalidad que obligar al adversario a dar un paso en falso, para poder atacarle por la izquierda. El escudo detiene los golpes rápidos, ¡pero se deja traspasar por el lento kindjal! -Paul alzó la espada, fintó rápidamente y atacó con una lentitud calculada para atravesar las defensas automáticas del escudo.
Halleck siguió su acción, se volvió en el último segundo y dejó que la hoja rozara su pecho.
-Excelente la velocidad -dijo-. Pero te has abierto completamente para ser ensartado con un golpe a fondo.
Paul retrocedió iritado.
-Debería azotarte el trasero por tu imprudencia -dijo Halleck. Tomó un kindjal desenvainado de encima de la mesa y lo blandió-. ¡Esto, en manos de un enemigo, hubiera podido hacer verter toda tu sangre! Eres un alumno bien dotado, pero nada más, y siempre te he avisado de que ni siquiera jugando dejes que un hombre penetre en tu guardia con la muerte en la mano.
-Creo que hoy no estoy de humor para esto -dijo Paul.
-¿Humor? -la voz de Halleck sonó ultrajadaincluso a través del filtro del escudo-. ¿Qué tiene que ver tu humor con esto? Uno combate cuando es necesario... ¡no cuando está de humor! El humor es algo para el ganado, o para hacer el amor, o para tocar el baliset. No para combatir.
-Lo siento, Gurney.
-¡No lo sientes lo suficiente!
Halleck activó su propio escudo, se puso en guardia, con el kindjal bien apretado en us mano izquierda, blandiendo la espada en la derecha.
-Ahora, en guardia, ¡y en serio! -Hizo una finta hacia un lado, luego hacia adelante, y se lanzó a un furioso ataque. Sintió el crepitar de los campos de fuerza mientras los escudos se tocaban y se repelían, y la comezón eléctrica recorrió de nuevo su piel. ¿Qué es lo que le ocurre a Gurney?, se preguntó. ¡No está fingiendo! Paul movió su mano izquierda haciendo que el puñal sujeto a su muñeca se deslizara hasta su palma.
-Necesitas otra hoja extra, ¿eh? -gruñó Halleck.
¿Es una traición?, se preguntó Paul. ¡No, Gurney no!
Siguieron combatiendo alrededor de toda la estancia, golpeando y parando, fintando y contrafintando. El aire en el interior de los escudos empezó a hacerse pesado, debido al excesivo consumo y a la lenta renovación a través del campo. A cada nuevo contacto de los escudos, el olor a ozono se hacía más intenso.
Paul continuó retrocediendo, pero ahora dirigiendo su retirada hacia la mesa de ejercicios. Si consigo llevarle hasta allá, le mostraré uno de mis trucos, pensó Paul. Otro paso, Gurney.
Halleck dio el paso.
Paul paró otro golpe bajo, se ladeó, y vio la espada de Halleck estrellarse contra la esquina de la mesa. Fintó hacia un lado, lanzó a su vez un ataque con la espada y al mismo instante avanzó el puñal a la altura del cuello de Halleck. Detuvo la hoja a dos centímetros de la yugular.
-¿Era eso lo que querías? -susurró Paul.
-Mira hacia abajo, muchacho -jadeó Gurney.
Paul obedeció, y vio el kindjal de Halleck bajo el borde de la mesa, apuntando directamente a su vientre.
-Nos reuniríamos ambos en la muerte -dijo Halleck-. Pero debo admitir que combates un poco mejor cuando estás bajo presión. Ahora realmente estás de humor -y sonrió lobunamente, haciendo que la cicatriz de estigma de su mentón se crispara.
-El modo como me has atacado -dijo Paul-. ¿Hubieras derramado realmente mi sangre?
Halleck apartó el kindjal y se irguió.
-Si te hubieras batido un ápice por debajo de tus capacidades, muchacho, te hubiera hecho una buena señal, y siempre te hubieras acordado de esta cicatriz. No quiero que mi alumno favorito sucumba ante el primer vagabundo Harkonnen que acuda a su encuentro.
Paul desactivó su escudo y se apoyó en la mesa para recuperar el aliento.
-Me merecía esto, Gurney. Pero mi padre se hubiera puesto furioso si me hubieses herido. No quiero que seas castigado por mis errores.
-En este caso -dijo Halleck- el error hubiera sido también mio. Y no tienes que preocuparte por una o dos cicatrices de entrenamiento. Eres afortunado por tener tan pocas. En cuanto a tu padre... el Duque me castigaría tan sólo si fallara en hacerte un combatiente de primera. Y hubiera fallado si no te hubiera explicado el error que cometías hablando de humor en algo tan serio como esto.
Paul se irguió y devolvió el puñal a su funda de muñeca.
-Esto no es exactamente un juego -dijo Halleck.
Paul asintió. Se maravilló ante la insólita seriedad de la actitud de Halleck, su firme resolución. Miró la violácea cicatriz de estigma que adornaba la mandíbula del hombre, y recordó la historia que le habían contado acerca de que había sido la Bestia Rabban quien se la había causado, en un pozo de esclavos de los Harkonnen en Giede Prime.
Paul explica que tenía ganas de jugar debido a que las cosas se han vuelto demasiado serias. A lo que Halleck le dice: "He notado este deseo de jugar en ti, muchacho, y no hubiera querido nada mejor que complacerte. Pero ya no podemos jugar. Mañana partiremos hacia Arrakis. Arrakis es real. Los Harkonnen son reales."
Traición
Una vez que la Casa Atreides llega a Arrakis, se instala en la ciudad conocida como Arrakeen.
La noche de la traición, Yueh droga al Duque Leto, a Dama Jessica y a Paul. De igual forma, desactiva los escudos de protección de la casa para que puedan entrar los hombres del Barón Vladimir Harkonnen.
Dama Jessica y Paul son transportados al desierto, el plan es asesinarlos. A pesar de haber sido amarrados -y Dama Jessica amordazada-, se las ingenian para escapar. El doctor Yueh sabía que lo lograrían, por ello es que en el tóptero en el que los llevan al desierto coloca una destiltienda y ropas Fremen, además de una nota: "No intentéis perdonarme. No quiero vuestro perdón. Mi carga ya es bastante pesada. He actuado sin maldad y sin esperanzas de ser comprendido, ha sido mi tahaddi al-burham, mi última prueba. Os dejo el sello ducal de los Atreides como testimonio de que escribo la verdad. Cuando leáis esto, el Duque Leto habrá muerto. Pueda consolarlos mi afirmación de que no morirá solo, que aquél al que odiamos todos nosotros más que a nada en el mundo morirá con él."
¿Qué sucede cuando Yueh entrega al Duque Leto?
-Ahhh, doctor Yueh.
-Mi señor Harkonnen.
-Me habéis entregado al Duque, por lo que he oído.
-Era mi parte del trato, mi Señor.
El Barón miró a Piter.
Piter asintió.
El Barón miró de nuevo a Yueh.
-El trato al pie de la letra, ¿eh? Y yo -escupió las palabras-: ¿Qué debía hacer a cambio?
-Lo recordarás perfectamente, mi señor Harkonnen.
Y Yueh empezó a pensar de nuevo, escuchando el silencio pesado de los relojes de su mente. Vio la sutil traición en la actitud del Barón. Wanna estaba muerta... se hallaba más allá de su alcance. De otro modo, hubiera buscado aún mantener en su puño al débil doctor. La actitud del Barón revelaba que no había esperanza: todo había terminado.
-¿De veras? -dijo el Barón.
-Prometísteis librar a mi Wanna de su agonía.
El Barón asintió.
-Oh, sí. Ahora lo recuerdo. Eso dije. Esa fue mi promesa. Así es como conseguimos vencer el Condicionamiento Imperial. No podíais soportar ver a vuestra bruja Bene Gesserit retorcerse en los amplificadores de dolor de Piter. Bien, el Barón Vladimir Harkonnen mantiene siempre sus promesas. Os dije que la libraría de su agonía y que permitiría que os reuniérais con ella. Así será. -Levantó la mano hacia Piter.
Los azules ojos de Piter destellaron con una fría mirada. Su movimiento fue fluidamente felino. El cuchillo brilló como una garra en su mano antes de hundirse en la espalda de Yueh.
El anciano se puso rígido, sin dejar de fijar su atención en el Barón.
-¡Ahora reúnete con ella! -restalló el Barón.
Yueh permaneció en pie, vacilante. Sus labios se movieron con lenta precisión, y su voz resonó con una extraña cadencia:
-Vos... creéis... que... me... habéis... destruido. Vos... creéis... que... yo... no... sabía... que... me... había... comprado... por... mi... Wanna...
Cayó. Sin doblarse ni derrubarse. Cayó como un árbol cortado por su base.
