jueves, 26 de enero de 2012

Nuevo número de Razonando

Decía Groucho Marx: "No deseo pertenecer a ningún club que acepte como socio a alguien como yo". Ahora me veo en una situación similar: ¿Podría yo recomendar una revista que entrevista a alguien como yo?, ¿qué clase de revista haría algo así?

De cualquier forma la recomendaré porque fuera de esa entrevista, lo demás está muy bueno. Así es, apareció el número 12 de la revista Razonando.


El texto principal de este número trata sobre el ateísmo militante del biólogo Richard Dawkins y las diferentes lecturas de éste dentro del escepticismo. En "Voces escépticas" aparecen textos de Martín Bonfil, Sergio de Régules y Luis González de Alba. Además, como cada número: las frases escépticas, noticias y recomendaciones.

...Y si quiere leer las barbaridades que respondí, pásese por "Charlando con un escéptico. Martín Fragoso y Las patillas de Asimov".

Puede leer este número aquí o descargarlo en PDF aquí.

miércoles, 25 de enero de 2012

¿Y tú ya tienes tu "bucareli"?


Un hilito de sangre es una novela escrita por Eusebio Ruvalcaba (Eusebrio, le dicen algunos).

El protagonista de Un hilito es un chaval -bastante divertido- de 13 años:

Los calzones que prefería de mi novia Osbelia eran de color verde, y el parque me los recordó. Ella usaba de todos los colores, sobre todo rojos y blancos. Los verdes eran como el pasto, verde oscuro. Un día que ella misma se levantó la falda y me los enseñó me dijo que a veces su mamá los usaba de ese mismo color, y que la ventaja que tenían era que se podían usar muchos días porque no se notaba cuando se ensuciaban. Mejor dicho, eso no me lo dijo, yo estoy exagerando; pero lo pensé, que viene siendo casi lo mismo ¿0 no?

***

En realidad yo era penoso y no era penoso, como cualquiera de ustedes ya se habrá dado cuenta. Y de uno y otro extremos tenía ejemplos. Por ejemplo, hace poco hicimos un concurso en el salón, a ver quién arrojaba su venida más lejos. Pintamos una raya en el suelo, para que nadie se pasara de ahí al momento de tirar, pues con tal de ocupar el primer lugar en tan honorable concurso, cualquiera hacía trampa. Bueno, la mera verdad yo tengo muy pocos amigos, o creo que ni amigos tengo. Ni siquiera me habían invitado al concurso, pero cuando me di cuenta de lo que se trataba fui el primero en alinearme. Y gané (...) Así que cerré los ojos, me jugué el pellejo apenas una docena de veces, y órale, cuando sentí que la venida era inevitable y maravillosa, me levanté como un resorte, arqueé el cuerpo, y gané. Delante de todos. Además superé el récord: cinco pasos y medio.

***

...y eché a caminar hacia mi izquierda, hacia Bucareli, una calle que me caía en gracia nomás por el nombre. Se me hacía como nombre de juguete: Bucareli, ¿o no? Por un momento has la prueba de fuego: cierra los ojos y piensa en Bucareli, ¿qué ves? ¿Un juguete, no es cierto? ¿Verdad que sí? Algún día se pondrían de moda los bucarelis y todos los niños tendrían el suyo, o se lo pedirían a los Reyes Magos.


Corto basado en esta novela:



Existe una adaptación cinematográfica de 1994, fue dirigida por Erwin Neumaier, el guión fue escrito por Alejandro Lubezki. La protagonizó Diego Luna.

La intelectual de la familia

Otra dedicatoria para mi colección.

En el 2005 el Instituto Electoral del Distrito Federal organizó concursos de tesis, ensayos y cuentos. ¿El tema? La democracia.

Mi hermana Lorena obtuvo el tercer lugar en la categoría de ensayo.

Su texto se titula “El papel de la educación cívica en el proceso de transición política".

Esto muestra que no todo está perdido en la familia...

Otro autor, otra dedicatoria

El filósofo Óscar de la Borbolla (quien aparece frecuentemente en los programas de tv que realiza Andrés Roemer), publicó en 1996 su libro La ciencia imaginaria, relatos de un mundo paralelo.



Se lee en la contraportada:

Los inventos y teorías que las distintas ciencias están por ofrecer al mundo, aparecen como una realidad en este libro. La imaginación de Óscar de la Borbolla permite que nos asomemos no sólo a los prodigiosos descubrimientos que, seguramente, el futuro nos reserva, sino a las crisis humanas y sociales que esos avances tecnológicos traerán.

Historias insólitas, amenas, extraordinariamente escritas y trabajadas con inigualable humorismo componen La ciencia imaginaria. Un libro de cuentos donde la genética, la física cuántica, la astronomía, la cibernética, la criminología, la química, la medicina, etcétera, sirven para divertirse y soñar. No es ciencia ficción; es más bien un espejo irónico de nuestro tiempo o, como su autor le llama, una "ucronía".

Fragmento de uno de los textos:

Banco de Recuerdos

Este banco, como funcionaban antes del sida los de sangre, se dedica a comprar a los pobres sus mejores recuerdos, para almacenarlos y venderlos a quienes desean tener un pasado más pleno: a l donador, por ejemplo, le quitan el recuerdo feliz de un día de campo y se lo implantan en la memoria al comprador, quien una vez terminada la transfusión es incapaz de distinguir el recuerdo postizo de lo que realmente ha vivido.

Con el argumento: “Usted ya lo vivió, deje que otro simplemente lo recuerde”, muchos pobres infelices están malbaratando su luna de miel, sus fiestas de cumpleaños, su juventud entera, los momentos de concordia familiar que han disfrutado y, mientras que para algunos la vida se enriquece, pues su pasado se ensancha con nuevos y maravillosos recuerdos, en el caso de los otros se angosta y, cuando salen del banco, no conservan más que la delgada memoria de los días ingratos de penuria, el recuerdo de los velorios, de los tiempos de enfermedad y de dolor.

El vampirismo de la memoria, como podría denominársele, no es un delito, pues no aparece tipificado en el Código Penal; pero, sin duda, deberían dictarse leyes para proteger el único patrimonio con que cuentan los pobres: los pocos ratos buenos vividos. El Banco de Recuerdos es un gravísimo atentado contra la identidad y un crimen más contra los desposeídos.

miércoles, 11 de enero de 2012

Mérida, ciudad en la que aparentemente nada pasa y a la vez pasa de todo

Raúl Rodríguez Cetina publicó en 1977 la obra El desconocido. En esta obra se muestra la vida de un “fichero”, es decir, de un talonero. El vampiro de la colonia Roma, que se publicó en 1979, también es protagonizada por un sexoservidor.

Oscar Eduardo Rodríguez, autor de El personaje gay en la obra de Luis Zapata, escribe: “Deseo subrayar la cercanía en la figura protagónica que hay entre la mencionada novela de Rodríguez Cetina y la de Zapata, pues en ambas los personajes centrales son chichifos, y se podría considerar El desconocido como un antecedente literario de El vampiro de la colonia Roma.” Al ser interrogado sobre lo anterior, Zapata señaló: “La verdad es que la leí después de escribir El vampiro. Así que por ello no se puede decir que haya ejercido influencia alguna. Lo cierto es que hay temas que están ‘como en el aire’ y uno puede coincidir con otro escritor, pero no hubo influencia puesto que no la había leído antes de El vampiro.”

En el número 72 de la revista Generación apareció una entrevista a Rodríguez Cetina, quien falleció en el año 2009. Se trata de un número dedicado al estado de Yucatán (Rodríguez era de la ciudad de Mérida, y es ahí donde sucede lo que narra en su novela). El texto es de Ricardo E. Tatto, quien escribe que El desconocido tiene innegables valores literarios, y es un “testimonio biográfico en el que se cuenta una época sórdida de Mérida, de la que muchos yucatecos no estuvieron –ni están- al tanto, sobre el mundo gay y el comercio sexual, existente y que, irónicamente hasta hoy permanecen vedadas.”



La novela El vampiro de la colonia Roma está basada en la vida de Osiris Pérez Castañeda. Zapata ha afirmado lo siguiente: “El vampiro es una novela hecha a partir de grabaciones que llevé a cabo con un muchacho que se dedicaba a la prostitución (a la prostitución con hombres, masculina). Hice como seis horas de grabaciones y tomé ciertos elementos, y fui añadiendo otros. La historia en una parte sería verídica, y en otra sería ficticia.”

Adonis García pasa por situaciones terriblemente difíciles (los trastornos que le provocan sus adicciones, por ejemplo) pero el comercio sexual no es una de ellas. De hecho, parece disfrutar de su trabajo, ya que menciona que se le hacía mala onda cobrar por esos servicios. Adonis cuenta más bien con orgullo y sentido del humor acerca de su oficio:

generalmente mis sitios de espera eran ***** ps ***** el sanborns del ángel ***** el de aguascalientes ***** el de niza ***** a veces hasta el de centro médico o el de san ángel ***** porque ya ves que los sanborns tienen un atractivo irresistible para los gayos ***** o si no *****¿sabes qué? ***** me paraba en la esquina mágica ***** ya sabes cuál es ¿no? ***** la de insurgentes y baja california ***** por ahí por donde está el cine las américas ***** le dicen la esquina mágica porque cualquiera que se para ahí liga ***** ya si no ligas es porque estás muy feo o porque de a tiro eres muy pendejo o las dos cosas ***** pero por lo general siempre ligas ***** entonces ahí me paraba ***** ahí estaba todo el tiempo parado ***** o casi todo el tiempo ***** nomás me retiraba para ir a cumplir con algún cliente ***** y entonces dejaba colgado mi letrero ***** “salí a coger” ***** je *****

Durante un tiempo deja su oficio e intenta dedicarse a otra cosa, hasta que:

***** me empezó a entrar no sé qué ***** como nostalgia o como ganas ***** así desas que no puedes controlar ***** de chichifear ***** de volver a llegarle a esas ondas ***** aunque fuera por un rato ***** era como una corriente que me arrastraba sin que me diera cuenta ***** nomás como un deseo ***** pero sin saber de qué ***** entonces ***** te digo ***** lo que me terminó de convencer ***** lo que me dijo “aquí está tu onda” ***** fue un tipo de lo más buenote y cachondo que se me acercó y me ofreció lana para ir a coger con él***** y yo ***** ya te imaginarás ***** como que nomás estaba esperando para regresar ***** ni tardo ni perezoso me fui con él y descubrí ***** bueno redescubrí ***** mi verdadera vocación

Sobre la actitud de Adonis, Zapata dice: “Ahí es donde planteo más concretamente la necesidad de presentar un personaje homosexual que no fuera el típico, el que ha aparecido en el cine o la literatura, ya sea ridiculizado como objeto nada más de burla, o bien desde un punto de vista como muy atormentado por su sexualidad. En este sentido el propósito de la novela era presentar un personaje libre, que ejerce libremente su sexualidad, como le da la gana, sin culpas, ¿no?”

¿Qué pasa con El desconocido? Rodríguez Cetina narró en esa obra lo que le sucedió durante la pubertad: “Para sostenerme, de los 15 a los 18 años me vi obligado a sobrevivir mediante la prostitución.” Su plan era pagarse una carrera de contador y estudiar inglés.

Entonces El vampiro y El desconocido comparten la característica de estar basadas en situaciones reales. Pero difieren en cuanto a la forma en que los protagonistas ejercen la prostitución.

Vemos que Adonis lo hacía de forma desenfadada. Rodríguez Cetina explicó en la entrevista: “Debo aclarar que nunca pude disfrutar del oficio como tal, ya que en mi mente existía una crisis existencial depresiva que me bloqueaba por completo. Esto se debió a que a los 12 años sufrí por una violación de la que fui víctima. Es decir, crecí con miedo debido a que tenía el sexo destrozado. Aceptaba clientes pero estaba aterrorizado por completo.”

El escritor consideraba que el abandono familiar y el desprecio paternal fue lo que le llevó a toparse con el violador, y agregaba que las leyes, en cuanto a pederastia, deberían ser más severas.

Rodríguez explicaba que el comercio sexual se ejercía de forma clandestina, ya que se vivía “en un ambiente de machos homofóbicos descarados y violentos.”

Ricardo E. Tatto pregunta ¿Entonces, ¿en qué sitio se llevaba a cabo el comercio sexual? Rodríguez Cetina respondió: “En esa época lo que teníamos era una concentración nocturna en el zócalo de la ciudad, la plaza grande, céntrico sitio de convergencia no sólo para los prostitutos, sino para toda la sociedad yucateca. Sin embargo, eran otros tiempos y no había un descaro evidente. Todo se hacía ‘bajo el agua’ (...) La premisa era dar rienda suelta a sus preferencias de la manera más discreta posible y desfogar los males del bajo vientre sin ser advertidos.” Era a través de la mirada como se podía descubrir a los prostitutos. “El que quisiera y supiera buscar podía encontrar lo que deseaba.”

Rodríguez Cetina creía que, debido a su juvenil ingenuidad, no captó muchas de las cosas que pasaron a su alrededor. Además de ingenuo era bastante tímido, de manera que “era incapaz de provocar a alguien, siempre fui abordado, generalmente por turistas extranjeros que andaban en busca de carne fresca.” De cualquier forma, a pesar de esa timidez, intentaba destilar sensualidad para atraer clientes (pederastas).

La última pregunta se refiere a la forma en que Mérida se ha transformado en cuanto a la homosexualidad. Rodríguez Cetina consideraba que ya no era una ciudad tan provinciana, “es mucho más cosmopolita que la que a mí me tocó vivir (...) la proliferación de antros y bares gay ha propiciado que la ‘escena’ se difunda y se vuelva común.”