-Reúnete con ella -repitió el Barón. Pero sus palabras parecían un débil eco.
Yueh había suscitado un presentimiento en él. Sus ijos se fijaron en Piter, que limpiaba la hoja con un trapo, y observó una profunda satisfacción en sus azules ijos.
Así es como mata con su propia mano, pensó el Barón. Es bueno saberlo.
-¿Nos ha entregado realmente al Duque? -preguntó el Barón.
-Ciertamente, mi Señor -dijo Piter.
-¡Entonces, tráelo aquí!
Piter miró al capitán de la guardia, que se volvió para obedecer.
El Barón bajó sus ojos hacia Yueh. Por la forma como había caído, uno podía sospechar que todos sus huesos eran de duro roble.
-Nunca confiaré en un traidor -dijo el Barón-. Ni siquiera si el traidor lo he creado yo.
Finalmente, el Barón Harkonnen y el Duque Leto Atreides se encuentran:
Leto sentía que sus fuerzas volvían a él. Y ahora, el recuerdo de aquel falso diente resonaba en su mente como una campana en medio de una inmensa y plana llanura. La cápsula en forma de nervio en el interior de aquel diente... el gas letal... recordó quién le había implantado aquella mortal arma en us boca.
Leto sólo tiene que morder la cápsula cerca del Barón... Desgraciadamente el Duque no logra matar a Vladimir Harkonnen.
Transformación
A partir de este punto -la llegada al desierto- Paul deja de ser el que era. Dama Jessica nota el cambio en su hijo.
Paul se dirige a su madre con una agresiva dureza. De igual modo, Jessica se estremece ante la evaluación que de las posibilidades hace el joven; de hecho, "Sintió que la mente del muchacho había rebasado la suya, y que él veía ahora mucho más lejos que ella. Ella misma habría contibuido a adiestrar aquella inteligencia, pero ahora descubrió que le inspiraba miedo."
Paul descubre -y enfrenta con sobresalto- el nuevo nivel en sus capacidades mentales.
La mente de Paul siguió funcionando con gélida precisión. Descubrió nuevas avenidas abiertas para ellos en aquel planeta hostil. Sin ni siquiera la válvula de seguridad de un sueño, enfocó su presiente consciencia, viéndolas como el cálculo de sus más probables futuros, pero con algo más, una franja de misterio... como si su mente se sumergiera en algún estrato intemporal donde soplaban los vientos del futuro.
Bruscamente, como si acabara de encontrar la llave necesaria, la mente de Paul ascendió otro peldaño en su consciencia. Sintió que estaba acercándose a otro nivel, sosteniéndose en aquel precario asidero y mirando a su alrededor. Era como el centro de una esfera a partir del cual las avenidas irradiaban en todas direcciones... pero esto era tan sólo una aproximación a sus sensaciones.
Recordó haber visto, en una ocasión, un pañuelito de gasa flotando al viento, y ahora percibió así el futuro, retorciéndose como aquella ondulante y variable superficie del pañuelo.
Vio gente.
Experimentó el calor y el frío de incontables posibilidades.
Reconocía nombres y lugares, experimentaba emociones sin número, recibía datos de innumerables e inexploradas fuentes. Tenía todo el tiempo para sondear y probar y examinar, pero no tiempo para modelar.
El todo era un espectro de posibilidades desde el más remoto pasado hasta el más remoto futuro... desde lo más probable a lo más improbable. Vio su propia muerte en innumerables versiones. Vio nuevos planetas, nuevas culturas.
Gente.
Gente.
Multitudes innumerables que no podía contar, pero cuya mente podía catalogar.
Y los hombres de la Cofradía.
Pensó: La Cofradía... este podría ser un camino para nosotros; allí mi rareza sería aceptada para nosotros; allí mi rareza sería aceptada como algo familiar de gran valor, siempre que pudiera asegurarla suplementariamente con la ahora necesaria especia.
Pero la idea de vivir toda su vida con la mente tanteando aquel amasijo de futuros posibles que guiaba las naves espaciales le aterrorizó. De todos modos, era un camino. Y afrontando aquel futuro posible con los hombres de la Cofradía reconoció su propia rareza.
Tengo otra visión. Veo otro paisaje: todos los senderos abiertos.
Este pensamiento despertó su seguridad y su alarma... demasiados lugares, en aquel otro modo suyo de ver las cosas, desaparecían o giraban fuera de su vista.
Asì, tan rápida como había venido, la sensación le abandonó, y comprendió que toda la experiencia había durado tan sólo el tiempo de un latido.
Pero su consciencia había sido sacudida, cegada por una terrible luz. Miró a su alrededor.
La noche envolvía aún la destiltienda rodeada por los rocas. El agudo dolor de su madre llegó de nuevo hasta él.
Y su propia ausencia de dolor... Su mente era como una cavidad profunda separada del resto, continuando implacable su tarea de recibir datos, evaluarlos, calcularlos, rítmicamente, planteándose las preguntas y planteando las respuestas del mismo modo que un Mentat.
Y supo que eran pocas las mentes que habían acumulado nunca una tal abundancia de datos. Pero no por ello la profunda cavidad que era su mente resultaba soportable. Sintió que algo tenía que romperse. Era como si el mecanismo de relojería de una bomba hubiera empezado a tictaquear dentro de él, más allá de sus propios deseos. Percibió las minúsculas variaciones en torno suyo... un ligero aumento de la humedad, una fracción de descenso de la temperatura, el lento avanzar de un insecto sobre el techo de la destiltienda, la solemne progresión del alba en el ángulo de cielo constelado de estrellas visible a través de la parte transparente de la tienda.
El vacío era insoportable. El saber cómo había sido puesto en marcha el mecanismo de relojería no marcaba ninguna diferencia. Podía mirar hacia su propio pasado y ver su inicio: el adiestramiento, la afinación de sus talentos, las refinadas presiones de sofisticadas disciplinas, el descubrimiento de la Biblia Católica Naranja en un momento crítico... y, finalmente, la inclusión de la especia. Y podía mirar también hacia adelante -en las más terribles direcciones -y ver adonde conducía todo esto.
¡Soy un mostruo!, pensó. ¡Un fenómeno!
-¡No! -dijo. ¡No. No! ¡NO!
Descubrió que estaba dando puñetazos contra el suelo de la tienda. (La implacable parte de él registro esto como un interesante dato emotivo y lo integró a los otros factores).
Jessica, al escuchar el sufrimiento de su hijo, pensó: "No hay ningún rastro de niño en su voz."
Paul ya no es el mismo jovencito que salió de Castel Caladan. La infancia ha quedado atrás... Y más adelante experimentará otras transformaciones.
martes, 26 de marzo de 2013
Un estudio sobre las "Syzigias y quadraturas lunares"
Factoría Ediciones, en su colección La serpiente emplumada, publicó en 2010 el estudio que Carmen Fernández Galán, de la Universidad Autónoma de Zacatecas, realizó acerca de las "Syzigias y quadraturas lunares" de Fray Manuel Antonio de Rivas.
La importancia del texto de Manuel Antonio de Rivas reside en que "es único en su género en la Nueva España; no existen evidencias donde se dé esta extraña combinación de género epistolar, relato de ficción, sátira y almanaque, y menos aún que se traten vuelos interestelares (...) Syzigias y quadraturas lunares... es un testimonio de polémicas de su época tanto en el plano del conocimiento como en el político, además de una de las tantas víctimas de la censura ortodoxa; a esto hay que agregar su riqueza desde el punto de vista literario, aspecto en el que también marca un proceso de transición: en el relato es notoria la tensión entre barroco e ilustración (manifiesto en la estructura del relato) y entre hermetismo y mecanicismo (manifiesto en el contenido del mismo), de ahí su rareza y extravagante estilo cifrado (...) Syzigias y quadraturas lunares... es atípico en la Nueva España por el tema y la estrategia y es a la vez representativo del cambio de mentalidadque se experimenta en el siglo XVIII, es una amalgama de literatura y ciencia. Cabría preguntarse ¿en qué medida lo atípico puede ser representativo? Es atípico porque la producción conventual es básicamente sermonaria, y acaso poética, no panfletaria ni libelista, además no aborda temas de vuelos interestelares y el recurso de la imaginación está controlado bajo una audaz retórica. Atípica, además, porque la mayoría de las sátiras del siglo XVIII son esencialmente populares, y no cultas como ésta. Representativo, del cambio de mentalidad en el siglo XVIII que afectó la esfera del conocimiento y la esfera política."
El estudio de Carmen Fernández Galán consta de tres capítulos, al final se incorporan una edición de las Syzigias y quadraturas lunares, el almanaque que acompañaba al texto, el documento -escrito originalmente en maya y que se refería a las prácticas sexuales de algunos franciscanos- por el que se denunció a Rivas ante el Tribunal del Santo Oficio (Rivas negó ser el autor de dicho documento), la bibliografía y las fuentes documentales.
Al inicio la autora nos adelanta: "En un intento por develar los secretos del manuscrito para inscribirlo en una historia de los viajes a la Luna en la literatura, los ensayos aquí reunidos recorren los parajes de la herejía y los avatares de la literatura perseguida; las tradiciones herméticas y los viajes imaginarios; las discusiones científicas y la ficción en la ciencia; las tradiciones discursivas y sus implicaciones en la noción de literatura."
El capítulo "¿Hereje o ilustrado?" está dividido en tres partes.
En la primera la autora escribe sobre la Ilustración (sus antecedentes, sus representantes y la forma en que se difundió), su entrada a la Nueva España y los intentos de censura por parte del Tribunal del Santo Oficio. Las denuncias ante la Inquisición permiten saber que en la América hispana circularon en el siglo XVIII las ideas de Descartes, Newton, Leibniz, Locke, Voltaire, Raynal, Condillac y Malebranche. Por otro lado, la autora señala que "El último catedrático de astrología y matemáticas en la Real y Pontificia Universidad de México en 1637, introdujo las ideas de Copérnico, Tycho Brahe, Kepler, Galileo, Gilbert, Lansberg, Magini, Cardano, Clavio y Neper, entre otros."
En la segunda parte la autora escribe sobre el proceso en contra de fray Manuel Antonio de Rivas. Como mencioné más arriba, lo que abrió el proceso fue un documento que se le imputaba a Rivas y que se refería a las prácticas sexuales de algunos franciscanos. Rivas "negó la autoría del mismo e intentó ofrecer pruebas a su favor y demostrar que, de acuerdo con las fechas y con algunos testigos, él no estuvo en el pueblo de Tehax cuando circularon." Posteriormente se le hicieron otras acusaciones: que no iba al coro, que no se hincaba en la iglesia, que se negaba a recibir los sacramentos, que negaba la existencia del Purgatorio, que decía "cosas delatables sobre la adoración de las imágenes" y que afirmaba "que los religiosos criollos se condenaban por decir misa en pecado mortal", entre otras.
Resulta difícil hacerse de una imagen exacta de Rivas, pues no sabemos hasta qué punto estas acusaciones eran sólo el producto de los conflictos dentro de la orden franciscana de la provincia de Yucatán. Fernández Galán explica: "Lo cierto es que tanto Rivas como sus enemigos se reprochaban lo mismo: ser promotores de discordias y calumniadores. En los documentos se hace constante mención del conflicto en la provincia, manifiesto en la licenciosidad de las costumbres y en las fracciones entre franciscanos (...) De fray Manuel Antonio de Rivas existen versiones encontradas: las que dicen que es muy mal visto y temido por su estilo mordicante y las que afirman que todo es una difamación." El verdadero motivo del proceso parece ser el pleito por el provincialato entre Rivas y Antonio Maldonado.
En la tercera parte la autora explica que Maldonado fue quien presentó las Syzigias y quadraturas lunares (y una hoja en la que certificaba que Rivas había reconocido ser el autor) para que se les sometiera a calificación.
Aunque -como hemos visto- existen testimonios contradictorios acerca de la personalidad y las convicciones de Rivas, en este capítulo aparecen datos significativos.
Fernández Galán afirma de Rivas: "este franciscano venía de una provincia de España, la de Galicia, que fue un foco de penetración de la Ilustración en este país y, como se hace notar en el proceso en su contra, seguía manteniendo relaciones con personajes de España." En los expedientes de la Inquisición se dice que Rivas contaba con el auxilio de personas poderosas.
El segundo capítulo se titula "Textos mudos" y se divide en cinco partes. La autora trata de responder las siguientes preguntas: ¿Cómo saber en Syzigias y quadraturas lunares... cuáles patrones considerar dotados de significado? ¿Cuántos sentidos posee el texto? ¿Cómo debemos leer/interpretar la historia de Rivas?, ¿qué pretendía con su texto? ¿A qué género pertenece?
La autora nos recuerda que había tres tradiciones científicas: organicista, hermética y mecanicista. Dentro del hermetismo estaba la alquimia. ¿En qué consistía el saber de los alquimistas?, ¿qué pretendían? Es lo que desarrolla en el apartado Tradiciones herméticas. Posteriormente menciona elementos del texto de Rivas que tienen significados herméticos: anagramas o pseudónimos, reinterpretación de mitos clásicos (como los del Faetón y el Génesis), cifras con letras y números, juegos de palabras "o menciones más explícitas como 'el agua fuerte o regia que no disolvía el oro' que refiere una operación de transmutación de los metales." Así, concluye: "No es fácil diferenciar en qué medida Syzigias y quadraturas lunares..., y en especial el almanaque del año de 1775, se refieren a la astronomía, a la alquimia o ambas."
De la ciencia en la Nueva España trata el apartado Vuelos de la imaginación. Escribe la autora: "En la Nueva España existía una amplia tradición científica, había importantes estudios metalúrgicos y de química, de física, de matemáticas, de astronomía, de cartografía..., dicha tradición encontró su mayor impulso en el siglo XVIII debido, por una parte, a la posibilidad de escudriñar los fenómenos celestes que ocurrieron en esa centuria (cometas, eclipses y el paso de Venus por el disco solar) y, por otra, al 'triunfo' de las tesis mecanicistas y a la visión del conocimiento que implicaban. Aunque la astronomía de observación tiene un impulso especial durante el siglo XV con relación al arte de navegar y la reforma del calendario juliano, fue en el siglo XVIII cuando se suscitaron polémicas en torno a la naturaleza de los fenómenos celestes y a sus efectos en la vida del hombre, lo que separó cada vez más la astrología de la astronomía."
Más adelante escribe acerca de la entrada de la Revolución Científica: "Si en Europa hubo resistencia a aceptar el nuevo canon cosmológico, en el Nuevo Mundo, a pesar que desde el siglo XVII ya habían logrado difusión y exposición en la cátedra las ideas de Copérnico, Tycho Brahe, Kepler, Galileo, hacia la segunda mitad del siglo XVIII se suscitó un debate en torno al sistema del mundo; quizá fue hasta entonces porque durante el siglo XVII quienes conocían estas teorías mantenían ocultas sus opiniones heterodoxas, o simplemente no las compartían, como fue el caso de los franciscanos Cristóbal Grande, Pedro de Oronsoro y Juan Pablo Echegoyen quien en todavía 1761 declaró ante el Tribunal de la Inquisición su creencia en la inmovilidad de la Tierra. Entre los jesuitas había dos posturas: los convencidos de las tesis geocentristas como Cristóbal Flores y Juan de Brea, y los que empezaron incorporando en sus planes de estudios a autores científicos modernos, por lo tanto inclinados hacia el heliocentrismo, como Francisco Javier Alegre, Francisco Javier Clavijero y Diego José Abad. Quien discute abiertamente sobre los sistemas del mundo en sus Elementa recentioris philosophiae (1774) es Juan Benito Díaz de Gamarra, criollo ilustrado, conocedor de las obras de Kircher, Gassendí, Boyle, Bacon y Newton, que se adhiere al sistema heliocentrsita de Copérnico aunque lo considera 'como mera hipótesis para explicar los movimientos y fenómenos de los astros'. Las Gazetas de literatura de Alzate dejaron notables testimonios de esta discusión, que continuaría hasta 1812, año en que se publicó el libro Idea astronómica, el sistema copernicano censurado del español Reygaldas con una postura anticopernicana, lo que continuó dicha polémica entre un defensor del autor llamado Zubero y Lucas Alamán, quien argumentaba la validez del heliocentrismo."
Onésimo Dutalon, protagonista de las Syzigias y quadraturas lunares, a bordo de su máquina voladora realiza varios experimentos. De ello se ocupa la autora en el apartado El valor de la experimentación.
En De vuelta al mito, la autora intenta leer/interpretar la obra de Rivas desde una perspectiva hermética o alquímica. Al final dice que "Fray Manuel Antonio de Rivas está en la línea de transición entre Barroco e Ilustración, alquimia y ciencia experimental, sueño y razón."
El último capítulo se titula "Una travesura del entendimiento". ¿Cuál es el estatuto literario de Syzigias y quadraturas lunares? "La recuperación de la noción de género es fundamental para trazar los límites de lo literario, y bajo este objetivo se establecerán las relaciones entre los principales géneros y tradiciones textuales en que se inscribe Syzigias y quadraturas lunares...: sátira, viaje imaginario y utopía." A cada uno de estos géneros le dedica un apartado.