Más sobre el escritor aquí, aquí, aquí y aquí.

martes, 3 de enero de 2012

Mis cuentos en la radio

Creo que fue en 1998 cuando leyeron en la radio tres historias escritas por mí. En esta entrada subo dos de ellas.

1. Escribí "La sangre digna de los dioses" hacia finales de 1997, al año siguiente apareció en el fanzine Azoth (en el año 2003 apareció feamente modificada en una publicación de la UNAM, esa historia la conté por acá).


En el programa "Eje Central" de la antigua estación "Óxido" leyeron varias de las historias publicadas en Azoth. El programa se transmitía de lunes a viernes a eso de las once de la noche. Agradeceré más información sobre este programa, porque la verdad es que ni siquiera recuerdo el nombre del locutor.

Pueden leer la historia aquí. Y aquí pueden escuchar su lectura en Eje Central.

2. Creo que también fue hacia finales de 1997 cuando escribí "Luna roja". Yo era fan del programa de radio de divulgación científica "Muy Interesante". Lo conducían Mario Méndez Acosta, Mónica Lavín y Mauricio-José Schwarz.


Después de leer dos historias de Mario Médez Acosta (esta y esta), invitaron al público a mandar alguna historia corta para ser leída. He modificado Luna roja en varias ocasiones y nunca he quedado satisfecho con el resultado obtenido. De cualquier forma aquí pueden leer la historia. Y aquí pueden escuchar cuando la leyeron en el programa de radio (a pesar de los errores que cometí al escribirla, la voz del locutor le ayuda mucho).

jueves, 29 de diciembre de 2011

INFLUENCIA DEL CINE EN LA VIDA Y EN LA OBRA DE LUIS ZAPATA

¿Necesita Luis Zapata de una presentación? No, pero de cualquier forma la haré:

El narrador y dramaturgo Luis Zapata nació en Chilpancingo, Guerrero, en 1951. Obtuvo la licenciatura en letras francesas en la UNAM. Es autor de Hasta en las mejores familias, Los postulados del buen golpista, Paisaje con amigos, De amor es mi negra pena, La hermana secreta de Angélica María, Melodrama, En jirones, Ese amor que hasta ayer nos quemaba, ¿Por qué mejor no nos vamos?, De pétalos perennes (obra llevada al cine –por Jaime Humberto Hermosillo- con el nombre de Confidencias), La historia de siempre y, por supuesto, El vampiro de la colonia Roma. En cine ha realizado el cortometraje Regalo de cumpleaños, el largometraje Afectuosamente su comadre y el documental Angélica María frente al mar.

Hace tiempo, curioseando en el catálogo de la biblioteca del Colegio de México, encontré el libro Luis Zapata de cuerpo entero, texto escrito por el mismo Zapata.

Se trata de un texto corto acompañado de cinco fotografías. La primera data de 1955 y en ella aparece Luis a los cuatro años, las dos siguientes son imágenes de borradores del texto, la cuarta es de 1958 y en ella aparece Luis en una fiesta escolar, la última aparece en la contraportada y en ella se ve a Luis fumando mientras mira a la cámara. Todas las imágenes lo muestran de cuerpo entero.

En este libro Luis expone la forma en que el cine y el teatro influyeron en su vida y en su obra.

Pocos son los recuerdos lejanos que posee, comienza el libro narrando tres de ellos. En dos de esos recuerdos está presente el cine.

Cuenta que cuando salió de la primaria se sintió feliz: “no porque hubiera sido un pequeño calvario, sino porque eso significaba que cada vez estaba más cerca de convertirme en adulto, lo cual, como se verá después, era mi mayor anhelo, aunque, como también se verá después, por razones completamente frívolas.”

En realidad sus razones no eran tan frívolas, pues el cine no era sólo un pasatiempo: marcó su vida; según afirma, el séptimo arte fue su primer ejercicio de individualidad.

¿Por qué estaba ansioso por convertirse en adulto? Porque al ser niño no todas las películas estaban a su alcance, cosas de la clasificación (curiosamente Zapata afirma haber sido un “niño de amplio criterio”); en cambio como adulto podría ver todas las películas que deseara: “De niño, uno de mis mayores deseos era crecer, no para formar una familia ni para dedicarme en cuerpo y alma a una vocación cualquiera, sino principalmente para ver todo tipo de películas, sin ninguna restricción; de tal manera que, si en esos momentos de frustración cinematográfica me hubieran preguntado ‘Y tú ¿qué quieres ser de grande?’, habría respondido sin pensarlo dos veces: ‘Eso, grande.’ Mi obsesión era tal, que con frecuencia preguntaba a mi papá a partir de qué edad podría ser considerado ‘grande’, es decir, lo suficientemente grande como para ya no seguir sufriendo esas limitaciones humillantes para mi condición de cinéfilo. A los dieciocho años, a los veintiuno, debe haber respondido, quizás a los quince; ‘no tengas tanta prisa por crecer’, me aconsejaba.”

Pero su frustración continuó durante su pubertad. A los 17 años, a pesar de ser “Todo un Adolescente que leía al marqués de Sade”, continuaba siendo víctima de los boleteros “ojetes” que le impedían la entrada a películas “impropias” para su edad. Hasta llegó a disfrazarse de adulto, sin mucho éxito.

Además de ver películas, gustaba de ver los carteles de las películas en exhibición, de aprenderse de memoria la cartelera, de comprar revistas (fotonovelas), y hasta de escribir cartas a sus actrices favoritas, entre ellas Angélica María, “con quien realmente descubrí una temprana vocación epistolar (...) o, mejor dicho, con la secretaria de A. M., como cínicamente me confesó después la propia Novia.”

También gustaba del teatro y de las Caravanas de Estrellas (que llegaban a su ciudad natal), éstas contaban con “la presencia de los artistas, esos generosos extraños que se empeñaban en divertir a un público a veces insensible a sus esfuerzos. Había de todo: rumberas en decadencia, baladistas debutantes, estrellas de comedias rancheras, cantantes de música tropical, cómicos.”

Era un exitoso cazador de autógrafos. “Gracias a las variedades pero también a mis a veces entusiastas cartas, llegué a formar una respetable colección de autógrafos –ya lo dice el proverbio: la ociosidad es la madre de todas las colecciones.”

¿Cuál era una de sus mayores ilusiones? “asistir a un teatro de revista o a un -¡no querías nada!- cabaret de la capital.”

Posteriormente el teatro Blanquita entró con el pie derecho a formar parte de sus fantasías:

“A los pocos días, empezaron a anunciar en las estaciones de radio del Distrito Federal, que en general sólo se captaban de noche, la próxima inauguración del teatro Blanquita y el elenco que integraría su primera temporada: Libertad Lamarque, Resortes, las Hermanas Velásquez, que resultaron cantantes de boleros y no, como ingenuamente había supuesto, las famosas Tere y Lorena, estrellas de cine.”