En Antes de la ciencia ficción, la autora escribe acerca de los orígenes del género y su posterior diversificación en varias ramas. Al final hace un recuento de historias de viajes a la Luna en la tradición occidental. Luciano de Samosata, Johannes Kepler, Francis Godwin, Cyrano de Bergerac, Edgar Allan Poe y Julio Verne son algunos de los autores mencionados.
Divide todas estas historias en dos grupos: "en las primeras el viaje a la Luna es arquetipo de lo imposible y es clara la intención satírica, mientras que en las demás (quizá a partir de Kepler y Cyrano de Bergerac) se comienza a vislumbrar como una posibilidad al intentar crear una forma verosímil para llegar al orbe lunar. La cuestión de la verosimilitud en estos relatos muchas veces quedó supeditada a los criterios científicos: el viaje resultaba creíble o no, en la medida que el autor se apegaba a los descubrimientos de la astronomía, la física, las matemáticas..., cuando en relatos alejados de ese paradigma científico, la verosimilitud debería calificarse de acuerdo con la lógica interna de la narración que presenta un universo organizado bajo leyes distintas y formas de conocimiento específicas de una época. Resultaría inútil tratar de confrontar la veracidad de ciertos datos dentro del parametro actual de la ciencia en textos cuya intención no es la exactitud y/o veracidad, sino la invención de un mundo alterno, sin dejar de tener cierta carga de realidad."
Después de revisar los diferentes y complejos elementos que integran las Syzigias y quadraturas lunares, la autora dice: "Fray Manuel Antonio de Rivas fue un ilustrado que se burló de personajes de su época y que expresó una postura frente a formas de conocimiento que coexistían durante el siglo XVIII: se burla del saber hermético y elogia a la ciencia experimental; está entre dos tradiciones pero todo indica que se inclina hacia una. En ese vaivén se sostiene la paradoja de un saber para iniciados y un saber público que debe ocultarse de la ortodoxia."
La autora concluye que las Syzigias y quadraturas lunares son un cuento filosófico con estructura en abismo. "No sólo es una sátira 'social', política o anticlerical, es un viaje en el que se sostiene un diálogo entre saberes, es una carta con uno y múltiples destinatarios que persigue la experiencia de la otredad y la disidencia como alternativa, donde el viaje es la condición para la introspección, o donde la ciencia es literatura."
La importancia del texto de Manuel Antonio de Rivas reside en que "es único en su género en la Nueva España; no existen evidencias donde se dé esta extraña combinación de género epistolar, relato de ficción, sátira y almanaque, y menos aún que se traten vuelos interestelares (...) Syzigias y quadraturas lunares... es un testimonio de polémicas de su época tanto en el plano del conocimiento como en el político, además de una de las tantas víctimas de la censura ortodoxa; a esto hay que agregar su riqueza desde el punto de vista literario, aspecto en el que también marca un proceso de transición: en el relato es notoria la tensión entre barroco e ilustración (manifiesto en la estructura del relato) y entre hermetismo y mecanicismo (manifiesto en el contenido del mismo), de ahí su rareza y extravagante estilo cifrado (...) Syzigias y quadraturas lunares... es atípico en la Nueva España por el tema y la estrategia y es a la vez representativo del cambio de mentalidadque se experimenta en el siglo XVIII, es una amalgama de literatura y ciencia. Cabría preguntarse ¿en qué medida lo atípico puede ser representativo? Es atípico porque la producción conventual es básicamente sermonaria, y acaso poética, no panfletaria ni libelista, además no aborda temas de vuelos interestelares y el recurso de la imaginación está controlado bajo una audaz retórica. Atípica, además, porque la mayoría de las sátiras del siglo XVIII son esencialmente populares, y no cultas como ésta. Representativo, del cambio de mentalidad en el siglo XVIII que afectó la esfera del conocimiento y la esfera política."
El estudio de Carmen Fernández Galán consta de tres capítulos, al final se incorporan una edición de las Syzigias y quadraturas lunares, el almanaque que acompañaba al texto, el documento -escrito originalmente en maya y que se refería a las prácticas sexuales de algunos franciscanos- por el que se denunció a Rivas ante el Tribunal del Santo Oficio (Rivas negó ser el autor de dicho documento), la bibliografía y las fuentes documentales.
Al inicio la autora nos adelanta: "En un intento por develar los secretos del manuscrito para inscribirlo en una historia de los viajes a la Luna en la literatura, los ensayos aquí reunidos recorren los parajes de la herejía y los avatares de la literatura perseguida; las tradiciones herméticas y los viajes imaginarios; las discusiones científicas y la ficción en la ciencia; las tradiciones discursivas y sus implicaciones en la noción de literatura."
El capítulo "¿Hereje o ilustrado?" está dividido en tres partes.
En la primera la autora escribe sobre la Ilustración (sus antecedentes, sus representantes y la forma en que se difundió), su entrada a la Nueva España y los intentos de censura por parte del Tribunal del Santo Oficio. Las denuncias ante la Inquisición permiten saber que en la América hispana circularon en el siglo XVIII las ideas de Descartes, Newton, Leibniz, Locke, Voltaire, Raynal, Condillac y Malebranche. Por otro lado, la autora señala que "El último catedrático de astrología y matemáticas en la Real y Pontificia Universidad de México en 1637, introdujo las ideas de Copérnico, Tycho Brahe, Kepler, Galileo, Gilbert, Lansberg, Magini, Cardano, Clavio y Neper, entre otros."
En la segunda parte la autora escribe sobre el proceso en contra de fray Manuel Antonio de Rivas. Como mencioné más arriba, lo que abrió el proceso fue un documento que se le imputaba a Rivas y que se refería a las prácticas sexuales de algunos franciscanos. Rivas "negó la autoría del mismo e intentó ofrecer pruebas a su favor y demostrar que, de acuerdo con las fechas y con algunos testigos, él no estuvo en el pueblo de Tehax cuando circularon." Posteriormente se le hicieron otras acusaciones: que no iba al coro, que no se hincaba en la iglesia, que se negaba a recibir los sacramentos, que negaba la existencia del Purgatorio, que decía "cosas delatables sobre la adoración de las imágenes" y que afirmaba "que los religiosos criollos se condenaban por decir misa en pecado mortal", entre otras.
Resulta difícil hacerse de una imagen exacta de Rivas, pues no sabemos hasta qué punto estas acusaciones eran sólo el producto de los conflictos dentro de la orden franciscana de la provincia de Yucatán. Fernández Galán explica: "Lo cierto es que tanto Rivas como sus enemigos se reprochaban lo mismo: ser promotores de discordias y calumniadores. En los documentos se hace constante mención del conflicto en la provincia, manifiesto en la licenciosidad de las costumbres y en las fracciones entre franciscanos (...) De fray Manuel Antonio de Rivas existen versiones encontradas: las que dicen que es muy mal visto y temido por su estilo mordicante y las que afirman que todo es una difamación." El verdadero motivo del proceso parece ser el pleito por el provincialato entre Rivas y Antonio Maldonado.
En la tercera parte la autora explica que Maldonado fue quien presentó las Syzigias y quadraturas lunares (y una hoja en la que certificaba que Rivas había reconocido ser el autor) para que se les sometiera a calificación.
Aunque -como hemos visto- existen testimonios contradictorios acerca de la personalidad y las convicciones de Rivas, en este capítulo aparecen datos significativos.
Fernández Galán afirma de Rivas: "este franciscano venía de una provincia de España, la de Galicia, que fue un foco de penetración de la Ilustración en este país y, como se hace notar en el proceso en su contra, seguía manteniendo relaciones con personajes de España." En los expedientes de la Inquisición se dice que Rivas contaba con el auxilio de personas poderosas.
El segundo capítulo se titula "Textos mudos" y se divide en cinco partes. La autora trata de responder las siguientes preguntas: ¿Cómo saber en Syzigias y quadraturas lunares... cuáles patrones considerar dotados de significado? ¿Cuántos sentidos posee el texto? ¿Cómo debemos leer/interpretar la historia de Rivas?, ¿qué pretendía con su texto? ¿A qué género pertenece?
La autora nos recuerda que había tres tradiciones científicas: organicista, hermética y mecanicista. Dentro del hermetismo estaba la alquimia. ¿En qué consistía el saber de los alquimistas?, ¿qué pretendían? Es lo que desarrolla en el apartado Tradiciones herméticas. Posteriormente menciona elementos del texto de Rivas que tienen significados herméticos: anagramas o pseudónimos, reinterpretación de mitos clásicos (como los del Faetón y el Génesis), cifras con letras y números, juegos de palabras "o menciones más explícitas como 'el agua fuerte o regia que no disolvía el oro' que refiere una operación de transmutación de los metales." Así, concluye: "No es fácil diferenciar en qué medida Syzigias y quadraturas lunares..., y en especial el almanaque del año de 1775, se refieren a la astronomía, a la alquimia o ambas."