Asistir al Blanquita le resultó fascinante:

“Esa visita al Blanquita fue mi primera incursión real, nocturna, musicalizada, en el mundo de los adultos: mi nerviosismo, mi excitación, mi apantalle eran seguramente los mismos que sentían los muchachos cuando iban por primera vez a un cabaret de la zona roja: el estimulante placer de una leve transgresión.”

¿Hasta qué punto nos inventamos a nosotros mismos? ¿Hasta qué punto nos construimos a partir de falsos recuerdos? ¿Lo que recordamos se corresponde siempre con la realidad? ¿Por qué recordamos ciertas cosas y no otras? ¿De qué depende la interpretación que damos a lo que “recordamos”?

Luis se hace preguntas similares después de haber relatado la importancia de los espectáculos en su infancia:

“¿Por qué se volvieron tan importantes en mi niñez los espectáculos, principalmente el cine? Quizá porque así lo decidí de manera un tanto arbitraria, desde mi edad adulta, al privilegiar ese tipo de recuerdos sobre los otros. ¿Y por qué?, ¿qué imagen de mi infancia pretendo ofrecer a los demás, pero sobre todo a mi mismo? Tal vez la de un niño que, en lugar de vivir, sueña, elabora fantasías desvinculadas de su realidad inmediata y escoge una perspectiva romántica para ver y enfrentar la vida. ¿Soy, pues, deshonesto ante mi propio pasado en la medida en que lo invento? ¿Trato de justificar a posteriori una vocación por lo ficticio que no es otra cosa que la dificultad para adaptarse, la imposibilidad de arraigarse del todo en la realidad? ¿Quiero creer, y hacer creer que mi niñez fue diferente de la de los demás? Quién sabe. Ignoro hasta qué punto el cine en efecto llenaba mis días, y hasta qué punto desplazó otras actividades e intereses.”

Seguramente muchos nos hemos preguntado acerca del momento en que Luis comenzó a escribir, en este texto encontramos la respuesta: comenzó a los nueve años, se trataba de una recreación con dibujos y diálogos de las películas que veía, y de las que no veía pero cuya trama suponía a partir de los tráilers.

Aún siendo niño escribió textos “que estaban a medio camino entre el guión cinematográfico, el libreto teatral y –por decir algo- la novela. Muchos de ellos los he perdido.”

De 1963 conserva “Locura”, obra a la que dos años después le hizo una anotación ingenua: “Esta fue (Sic) una de las Primeras (Sic) novelas que hice. Por eso la guardo como un Recuerdo Especial (Sic Sic).”

De lo que no puede dudarse es de la importancia que tuvo el cine en su trabajo como escritor:

“Casi todos los textos escritos durante mi adolescencia eran concebidos como guiones cinematográficos, aunque sin indicaciones técnicas (...) Quizá se trate de una deformación pero en muchas ocasiones he resuelto pasajes de alguna novela o cuento concibiéndolos de manera cinematográfica. Así, el cine me ha permitido en algunos momentos superar ciertos escollos estructurales, visualizar atmósferas, centrar en un campo de visión las acciones de mis personajes, imprimir cierto ritmo a algunas escenas. Para bien o para mal, el cine ha sido decisivo en mi formación como escritor.”

En 1965 vio en el teatro de los Insurgentes la obra “Sí quiero”, en ella participaban Angélica María y Fernando Luján; Luis comenzó a escribir comedias protagonizadas por parejas recién casadas. He aquí algunos títulos: La cigüeña invisible, Dos a las dos (subtitulo: El hombre y la suegra), Esperando al nene (continuación de la anterior), La cigüela retrasada, Diciembre + 10 = chantaje, Conspiración bebé.

Hacia el final del libro reflexiona sobre su “vocación por la escritura”. Afirma que de niño nunca se planteó la posibilidad de ser escritor, pensaba que sería arquitecto o médico, profesiones realistas.

“¿Cómo tomar en serio una actividad más asociada con el juego y el placer que con el esfuerzo y la chinga cotidiana? (...) Tanto el cine como la escritura no eran más que pasatiempos, que necesariamente debería abandonar después, cuando creciera.”

Afortunadamente Zapata no renunció a esa diversión: “por el contrario, con el tiempo se fue convirtiendo en algo necesario, quizá producto de un deseo infantil de prolongar el juego en la vida adulta, de no dar el brazo a torcer del todo ante la realidad.”

viernes, 23 de diciembre de 2011

El Evangelio según Carlitos

No tengo la intención de repetir en este blog lo que ya publiqué en Las patillas de Asimov, esta entrada es una excepción. Hace ya muchos años, en un taller de creación literaria, nos pusimos como ejercicio escribir un cuento cruel de navidad. Yo escribí la siguiente historia, que bien podría ser llamada "el evangelio según Carlitos"... ¡Feliz Navidad!


Mi mejor amigo

A Carlitos siempre le habían dicho que el niño Jesús quería ser su mejor amigo.

“Lo único que tienes que hacer es acercarte a él.”, le decía su mamá. Carlos sabía perfectamente que eso significaba ir a misa todos los domingos, algo que odiaba. Otra cosa que odiaba era que siempre que hacía algo malo le reiteraban que “Jesús nunca haría eso.” Por eso empezaba a aborrecer a ese tal niño Jesús. “¿Quién quiere ser amigo de un niño que no diría una grosería si la maestra lo dejara sin recreo o que nunca le vería los calzones a las niñas? ¡Qué niño tan aburrido!”, argumentaba Carlitos.

¿Cuándo comenzó a pensar seriamente en la amistad de ese chamaco soporífero?

En la escuela reñía cada vez con más frecuencia con quienes eran sus amigos. Estaba cansado de que no jugaran a lo que él decía, de que no le dejaran hacer trampa, de que no le prestaran sus juguetes...

Gabriel se había convertido en su mejor amigo. Sobre todo porque era fácil manipularlo. Siempre encontraba la manera de que le regalara su almuerzo, de que lo dejara ganar en el fútbol y de que le regalara sus mejores juguetes. A Silvia no le gustaba nada esa situación y un día le prohibió a Carlos acercarse a su pequeño e indefenso Gabrielito.

Carlos necesitaba encontrar un verdadero cuate, lo cual significaba encontrar a alguien que se dejara tratar como un trapo. Y la culpa de todo la tenían sus papás, siendo hijo único le habían cumplido todos sus caprichos; sus deseos eran órdenes.

Al chaval no le interesaba lo que pensaran o sintieran los demás, él era el único que importaba. Pronto se fue quedando solo y obviamente no pediría perdón ni aceptaría convertirse en actor secundario.

***

“Mamita, quiero ser amigo del niño Jesús.”, anunció el pequeño.

“Doña gruñona” se puso feliz al escuchar tal cosa, pues la navidad ya se acercaba y sabía que al niño nunca le había gustado celebrar esa fecha.

Y es que el chaval odiaba el hecho de que cualquier crío tuviera una mejor fiesta de cumpleaños que él. Detestaba la idea de que toda la gente celebrara el nacimiento del niño Jesús. ¡Verdaderamente insoportable!

***

El 25 de diciembre, a primera hora, Carlitos se levantó ilusionado, ¿le habría traído Santa Claus lo que había pedido? Cierto que no se había portado nada bien, pero también era cierto que todos los años le traían juguetes a pesar de su mal comportamiento.

Salió de su cama a toda velocidad para ir a revisar los paquetes bajo el árbol... Al llegar casi se va de espaldas, sus ojos se abrieron como un par de platos ante el espectáculo del que era testigo.

Un niño más pequeño que él se le había adelantado.

Aquel extraño ya había abierto los paquetes y se divertía con los juguetes que no le correspondían.

-¡Deja eso!

-¡Vete al diablo, Carlos!

-¿?

-Quita esa cara de bobo, si es que puedes.

-¿Qué dijiste?

-¡Vaya con este tipo!, además de tonto, sordo.

En ese momento Carlitos le arrebató el carrito a control remoto y cuando estaba a punto de golpear con éste al intruso en la cabeza, entró Carlos padre.

-Que bueno que ya se conocieron... espero que estés feliz, hijo.

-¿?

Aquel hombre puso en sus hombros al desconocido al tiempo que decía:

-Deseo que se lleven bien, nos costó mucho trabajo convencer a la mamá del niño Jesús para que lo dejara vivir con nosotros durante algún tiempo... pero le aseguramos que estabas ansioso por convertirlo en tu mejor amigo.

Y mientras el confiado padre terminaba su discurso, el niño Jesús le sacaba la lengua a Carlitos.

***

-Así que ahora soy dueño de este cuarto. –Dijo fanfarronamente el pequeño niño dios al tiempo que inspeccionaba con la vista aquella habitación llena de juguetes.

-Ni se te ocurra. –Contestó Carlos, más con cara de susto que de amenaza.

-Pues te guste o no, ahora soy el consentido, el dueño de este cuarto y de todo lo que hay en él.

-Estás como operado del cerebro si crees que voy a permitir que me despojes de mis cosas.

-¿Y cómo lo vas a impedir, cara de tonto? Y ya sabes, todo lo que hay en este cuarto es mío, así que ni pienses en tomar algo sin mi permiso. Ahora lárgate.

Carlitos no daba crédito a lo que escuchaba, ¿Jesús era el niño modelo?, ¿era ese mocoso impertinente el ejemplo a seguir? La verdad es que todos estaban equivocados, el chavalillo estaba muy lejos de ser el ingenuo, cándido e iluso que le habían dicho. Sólo era cuestión de tiempo, en cuanto sus papás se dieran cuenta de que habían invitado a vivir con ellos a un monstruo lo pondrían de patitas en la calle.
Pronto se daría cuenta de que el iluso era él. Conforme los días pasaran la guerra se volvería más intensa y Carlitos tenía todas las de perder.

***

Jesús no tuvo que hacer demasiado esfuerzo por ganarse la confianza y la credibilidad de los padres de Carlos, pues desde antes de llegar ya contaba con ellas, creían ciegamente en la verdad de ese chapucero. Carlos no deseaba pensar en resignarse pero tampoco se le ocurría algo para desenmascararlo. Estaba convirtiéndose en algo verdaderamente insoportable tener que aguantar en silencio la hipocresía de Jesús, su vocecita melosa y su tonito ñoño eran algo patético.

-Tengo a tus padres comiendo de mi mano, creen completamente todo lo que les digo; entre tu palabra y la mía, prefieren la mía.

-¡¡No es verdad!! –El tono usado por Carlitos podría hacer pensar a cualquiera que el chico creía en lo que decía, nada más lejos de la realidad; el pobre niño trataba de convencerse a sí mismo.

-Ya veremos en los próximos días quién tiene la razón –remató con mirada perversa Jesús-, si estás tan seguro de lo que dices no tienes nada que temer.

Aquellas palabras hicieron que a Carlos se le hiciera un nudo en el estómago, que las piernas le empezaran a temblar y las manos a sudar.

***

-¿Qué haces aquí, mi amor? –Preguntó preocupada Doña Gruñona el sábado en el que encontró a su hijo, a primera hora de la mañana, durmiendo en el sillón de la sala.

-Carlos es muy buen niño, señora –en ese momento entraba en la sala el pequeño Cristo-: me permitió dormir solo en el cuarto para que estuviera más cómodo, yo le dije que no era necesario pero no quiso escucharme.

-¡No es cierto! –Carlitos se incorporó rápidamente al escuchar aquella patraña y parado sobre el sofá argumentó a gritos- Esa es una mentira, un embuste, él no me permitió dormir en MI cuarto, se lo apropió, me dijo que ahora era suyo y que me fuera buscando otro lugar para pasar la noche... además amenazó con pegarme si lo acusaba con ustedes.

-¡Esto es el colmo! –Dijo la señora con tal furia que Carlos ya podía imaginar la tunda que le esperaba a ese tal niño Jesús, con eso aprendería a no molestar y se daría cuenta de quién era realmente el consentido, el rey de la casa. Lástima que el golpe fue para Carlos, fue una bofetada terrible, realmente dolorosa, física y moralmente. Era la primera pero no la última que recibiría por culpa de su rival.

-No vuelvas a levantar falsos, jamás vuelvas a mentir de esa forma, ¿qué diría la Virgen María si escuchara la manera tan grosera como te expresaste de su retoño?; debería darte vergüenza, mira lo que has provocado, hiciste llorar al niño Jesús. En este momento vamos a que te laves la boca con jabón...

Doña gruñona tomó de la mano a su hijo y lo llevó casi arrastrando hasta el baño.
Más confusión que rabia sentía Carlitos, y antes de llegar al baño observó como “el niñito más bueno del mundo” le hacía una seña obscena con la mano.

***

Si lo anterior no bastara para demostrar que el niño Jesús era realmente un bribón de lo peor, lo que a continuación narraremos lo dejará más que confirmado.

Un buen día, o mejor dicho, un mal día comían Carlos, su madre y el enredador –suponemos que queda claro que aplicamos tal calificativo al niño Jesús- cuando de pronto lanzó el niño dios una mirada que de inmediato perturbó en gran manera al otro niño, es decir, al niño que estaba a punto de convertirse nuevamente en víctima.

Las palabras no eran necesarias, se podían adivinar los pensamientos que pasaban por la mente del pequeño verdugo: “Ahora te demostraré quién tiene realmente el control de la situación, observa la terrible verdad: tus padres me creen un santo y hagas lo que hagas te perderán la confianza”.

Carlitos hubiera querido correr a esconderse en las faldas de su madre y escuchar que siempre lo protegería de cualquier peligro, que jamás dudaría de él.