De la ciencia en la Nueva España trata el apartado Vuelos de la imaginación. Escribe la autora: "En la Nueva España existía una amplia tradición científica, había importantes estudios metalúrgicos y de química, de física, de matemáticas, de astronomía, de cartografía..., dicha tradición encontró su mayor impulso en el siglo XVIII debido, por una parte, a la posibilidad de escudriñar los fenómenos celestes que ocurrieron en esa centuria (cometas, eclipses y el paso de Venus por el disco solar) y, por otra, al 'triunfo' de las tesis mecanicistas y a la visión del conocimiento que implicaban. Aunque la astronomía de observación tiene un impulso especial durante el siglo XV con relación al arte de navegar y la reforma del calendario juliano, fue en el siglo XVIII cuando se suscitaron polémicas en torno a la naturaleza de los fenómenos celestes y a sus efectos en la vida del hombre, lo que separó cada vez más la astrología de la astronomía."
Más adelante escribe acerca de la entrada de la Revolución Científica: "Si en Europa hubo resistencia a aceptar el nuevo canon cosmológico, en el Nuevo Mundo, a pesar que desde el siglo XVII ya habían logrado difusión y exposición en la cátedra las ideas de Copérnico, Tycho Brahe, Kepler, Galileo, hacia la segunda mitad del siglo XVIII se suscitó un debate en torno al sistema del mundo; quizá fue hasta entonces porque durante el siglo XVII quienes conocían estas teorías mantenían ocultas sus opiniones heterodoxas, o simplemente no las compartían, como fue el caso de los franciscanos Cristóbal Grande, Pedro de Oronsoro y Juan Pablo Echegoyen quien en todavía 1761 declaró ante el Tribunal de la Inquisición su creencia en la inmovilidad de la Tierra. Entre los jesuitas había dos posturas: los convencidos de las tesis geocentristas como Cristóbal Flores y Juan de Brea, y los que empezaron incorporando en sus planes de estudios a autores científicos modernos, por lo tanto inclinados hacia el heliocentrismo, como Francisco Javier Alegre, Francisco Javier Clavijero y Diego José Abad. Quien discute abiertamente sobre los sistemas del mundo en sus Elementa recentioris philosophiae (1774) es Juan Benito Díaz de Gamarra, criollo ilustrado, conocedor de las obras de Kircher, Gassendí, Boyle, Bacon y Newton, que se adhiere al sistema heliocentrsita de Copérnico aunque lo considera 'como mera hipótesis para explicar los movimientos y fenómenos de los astros'. Las Gazetas de literatura de Alzate dejaron notables testimonios de esta discusión, que continuaría hasta 1812, año en que se publicó el libro Idea astronómica, el sistema copernicano censurado del español Reygaldas con una postura anticopernicana, lo que continuó dicha polémica entre un defensor del autor llamado Zubero y Lucas Alamán, quien argumentaba la validez del heliocentrismo."
Onésimo Dutalon, protagonista de las Syzigias y quadraturas lunares, a bordo de su máquina voladora realiza varios experimentos. De ello se ocupa la autora en el apartado El valor de la experimentación.
En De vuelta al mito, la autora intenta leer/interpretar la obra de Rivas desde una perspectiva hermética o alquímica. Al final dice que "Fray Manuel Antonio de Rivas está en la línea de transición entre Barroco e Ilustración, alquimia y ciencia experimental, sueño y razón."
El último capítulo se titula "Una travesura del entendimiento". ¿Cuál es el estatuto literario de Syzigias y quadraturas lunares? "La recuperación de la noción de género es fundamental para trazar los límites de lo literario, y bajo este objetivo se establecerán las relaciones entre los principales géneros y tradiciones textuales en que se inscribe Syzigias y quadraturas lunares...: sátira, viaje imaginario y utopía." A cada uno de estos géneros le dedica un apartado.
En Antes de la ciencia ficción, la autora escribe acerca de los orígenes del género y su posterior diversificación en varias ramas. Al final hace un recuento de historias de viajes a la Luna en la tradición occidental. Luciano de Samosata, Johannes Kepler, Francis Godwin, Cyrano de Bergerac, Edgar Allan Poe y Julio Verne son algunos de los autores mencionados.
Divide todas estas historias en dos grupos: "en las primeras el viaje a la Luna es arquetipo de lo imposible y es clara la intención satírica, mientras que en las demás (quizá a partir de Kepler y Cyrano de Bergerac) se comienza a vislumbrar como una posibilidad al intentar crear una forma verosímil para llegar al orbe lunar. La cuestión de la verosimilitud en estos relatos muchas veces quedó supeditada a los criterios científicos: el viaje resultaba creíble o no, en la medida que el autor se apegaba a los descubrimientos de la astronomía, la física, las matemáticas..., cuando en relatos alejados de ese paradigma científico, la verosimilitud debería calificarse de acuerdo con la lógica interna de la narración que presenta un universo organizado bajo leyes distintas y formas de conocimiento específicas de una época. Resultaría inútil tratar de confrontar la veracidad de ciertos datos dentro del parametro actual de la ciencia en textos cuya intención no es la exactitud y/o veracidad, sino la invención de un mundo alterno, sin dejar de tener cierta carga de realidad."
Después de revisar los diferentes y complejos elementos que integran las Syzigias y quadraturas lunares, la autora dice: "Fray Manuel Antonio de Rivas fue un ilustrado que se burló de personajes de su época y que expresó una postura frente a formas de conocimiento que coexistían durante el siglo XVIII: se burla del saber hermético y elogia a la ciencia experimental; está entre dos tradiciones pero todo indica que se inclina hacia una. En ese vaivén se sostiene la paradoja de un saber para iniciados y un saber público que debe ocultarse de la ortodoxia."
La autora concluye que las Syzigias y quadraturas lunares son un cuento filosófico con estructura en abismo. "No sólo es una sátira 'social', política o anticlerical, es un viaje en el que se sostiene un diálogo entre saberes, es una carta con uno y múltiples destinatarios que persigue la experiencia de la otredad y la disidencia como alternativa, donde el viaje es la condición para la introspección, o donde la ciencia es literatura."
viernes, 8 de marzo de 2013
La Filosofía Natural en la Nueva España y las "Sizigias y cuadraturas lunares"
Para entender cabalmente las Sizigias es importante investigar, entre otras cosas, la forma en que entraron a la Nueva España, primero, la Filosofía Natural, la
astronomía, la física aristotélica y, posteriormente, el modelo heliocéntrico,
la física newtoniana y la revolución copernicana.
En 1540 fray Alonso de la Veracruz comenzó a impartir Cursos de Artes
en el Colegio de Estudios Mayores del convento de Tripetío, Michoacán. En esos
cursos se explicaba el Trivium y el Cuadrivium. El Cuadrivium comprendía la
Aritmética, la Geometría, Astronomía y la Música. Fray Alonso enseñaba la
física aristotélica, su Physica Speculatio
(de 1557) se usaba en la Real Universidad de México. Fray Alonso también usó
textos que explicaban el Almagesto de
Tolomeo.
En 1578 los jesuitas del Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo de la
Ciudad de México, pidieron licencia especial al virrey para imprimir libros
europeos que necesitaban en sus cursos. Entre esos libros estaba la Cosmographia de Francesco Maurolico,
obra de astronomía geocéntrica impresa en París en 1540.
En 1600 llegó a la Nueva España un ejemplar de la obra de Nicolás
Copérnico: De
Revolutionibus Orbium Coelestium.
La cátedra de Astronomía y Matemáticas en la Real y Pontificia
Universidad de México se abrió en 1637 a petición de los estudiantes de la
Facultad de Medicina (para poder calcular los días “propicios” para realizar
diagnósticos). Durante más de 30 años fue impartida por fray Diego Rodríguez.
Se enseñaban los conceptos básicos del geocentrismo.
Para mediados del siglo XVII ya circulaban en la capital de la Neuva
España textos de Copernico, Kepler y Galileo.
En 1652 fray Diego Rodríguez señaló en su Discurso acerca de los cometas: “(…) Saturno, Júpiter, Marte, Venus
y Mercurio (…) se mueven alrededor del Sol concéntricamente con sus movimientos
medios (…)”. Señaló también que la Luna era áspera e irregular y que tenía
montes, valles y lagunas.