En un momento en que Doña gruñona se levantó para ir a la cocina, Jesús tomó con la mano un poco del puré que tenía en su plato, Carlos miraba absorto aquellos movimientos: sonrió el desalmado y se embarró aquella papilla en la cabeza. “¿Para qué demonios hacía aquello?”, se preguntaba Carlos y la respuesta llegó casi de inmediato, en cuanto Jesús escuchó los pasos de Doña Gruñona, gritó lastimeramente: “No hagas eso, Carlos: ¿por qué me arrojas de tu puré?”

-¿Qué te sucede? ¿No has aprendido la lección? ¿Quieres que otra vez te castiguemos?

El pobre Carlos ni siquiera respondió, un sentimiento de impotencia se iba apoderando de él poco a poco.

La operación se repitió hasta tres veces; cansada de que su hijo no pareciera entender lo que se le decía, la cegada señora le dio un manotazo seguido de un jalón de orejas y lo castigó dejándolo sin postre.

Lo que más le preocupaba era que por su expresión, Jesús le informaba que no pararía ahí la cosa.

-Mamá... -balbuceó sin saber que decir a continuación.

Doña Gruñona se levantó para ir de nueva cuenta a la cocina, esta vez para llevar los platos sucios y traer el postre del que por culpa del terrible enemigo no disfrutaría; Carlos quiso jugarse la única carta que tenía.

-Mamá, no te molestes; yo llevo los platos y traigo el postre. Quiero enmendar mi error.

-No, yo lo hago; y espero que en verdad estés arrepentido.

El niño observó a su madre alejarse y si sus piernas se lo hubieran permitido hubiese salido corriendo.

-Observa esto, taradín... -Jesús estiró la mano hacia el tazón en el que se encontraba el puré sobrante, tomó la cuchara con la que lo habían servido y apuntó hacia Doña Gruñona.

“¡Cuidado!” quiso gritar Carlos pero era demasiado tarde, la perversa catapulta había hecho su trabajo y la papilla bañaba por la espalda a la ahora enfurecida señora.
Doña Gruñona lanzó una mirada acusadora a Carlitos, se aproximó a él gritando; pero el chamaco no escuchaba nada, no podía, únicamente veía aterrado a su madre, veía aquellos ojos tan llenos de rabia que sabía lo que le esperaba.

***

-Es horrible el comportamiento de Carlos, no ha hecho otra cosa que tratar de culpar de todo a Jesús... pienso que lo mejor que podemos hacer es regresar al niño dios a donde pertenece, debemos regresarlo a la Virgen María.

Música para sus pequeños oídos. Carlos estaba feliz, no podía creer lo que escuchaba escondido bajo la mesa, el intruso se iría y volvería a ser el rey de la casa.

-No, mujer; no recurramos al camino fácil, recuerda que ancho y espacioso es el camino que conduce a la perdición. Nuestro hijo debe aprender a ser un niño bueno, debe aprender a respetar a nuestro pequeño invitado; nunca le hemos pegado en serio pero... la próxima vez que se atreva a mentir o a molestar a Jesús...
La alegría duró poco, no sólo no se iba el arrimado sino que las cosas se ponían más difíciles.

***

Ni un solo punto ganó en la batalla Carlos, y lo peor es que llegaba ya a su fin.
GAME OVER. Lástima que no fuera como en las maquinitas que uno puede volver a echar una moneda para seguir intentando ganar, y aunque de momento no se logre, sí se gana experiencia y se van mejorando las técnicas de combate.

Pero en la vida hay batallas en las que se participa una sola vez y si se pierde no queda más remedio que lamentarse por siempre; y para desgracia de Carlos, ya a su corta edad experimentaba el amargo sabor de la derrota en una batalla importante: la confianza y el respeto de los padres, y la confianza y el respeto por uno mismo.

“Un poco más, necesito un poco más de tiempo” imploraba Carlitos, pero ¿a quién?, no podía pedírselo a Dios, la idea ya le había pasado por la mente; pero cómo podría Dios ayudarle a ganar la guerra contra su hijo, su primogénito, por ello consideró inútil aquel pensamiento.

Tal vez debió meditarlo un poco más, ya Dios había desamparado al Hijo del Hombre en una ocasión (recordar si no aquellas terrible palabras: Dios, Dios, ¿por qué me abandonas?), las razones de Carlos eran justas y de vez en cuando también lo son las acciones del Todopoderoso.

El capítulo final de tan terrible y cruenta cruzada la escribió el villano de la historia, hubiéramos deseado que no fuera así. Mucho nos hubiera regocijado que Carlos desenmascarara al charlatán y que el Señor le diera una buena tunda para que se le quitara lo hipócrita y mala leche; y que Carlitos hubiera aprendido a no ser tan egoísta y viviera feliz lo que le restaba de infancia, que por otro lado, no era poco. Pero ésta no es una historia inventada, es de la vida real y como tal, hay ocasiones en que los protagonistas de los acontecimientos triunfan y veces en las que pierden miserablemente.

***

La madre de Carlos lloraba amargamente porque sabía que reformar a su hijo era una causa perdida. Carlos padre, por su parte, se paseaba de un lado a otro de la habitación y aunque no lloraba, ganas no le faltaban, pero no era el momento de que la cabeza de la familia se dejara caer, no podía darse el lujo de ser débil.

-¡Dios, dame una señal, una sola señal sobre lo que debo hacer! -Y aunque llorar es síntoma de espíritu débil, no lo es el pedir al Señor una ayudadita en los pesares de la vida, por ello es que Carlos padre gritó al Creador.

Carlos hijo, escondido debajo de la cama, escuchó aquel grito. Por eso es que sabía que la batalla terminaba, sus padres se habían encerrado en la biblioteca desde hacia varias horas a discutir sobre lo que harían. No había visto al niño Jesús desde la mañana y eso le preocupaba, deseaba pensar que el enemigo había dejado de existir o en el peor de los casos tenerlo frente a frente para saber cuál sería su último movimiento; ya era demasiado tarde para imaginar siquiera que sería posible responder a la última embestida, pero si vivir en el suspenso es insoportable hasta para el hombre que presume de tener nervios de acero, imaginemos lo que significa soportar esas circunstancias para un niño. ¿Qué planeaba el terrible mocoso?

-¡Sólo una señal, Dios! -Repitió Carlos padre y Jesús, que no había utilizado hasta entonces los poderes sobrenaturales de los que goza, convencido de que no era necesario hacerlo, pues con su inteligencia bastaba, decidió que el momento de hacerlo había llegado.

“¿Quieren una señal divina? ¿Quieren escuchar a Dios?, pues tendrán la señal y escucharan la voz de mi padre”, pensó el pequeño pillo. Jamás había osado usurpar el papel de su padre, sabía que eso era una falta grave, pero seguramente ni se daría cuenta con tantas ocupaciones y si lo llegaba a ver no le reprocharía el atrevimiento. Cuando se es el príncipe del universo no hay posibles prohibiciones, de ahí que el niño Jesús fuera tan pedante y ególatra. El Señor jamás había aplicado los consejos de la Biblia para educar a su primogénito, convencido de que la Biblia era realmente un libro inútil, producto de un lapsus de los tan comunes en Él. El pequeño príncipe jamás había recibido una nalgada y estaba tan consentido que sus caprichos eran órdenes.