También es importante revisar la obra astronómica de Carlos Sigüenza y Góngora, ya que se ubica en el momento en que se produce el cambio
del geocentrismo al heliocentrismo. Parece que Carlos Sigüenza y Góngora no
apoyaba el heliocentrismo (es lo que se desprende al revisar las notas que
añadió a los textos que usó tanto para enseñar como para trabajar en su propia
obra). Marco Arturo Moreno Corral (quien ha investigado la historia de la astronomía y la física en nuestro país) dice que “Durante el siglo XVII la astronomía
geocéntrica se afianzó en nuestra cultura, aunque también se ha encontrado que
llegó la principal obra de Copérnico y las de algunos de sus sucesores. Aunque
hubo personajes de transición como (Diego) Rodríguez, y Sigüenza y Góngora, que
seguramente conocieron el heliocentrismo, éste no fue aceptado. Habría de ser hasta
la mitad del siglo XVIII, cuando en algunos colegios mexicanos comenzó la
enseñanza pública del paradigma copernicano.”
Documentar todo lo anterior es importante para entender la historia de Fray Manuel Antonio de Rivas, quien estaba bien informado acerca de las
controversias entre Newton y Descartes (tan bien informado que el protagonista
de su cuento es capaz de tomar partido).
¿Cómo entraron a la Nueva Españala Filosofía Natural, la astronomía y
la física aristotélica? ¿Cómo entraron el modelo heliocéntrico, la física newtoniana
y la revolución copernicana? ¿Qué noticias, acerca de las controversias en
Filosofía Natural, llegaban a la Colonia?, ¿qué discusiones se originaban?
¿Cómo llegaron a la Nueva España las disputas entre cartesianos y newtonianos?
Espero pronto poner manos a la obra.
Algunos textos a consultar:
de Gortari, Eli. “La ciencia en la historia de México”. Tratados y
manualidades Grijalbo. México. 1980.
Escalante Gonzalbo, Pablo. “Nueva Historia Mínima de México Ilustrada”.
Colegio de México. México. 2008.
Galindo, Jesús. “Breve historia de la astronomía en México”. Dirección
General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM. México. 2007.
García Icazbalzeta, Joaquín. “Bibliografía Mexicana del Siglo XVI”.
FCE. México. 1981.
Garnier, Juan Mario. “El arte de navegar en la Nueva España”.
Novohispanía. México. 2010.
Moreno Corral, Marco Antonio. “El arribo de la ciencia a la Nueva
España”. Ciencia y Desarrollo. Vol. XIX. No. 112. Sep/Oct. México. 1993.
Moreno Corral, Marco Antonio. “La astronomía en el México del siglo
XVI”. Revista Ciencias. Vol. 54. Abril/junio. México. 1999.
Moreno Corral, Marco Antonio. “La physicaspeculatio, primer libro de
física escrito y publicado en el continente americano”. Revista Mexicana de
Física. E 50 (1). México. 2004.
Moreno Corral, Marco Arturo. “”Historia de la Astronomía en México”.
Colección La ciencia desde México. SEP/FCE. México. 1986.
Moreno, Roberto. “Ensayos de la historia de la ciencia y la tecnología
en México”. UNAM. México. 1986.
Saldaña, Juan José. “Introducción a la teoría de la historia de la
ciencia”. UNAM. México. 1989.
Saravia, Atanasio. “Obras I. Apuntes para la historia de la Nueva
Vizcaya”. UNAM. México. 1992.
Trabulse, Elías. “Arte y Ciencia en la Historia de México”. Fomento
Cultural Banamex. México. 1995.
Trabulse, Elías. “El círculo roto. Estudios sobre la ciencia en México”.
SEP/FCE. México. 1982.
Trabulse, Elías. “Historia de la Ciencia en México (versión
abreviada)”. Conacyt/FCE. México. 1997.
Trabulse, Elías. “La ciencia perdida”. Fondo de Cultura Económica.
México. 1985.
Varios autores. “Historia de la ciencia en México. Estudios y Textos.
Siglo XVI”. Conacyt/FCE. México. 1985.
Varios autores. “Historia de la ciencia en México. Estudios y Textos.
Siglo XVIII”. Conacyt/FCE. México. 1985.
Varios autores. “Legado astronómico”. UNAM. México. 2011.
martes, 5 de marzo de 2013
El cuento de Fray Manuel Antonio de Rivas ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de la Nueva España
En Las patillas de Asimov publiqué dos entradas acerca de las "Sizigias y cuadraturas lunares" de Fray Manuel Antonio de Rivas (ver aquí y aquí). En su libro La literatura perseguida en la crisis de la Colonia, Pablo González Casanova comenta la historia escrita por Antonio de Rivas y explica lo que los inquisidores pensaron al respecto. Veamos lo que escribió sobre esto último:
El espíritu moderno
de su autor, la fantasía ilustrada del argumento, y en general lo inusitado de
la imaginación, todo se confabula para inquietarlos (a los inquisidores). Se
hallan frente a un hombre totalmente distinto a ellos y lo van a juzgar. Sus reacciones
son muy curiosas. Si el cuento hubiera sido un discurso filosófico que afirmara
tales o cuales verdades, no se hubieran detenido en emitir la condena. Pero la
imaginación les tiende una trampa y no saben cómo escapar. No reconocen
fácilmente el delito, ni pueden reducirlo a los cánones de las herejías. Sin
embargo, se esfuerzan por cumplir su cometido y ante ellos se presentan varias
posibilidades. O consideran el cuento como un simple ejercicio literario y
declaran inocente a su autor, o reparan en los supuestos de la filosofía
experimental que contiene y señalan que el autor es un filósofo ilustrado,
digno de castigo. De estas posibilidades los inquisidores solamente recogen las
dos primeras: nada dicen contra el espíritu moderno, nada sobre las críticas a
la filosofía de la escuela, ni sobre los elogios a la física experimental, ni
sobre el sentido copernicano de la carta, ni sobre la crítica a la Inquisición que hace
el inventor cuando señala la amenaza de la hoguera. Los supuestos filosóficos
de las fantasías se ocultan a los inquisidores; las bases reales que sirven
para tramar el cuento, el uso de todas las posibilidades que presenta la nueva
filosofía a la imaginación, todo eso les pasa desapercibido. Sólo reparan en la
fantasía misma, para atacarla o defenderla con sus razonamientos bizantinos.
Entonces quedan las
dos posibilidades señaladas. Unos consideran la fantasía como mito, como
creencia, como juicio asertorio. Otros consideran la fantasía como un apólogo,
como un juego, como un juicio imaginativo. Los primeros se ponen a descubrir
las heterodoxias del mito y de las creencias, y se van perdiendo en
razonamientos infinitos, grotescos: el autor de la carta de la Luna , al hablar del
materialista –dicen con la mayor seriedad- se separa del sentir universal de la Iglesia y del ofertorio de
la Misa de
Difuntos que no conocen más infierno que el del centro de la Tierra , y además, al
suponer que el influjo de los astros pone a los moradores de Yucatán en
necesidad inevitable de ejercer todos los vicios concebibles, acaba con el
libre albedrío y se convierte en un hereje. Sentada la acusación, sigue la
prueba con nuevos razonamientos. Los inquisidores observan que en la Sagrada Escritura
se habla del infierno en singular y no en plural (Mortus est Dives et
sepultus est in inferno); pero encuentran dos graves excepciones; en el Credo
de la Fe y en
el Símbolo de San Atanasio se dice: descendit ad infernos. Es
necesario interpretar bien el texto; de otro modo el acusado resultaría
inocente. Los inquisidores demuestran que se usa el plural porque su incluye al
limbo y al purgatorio. Ya está dada la prueba y el autor condenado. Sin embargo
es necesario ser cuidadoso y buscar otros textos; acumular pruebas. Pronto
encuentran que en el apéndice sobre el artículo primero de la cuestión sesenta
y nueve del suplemento del Angélico Doctor, Serafino Aporreta hace mención de
aquellos enemigos de los dogmas católicos, que dan diversas mansiones a las
almas separadas en tanto llega el día del juicio. Ahí está la cuestión. Entre
esos enemigos se encuentran quienes han interpretado mal aquel pasaje de San
Agustín que dice: aer caliginosus est quasi carcer daemonibus osque ad
tempus judicis. Por una interpretación equivocada de las palabras del
Santo, piensan estos enemigos que las almas de los condenados, semejantes a los
demonios, serán encarceladas en el aire caliginoso ad tempus. Es el
mismo error que comete el acusado, y ese error, afortunadamente, ha sido
refutado y desvanecido por Santo Tomás, cuando explica que los demonios están
encarcelados en el aire caliginoso del otro orbe, no porque allí habiten de
asiento, como en lugar propio de pena, sino porque la Divina Providencia
permite que salgan del infierno algunos demonios transeúntes, para ejercitar a
los hombres en el sufrimiento y en la paciencia. Con este claro y erudito
razonamiento nada queda sino declarar convicto de error al autor de la carta de
la Luna. Pasan ,
pues, al segundo cargo, y declaran que en buena lógica escolástica es imposible
afirmar que los cuerpos celestes –el Sol, la Luna , las estrellas y los demás astros de la
esfera- hagan impresión alguna sobre el carácter de los habitantes de la Tierra , les produzcan
vértigos o desvanecimientos de cabeza, los pongan en necesidad de darse a
vicios torpes o de ejercer actos pecaminosos, pues ¿cómo imaginar que siendo el
alma incorpórea por naturaleza, se pueda torcer a influjos del cuerpo?¿Cómo
decir que siendo nobles las potencias del entendimiento y de la voluntad,
activas y no pasivas, libres y no esclavas, vayan a estar expuestas a la
necesidad y a la coacción? Decididamente el autor de la carta de la Luna es hereje; niega el
libre albedrío y en sus afirmaciones contraría la esencia del alma humana. Han
sido probados los cargos y el autor condenado.