Irónicamente, Jesús, el niño más mimado, desobediente, impertinente y respondón, estaba a punto de hacer que Carlos recibiera la tunda más grande de su corta vida en castigo por su supuesta desobediencia. No lo malo sino lo peor del caso es que su macabra broma estaba a punto de salírsele de las manos, estaba a punto de engendrar un monstruo.

-¡Carlos!

-¿Quién me habla?

-El Dios de tu bisabuelo y de tu abuelo y de tu padre.

-Señor, discúlpanos por no haberle dado a tu hijo el trato que se merecía...

La Madre de Carlos dejó a un lado el llanto y se incorporó de inmediato para interceder por su primogénito:

-¡Disculpa a nuestro hijo, no sabe lo que hace!

-¡¡Callad!! Les diré lo que tienen que hacer y si cumplen mis mandatos Carlos podrá salvarse del infierno... -Para ese momento Jesús estaba a punto de carcajearse al ver las caras de aquellos crédulos que ignoraban que tal lugar no existe, que se trata únicamente de un mal entendido.

-¡Haremos lo que pidas!

-Bien, pero si no cumplen al pie de la letra se condenará eternamente y sus sufrimientos no tendrán fin... Su hijo es rebelde y al rebelde se le dará el castigo adecuado.

-Obedeceremos, Señor.

-Pero ten piedad de nuestro hijo.

-¡Silencio! ¿Tendrán el atrevimiento de decirle a su Dios lo que debe o no debe hacer?...

Una Biblia resplandeciente apareció en medio de la habitación, ante la vista de los preocupados padres.

-¡Tomad el libro!

En cuanto La Palabra se posó en las manos femeninas, con gran brusquedad una fuerza invisible comenzó a hojear el libro.

-¡Obedecerán sin rechistar! Lean los párrafos señalados.

El que detiene el castigo, a su hijo aborrece: más el que lo ama, madruga a castigarlo.
No rehúses la corrección del muchacho: porque si lo hieres con vara no morirá. Tu lo herirás con vara, y librarás su alma del infierno.
La vara y la corrección dan sabiduría: más el muchacho consentido avergonzará a su madre.


Jesús dudó por un momento pero al final les hizo leer la parte más cruel, es aquí donde su broma se le salió de las manos; y es que difícilmente puede un niño tan pequeño y mimado medir las consecuencias de sus acciones.

Y si alguno tuviere algún hijo contumaz y rebelde, que no obedece a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndolo castigado, no les obedeciere; Entonces tomarlo han su padre y su madre, y lo sacaran a los ancianos de su ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz. Entonces todos los hombres de la ciudad lo apedrearán con piedras, y MORIRÁ: así quitaras el mal de en medio de ti y todo Israel oirá, y temerá.

Los ojos de aquellos padres estuvieron a punto de salírseles de sus órbitas, la Biblia cayó al suelo y pronto comenzaron las quejas, que sin ningún reparo fueron sofocadas por quien se hacía pasar por Dios.

-¡Dejen sus lamentos! Si lo hacen salvarán del infierno a su hijo, de lo contrario sus lamentos sarán escuchados por siempre. Haced como Abraham, nunca dudó en obedecer cuando mi padre le pidió en... digo, cuando le pedí en sacrificio al joven Isaac. ¡Cumplid mis órdenes!

Rió, realmente rió con ganas una vez que desapareció de la vista de los padres de Carlos; deseaba ver hasta dónde llegaban esos dos. Aunque hay que decir, en honor a la verdad, que no tenía en mente que cumplieran con la última parte, sólo deseaba que Carlos recibiera una lluvia de varazos.


***

Jesús apareció en el cuarto de Carlitos.

-Creyeron que era Dios, me creyeron, tal vez ya llegó el momento de sustituir a mi padre, después de todo es viejo. –Le informó a Carlitos la pequeña deidad.

-¿Te hiciste pasar por Dios?

-Sí, tus padres creyeron que mi padre les ordenaba darte una buena paliza para salvarte del infierno. ¡La que te espera, bobo!

El niño no pudo contener su rabia y se le fue encima al usurpador.

-Confiesa todo o yo te daré una paliza peor de la que reciba. -Le exigió Carlitos al malvado huésped.

-¿Insistes en retarme? Eres más torpe de lo que pensé.

Y cuando Carlos comenzó a estrellar contra la pared a Jesús, entraron los padres del primero.

-¡Pero es que no entiendes, ¿verdad?! -comentaron los adultos con severidad.

-Nuestro hijo realmente se irá al infierno si no hacemos lo que Dios nos ha ordenado. –Comentó con auténtica preocupación doña gruñona.

-Mamá, papá... Dios no habló con ustedes, fue este niño tarado, él fue quien les dijo que me pegaran; es malo y mentiroso, el que merece la paliza es él. ¡Péguenle a él!

-¡Basta! -gritó su padre, y el grito fue acompañado de un golpe que hizo sangrar la nariz de Carlitos. Y mientras la nariz de Carlitos sangraba, el niño Jesús comenzó a llorar.

-¿Por qué no me quieres? ¿Por qué siempre me acusas de cosas que tú haces? ¿Por qué todas las noches me golpeas la espalda si yo únicamente quiero ser tu mejor amigo?

-¡MENTIROSO!

Doña gruñona asustada levantó la camisa del niño Jesús para ver su espalda. Para sorpresa de los adultos la espalda del niño divino estaba llena de moretones.

-¡Esto es el colmo! -Gritó la madre de Carlos, lo tomó fuertemente de la mano y lo llevó casi arrastrando hasta la biblioteca, Carlos padre los siguió y cuando los tres estuvieron dentro cerraron la puerta dispuestos a obedecer La Palabra hasta sus últimas consecuencias.

Carlos ya no intentó explicarse, nada podía hacer contra aquel impostor que había armado tan bien las cosas.

Jesús se carcajeó al imaginar los varazos que le darían al niño idiota. Pensaba asomarse más tarde para ver cómo iban las cosas, deseaba burlarse de Carlos cuando la paliza terminara... No podría cumplir su deseo.

Demasiado tarde fue cuando vio que aquel par había obedecido con TODO lo ordenado, no porque no amaran a su hijo, al contrario. “Con esto lo libramos del infierno”, pensaron.

Hizo lo mejor que podía hacer; no quiso escuchar los lamentos ni ver más el cuerpo sin vida de Carlos, aunque la imagen de éste lo seguiría por mucho tiempo.

***

Jesús ya no quiso saber nada de la tragedia que había provocado. Nunca se enteraría de lo sucedido en aquella casa, en aquel lugar que había dejado de ser un hogar por su culpa.