Viene la defensa. Es
una defensa muy sabia, y también muy erudita. Tres hechos trata de probar: que
la obra fantástica no está reñida con la fe y que los cargos sobre el infierno
y el libre albedrío son infundados. El defensor obra con la misma probidad que los
censores, y con espíritu todavía más minucioso. Pero en su argumentación se
detiene con regocijo especial en la prueba de la fantasía, un acto que ha sido
respaldado por todas las autoridades, incluyendo la Divina.
Es tan recomendable, tan antiguo y tan canonizado el uso
de los apólogos –escribe- que se puede calificar como el primero, el que se
encuentra no menos que en los libros canonizados por el Espíritu Divino, en el
capítulo nueve del Libro de los Jueces, donde refiriéndose sucesos del año dos
mil setecientos sesenta y nueve de la creación del mundo, y mil doscientos y
treinta y cinco antes de la
Encarnación del Divino Verbo, se introducen unos árboles
inanimados, que tratan de la elección y acción de su rey, como hacían entonces
varias naciones y gentes.
El defensor pasa a
formular dos listas sobre los apólogos y sus autores, una tomada de los
gentiles y otra de los cristianos. Con ellas espera anonadar a los enemigos de
la fantasía. Entre Los gentiles cita como autores de apólogos a Fedro, Avieno,
Meiato, Esopo, Orfeo, Pitágoras, Menandro, Apuleyom Hesiodo (a quien señala
Quintiliano como creador del género); cita a Platón, Demóstenes, Macrobio,
Horacio, Aulo Gelio y Cicesón. Añade que Aristóteles dio tanto valimiento a los
apólogos que los puso en el número y clase de las Retóricas Demostraciones,
y que Antonio sostuvo que los apólogos deleitan con vehemencia y persuaden con
más valentía y eficacia; “deleitan porque con cierta graciosa y festiva
imitación de las costumbres arrebatan el embeleso de los inocentes, y
persuaden, porque dando a la verdad cierto bulto, la ponen como perceptible por
los sentidos.” Todos esos autores y otros, cristianos y gentiles, siempre
celebraron estas fantasías de griegos y romanos, que trataban de corregir los
vicios y costumbres relajadas de los hombres, con esa especie de escritos
agudos, eruditos, persuasivos, festivos y elegantes. En la Biblia y en la obra de los
Padres de la Iglesia
no faltan tampoco los apólogos, con lo que el género queda plenamente consagrado
y es hasta digno de encomio. En el Libro IV del los Reyes, capítulo
cuarto, versículo nono, se halla el apólogo del cardo y el cerdo; en el
undécimo de Isaías, versículo sexto, se hallan los del lobo y el cordero, el
tigre y el cabrito, el león y la oveja, el becerro y el oso; en el decimonono
de Ezequiel, desde el versículo segundo hasta el noveno, el de la leona y sus
hijuelos; en el capítulo veintitrés del mismo profeta, el de las rameras Oola y
Oliva, y en el capítulo decimoséptimo, versículos tres y siete, el de las dos
águilas de extraordinaria magnitud; en
el capítulo catorce, versículo doce de Isaías, el de Lucero o Lucifer; en el
capítulo quinto de Zacarías, el del cántaro en que tenía la impiedad su silla.
Por todas partes se encuentran apólogos y en todos los libros santos: en el Eclesiastés,
en los Proverbios, en el Libro de Salomón, en los Evangelios
de San Mateo, San Lucas, San Marcos y San Juan. Pero además, los santos padres
de las dos iglesias, griega y latina, conocieron bien la utilidad de los
apólogos e hicieron frecuente uso de ellos. Sinesio escribió en el Sermón
Primero de la Providencia
que los niños y los rudos deben ser instruidos por fábulas y apólogos. San
Sirino escribió un prólogo a los apólogos morales, muchas veces citado por
Dionisio Cartesiano; y San Agustín se empeñó en probar, en el Libro contra
la mentira, que los apólogos que por cosas fingidas significan las
verdaderas, no son mentiras. San Clemente Alejandrino se valió de los apólogos
de Orfeo, Lino, Homero, Platón y Pitágoras, para corregir a sus compatriotas
con las mismas armas que tenías; San Gregorio Nacianceno, en su Epístola
Primera a Seleucio, concibió el elegante apólogo de las golondrinas y los
cisnes y el del concilio entre ánsares y grullas, en que describe diferentes
géneros de vida, y en el Tratado contra los adornos mujeriles, el de
Pandora y Prometeo; San Ireneo se valió del apólogo del lapidario que redujo a
imágenes de perro y zorra la efigie de cierto monarca, y también del apólogo
del morrión del Orco o del Infierno, que hacía invisibles a los que lo llevaban
sobre sus hombros; San Jerónimo, en el capítulo octavo de Ezequiel,
repitió difusamente el apólogo de Adonis y lo explicó moralmente. En fin,
usaron apólogos, San Basilio en el Examerón, San Epifanio en su Fisiólogo,
Teodoceto en el Libro de la
Providencia , San Ambrosio en el libro tercero de los Oficios,
San Isidoro de Sevilla en el primero de las Etimologías, y Tertuliano en
infinitas páginas de sus obras.
Con esta copiosa
lista de autoridades clásicas y cristianas, humanas y divinas, el defensor está
seguro de haber probado el derecho a ejercitarse en la fantasía. ¿Quién después
de esa lista imponente se atrevería a enjuiciar a los fantaseadores y a los
imaginativos? Sin embargo, hay dos cargos más contra el acusado y es necesario
también destruirlos. Con las pruebas acumuladas podría decir que esos dos
cargos son infundados, puesto que se basan en hechos imaginarios y fantásticos,
y no son juicios de realidad alguna; pero dejando a un lado este razonamiento,
pasa a considerarlos como si fueran las más graves sentencias. Por lo que se
refiere al infierno asegura que nada se sabe de su ubicación, porque “lo único
que se nos dice y creemos es que el infierno está en un lugar oscuro y profundo
a donde el modo de ir es descendiendo o cayendo”. Si el autor lo coloca en el
Sol nada importa porque quien adopte el sistema copernicano sacará como
consecuencia que quien va al empíreo asciende, sube o va a lo más alto, y quien
va al Sol desde la Tierra
va a lo profundo, desciende o baja. Con que, ¿dónde está la herejía? Al
defensor, ya ni siquiera se le ocurre que el sistema copernicano sea una
herejía.
Por lo que se refiere
al influjo de los astros y del clima sobre los habitantes del mundo, recuerda
aquellas palabras del Calímaco que San Pablo tenía por verdaderas: Cretenses
semper mendaces, male bestie, ventres pigri; cita las razones que da Platón
en Las Leyes sobre el espíritu de las naciones, y después afirma que sin la
gracia de Jesucristo la dificultad o impotencia para lo bueno es en unos mayor
y se manifiesta más que en otros, porque el clima, el temperamento, el aire que
se respira, el agua que se bebe, los manjares que se comen, las gentes con
quienes se trata y los objetos que se perciben, tienen cierto poder en nuestros
sólidos y en nuestros humores y los ponen en un tono más desproporcionado para
los vicios.
De este modo –añade- se ha notado que en cada nación o
reino sobresalen ciertos vicios más que en otros, como en España la soberbia,
en Francia la fraudulencia, en Italia la lujuria, en Holanda el desaliño y la
libertad desenfrenada, en Inglaterra la turbulencia, en Suecia la superstición,
en Alemania la prodigalidad, en Hungría la inconsistencia, en Polonia la
ostentación, en Moscovia la mezquindad, y en las regiones y ciudades marítimas
las costumbres más relajadas.
En esa forma cree
haber probado que las expresiones consignadas no tienen cosa alguna contra la
doctrina sana, ni merecen censura teológica; y que en la suposición de que se
tratara de un apólogo, como lo demostraba ampliamente el texto, el autor bien
podía haberse valido de la hipótesis del movimiento de la Tierra , y haberse burlado
de la idea de Swiden de que el infierno se halla en el Sol. El fiscal queda más
o menos convencido del argumento de la defensa, y ya ha ordenado que se
suspenda el proceso, cuando llega a sus manos una carta del padre Rivas,
fechada en el convento de San Francisco de Mérida, en la que se queja de las
vejaciones a que lo han sometido sus hermanos, a pesar de estar amenazado de
muerte y de tener a la sazón una edad septuagenaria: “Pido –dice- se me
restituya mi fama a su antiguo esplendor y se termine el proceso...”
Han pasado muchos
años, y en todos ellos se ha desarrollado una tragedia en el interior del
convento, donde vivía un hombre moderno que poseía una nueva fantasía. Mientras
tanto sus jueces se han entregado a una investigación minuciosa de sus pecados
imaginativos, han hecho infinitos razonamientos en torno a su obra fantástica,
y han acabado abandonando el proceso, por falta de pruebas sobre la
culpabilidad del cuentista. De los demás delitos, se han ido desentendiendo y
no les han preocupado ni las costumbres, ni las ideas del acusado. Ha sido su
fantasía la que los ha atraído y los ha hipnotizado. En ella y sólo en ella han
querido encontrar el delito. Únicamente después de mil esfuerzos y de mil
tentativas por encontrarlo, se han dado por vencidos. ¿Qué es lo que ha
ocurrido? ¿A qué se debe este prejuicio contra la fantasía? ¿Este interés primordial
en lo fantástico?
Puede decirse que los
inquisidores de la acusación y de la defensa, no han comprendido un ápice ni al
autor ni la prueba del delito. En esta tragedia hay de por medio una infinita
incomprensión para el hombre moderno, cuando se le acusa y cuando se le
defiende. Los inquisidores se han fijado en la fantasía sin mirar sus
supuestos. En todo caso lo que debían haber defendido o condenado eran esos
supuestos, verdaderamente modernos, y seguramente heréticos para su ideología
de inquisidores. Sobre esos supuestos que sí implicaban juicios de realidad y
juicios anticristianos, el acusado había desarrollado toda una historia
fantástica. Sobre esos supuestos que concebían el ser con una filosofía moderna
el acusado había elaborado un no ser fantástico. Pero los inquisidores no
sabían que al imaginar había la posibilidad de cambiar de supuestos. Estaban
acostumbrados a manejar siempre las formas constituidas, y bajo esas formas lo
juzgaban todo, incluso la imaginación. Así, habían reparado en la fantasía,
porque la fantasía era una forma elaborada por los supuestos de la filosofía
moderna; pero no habían reparado en estos supuestos para nada, ni durante la
acusación, cuando habían confundido la fantasía profana con el mito, con la
religión, con una fe heterodoxa; ni durante la defensa, cuando habían
justificado el cuento porque los cuentos y apólogos habían merecido incluso la
atención divina. La acusación había cometido un error lamentable: había
cambiado los juicios imaginativos en juicios de realidad; la defensa había
cometido otro error no menos lamentable; había defendido la fantasía y los
apólogos, independientemente de sus supuestos ortodoxos o heterodoxos,
cristianos y heréticos. Todo esto era producto de una incomprensión. Al hombre
moderno se le juzgaba por los productos imaginativos de su filosofía, o se le
defendía ignorando la existencia de esa filosofía.
Otros textos en este blog: Un estudio sobre las Syzigias y cuadraturas lunares, Syzigias y cuadraturas lunares y La Filosofía Natural en la Nueva España y las Syzigias y cuadraturas lunares. Sobre la física y la astronomía en la Nueva España: El Mercurio Volante, De la institucionalización de la Física en la Nueva España (sobre el texto que Juan Lucas de Lassaga y Velázquez Cárdenas de León enviaron a Carlos III), Periodismo científico en el siglo XVIII e Institucionalización de la Física en la Nueva España (sobre la investigación de María De la Paz Ramos Lara).
viernes, 1 de marzo de 2013
Grafología y morfopsicología en la investigación ovni
Dañel Muñiz
¿Qué es ufología?, fue lo que hace tiempo me preguntó un amigo después de que yo usara el término. La pregunta -a estas alturas del partido- podría parecer ociosa. Pero le propongo al lector que se detenga a reflexionar al respecto.
¿Qué se supone que hacen los ufólogos?, ¿en qué consiste su actividad?, ¿cuál es su meta? Hay ufólogos que hablan de "ufología de vanguardia", "ufología de avanzada", "ufología crítica", "ufología ingenua", "ufología seria", etc. Otros hablan del "fenómeno ovni-extraterrestre". Así que ya podemos imaginar la gran cantidad de respuestas distintas a nuestra pregunta del inicio.
Y a los ufólogos que nos digan que investigan, podemos preguntarles "¿qué se supone que investigas?"
Veamos algunas respuestas que he escuchado. La ufología consiste en: coleccionar reportes de ovnis, investigar la presencia de extraterrestres en nuestro planeta, investigar ovnis, investigar reportes de ovnis, investigar ovnis con la finalidad de demostrar que hay extraterrestres en la Tierra o seres de otra dimensión o viajeros del tiempo, investigar reportes de ovnis para encontrar explicaciones prosaicas, promover la creencia en extraterrestres que visitan nuestro planeta...
Así, hay muchas ufologías y, por tanto, muchas formas de investigar lo que sea que investiguen. Lo importante es hacer ufología lo más seriamente posible, ya que la meta es convertir la investigación ovni en una ciencia. La ufología mexicana ha dado un paso en este sentido...
Gerardo Alan Nieto Cid es "perito grafólogo certificado y analista del rostro". Aparece constantemente en programas de televisión, de ahí que algunos le llamen "el perito de las estrellas". Estudió "psicología del rostro" y "morfopsicología". Da conferencias, cursos y "grafoterapia".
La ufóloga Ana Luisa Cid se ayuda de la grafología para evaluar a los testigos de los reportes ufológicos. Le pide a los sujetos que dibujen y escriban (a mano) su experiencia, posteriormente su hijo Alan ("perito grafólogo certificado y analista del rostro") analiza los documentos.
Así, además de los análisis a las fotografías y videos, se puede evaluar la personalidad, honestidad, credibilidad, salud mental y estado emocional de los testigos.
La grafología en la investigación ovni: un paso más para convertir la ufología en una ciencia. ¡¡A callar escépticos y debunkers!!
¿Qué es ufología?, fue lo que hace tiempo me preguntó un amigo después de que yo usara el término. La pregunta -a estas alturas del partido- podría parecer ociosa. Pero le propongo al lector que se detenga a reflexionar al respecto.
¿Qué se supone que hacen los ufólogos?, ¿en qué consiste su actividad?, ¿cuál es su meta? Hay ufólogos que hablan de "ufología de vanguardia", "ufología de avanzada", "ufología crítica", "ufología ingenua", "ufología seria", etc. Otros hablan del "fenómeno ovni-extraterrestre". Así que ya podemos imaginar la gran cantidad de respuestas distintas a nuestra pregunta del inicio.
Y a los ufólogos que nos digan que investigan, podemos preguntarles "¿qué se supone que investigas?"
Veamos algunas respuestas que he escuchado. La ufología consiste en: coleccionar reportes de ovnis, investigar la presencia de extraterrestres en nuestro planeta, investigar ovnis, investigar reportes de ovnis, investigar ovnis con la finalidad de demostrar que hay extraterrestres en la Tierra o seres de otra dimensión o viajeros del tiempo, investigar reportes de ovnis para encontrar explicaciones prosaicas, promover la creencia en extraterrestres que visitan nuestro planeta...
Así, hay muchas ufologías y, por tanto, muchas formas de investigar lo que sea que investiguen. Lo importante es hacer ufología lo más seriamente posible, ya que la meta es convertir la investigación ovni en una ciencia. La ufología mexicana ha dado un paso en este sentido...
Gerardo Alan Nieto Cid es "perito grafólogo certificado y analista del rostro". Aparece constantemente en programas de televisión, de ahí que algunos le llamen "el perito de las estrellas". Estudió "psicología del rostro" y "morfopsicología". Da conferencias, cursos y "grafoterapia".
La ufóloga Ana Luisa Cid se ayuda de la grafología para evaluar a los testigos de los reportes ufológicos. Le pide a los sujetos que dibujen y escriban (a mano) su experiencia, posteriormente su hijo Alan ("perito grafólogo certificado y analista del rostro") analiza los documentos.
Así, además de los análisis a las fotografías y videos, se puede evaluar la personalidad, honestidad, credibilidad, salud mental y estado emocional de los testigos.
La grafología en la investigación ovni: un paso más para convertir la ufología en una ciencia. ¡¡A callar escépticos y debunkers!!
miércoles, 20 de febrero de 2013
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