En el cielo nadie se enteró de lo acontecido (al menos nadie abrió la boca para informarlo).

El Príncipe del Universo no gusta de pensar mucho en el asunto, trata de olvidar todo sin lograrlo y tiene terribles pesadillas; pero ni siquiera eso logró que dejara sus actitudes pedantes.

Árbol que crece torcido...

En la Tierra, sobre todo en vísperas de Navidad, millones de padres -ignorantes de todo lo acontecido a Carlitos y a su familia- invitan a sus hijos a buscar a Dios y a su primogénito. Les exhortan a convertir al niño Jesús en su mejor amigo.

martes, 20 de diciembre de 2011

Día mundial del escepticismo y contra el avance de las pseudociencias (Recordando a Carl Sagan)

En esta ocasión me referiré a una de las figuras más importantes dentro del escepticismo y la lucha contra la superstición, la irracionalidad y la pseudociencia: el filósofo Paul Kurtz.

En octubre de 1975, Paul Kurtz se puso en contacto con el Comite (Belge) pour l´Investigation Scientifique des Phenomenes Paranormaux. Invitó a sus integrantes a publicar en la revista The Humanist un texto acerca de la astrología (el texto específicamente trataba sobre el llamado "efecto Marte" y los estudios de Michel Gauquelin). Posteriormente Kurz les informó de su idea de crear un grupo similar.

En mayo del siguiente año, varios científicos, escritores y un "mago solitario" se reunieron en un simposio patrocinado por la Asociación Humanista Americana para examinar "El nuevo irracionalismo: anticiencia y pseudociencia". En palabras de James Randi (el solitario mago): "Estábamos decididos a hacer algo contra los infundados anuncios de miagros y poderes mágicos respaldados por unos pocos científicos y que fueron declarados verdaderos descubrimientos científicos." Así fue como surgió el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP). Ahora simplemente CSI.

Los objetivos del CSI son: Establecer una red de personas interesadas en exainar las denuncias de fenómenos paranormales; preparar bibliografías de materiales publicados que examinen cuidadosamente dichas denuncias; alentar y encargar estudios por parte de investigadores objetivos e imparciales en las áreas requeridas; convocar conferencias y reuniones; publicar artículos, monografías y libros que examinen las denuncias de fenómenos paranormales; no rechazar a priori ninguna de las denuncias, sino examinarlas más bien de forma abierta, objetiva y cuidadosa.

Ahora veamos una entrevista que le realizaron a Kurtz en la revista Muy Interesante.



Varias preguntas se refirieron a la ciencia, entre otras cosas, el filósofo expresó: "La base de la ciencia es la combinación de evidencias demostrables, construcciones teóricas y predicciones experimentales. Sobre estos tres ladrillos debe construirse el pensamiento científico humano y no puede faltar ninguno de ellos. Pero lo más importante, sin duda, es la presencia de evidencias. Si lanzamos una teoría y no podemos comprobarla, nos quedamos en mera especulación."

Le preguntaron sobre la importancia de otros aspectos de la cultura como la filosofía y el arte, a lo que respondió: "Evidentemente, el ser humano es muy rico y complejo y todas esas cosas son, por supuesto, partes fundamentales de su desarrollo. El arte, la moral y la filosofía son las actividades más elevadas, pero hay otras formas de construir la cultura menos abstractas, como los deportes, los juegos, la sexualidad. Sin embargo, si nos referimos al estricto conocimiento del mundo que nos rodea, no tenemos más remedio que asegurar que el método científico es el arma más poderosa del ser humano para cambiar el mundo."

He aquí algunas de sus ideas acerca de lo paranormal: "Es algo que está muy de moda por el impacto de los medios de comunicación y por su atractivo popular. En realidad, no existe nada mágico, sino que hay fenómenos que aún están esperando una explicación científica (...) la creencia en lo paranormal es un problema de desinformación, de falta de sentido crítico. Considero que lo paranormal sólo está en el ojo del creyente. Necesitamos ser críticos al pensar por qué convence a la gente. Creo que cuando las religiones tradicionales decaen, lo paranormal se convierte en algo muy atractivo. La fascinación por lo desconocido es inevitable y mucha gente confunde lo trascendental con lo paranormal. A mí me gusta llamar al esoterimos la tentación trascendental. De hecho, pienso que la pseudociencia es una nueva religión. Y problablemente sea la mayor religión del mundo.

Sobre los medios de comunicación como promotores de la pseudociencia dijo: "Creo que los medios de comunicación son responsables de haber dado más importancia a la pseudociencia que a la ciencia. ¿Qué es más atractivo, hablar del triángulo de las Bermudas y de los círculos del maíz o explicar qué ve el Voyager cando pasa junto a Júpiter? Para mí, el mundo real es más emocionante que cualquier cuento esotérico."

¿Es lo paranormal una moda pasajera?, fue la última pregunta de la entrevista. Respondió: "No, por desgracia. Porque cada generación tiene su forma irracional de pensar y no se acaba el círculo vicioso. La propaganda pseudocientífica es muy poderosa y aparece en las revistas, en los libros, en la televisión, en las películas, en la adio... Es un producto que se vende bien. La única terapia eficaz contra esto es el pensamiento escéptico. Pero ¡ojo!, el escepticismo debe ser positivo. Yo propugno practicar un nuevo escepticismo. Debemos afrontar las pseudociencias con conocimientos reales. No consiste sólo en dudar, dudar y dudar. La duda es un arma de la ciencia, pero tenemos también que ofrecer cuestiones indudables, comprobadas. Y para eso está el método científico."

miércoles, 14 de diciembre de 2011

¡¡¡Y el día llegó!!!

Pues sí, resulta que el martes 6 de diciembre tomé la última clase no sólo del trimestre sino ¡¡de la carrera de Filosofía!! Ese día me costó trabajo concentrarme en lo que explicaba el profesor, pues no podía dejar de pensar que había concluído la carrera.

Hoy supe los resultados obtenidos este trimestre. El marcador fue:

Historia de la Filosofía IX (Schopenhauer y Nietzsche): MB
Historia de la Filosofía XI (Wittgenstein): MB
Introducción a la Sociología (optativa divisional): B

En historia XI entregué un trabajo sobre el Wittgenstein tardío (parte del trabajo es lo que subí en la entrada antepasada). Para aprobar el curso de sociología hicimos un trabajo en equipo sobre la salud mental en los estudiantes de la UAM-I.

El servicio social lo hice en la Sección de Enlaces y Eventos Universitarios de la Coordinación de Extensión Universitaria. Y les cuento que para cuando organicé el ciclo "Pseudociencias bajo la lupa" ya había terminado mi servicio, pero como aún no entregaba mi informe por escrito y como en Enlaces y Eventos me apoyaron (volantes, mantas, etc.), pude agregar el ciclo como parte del mismo. Y no crean que ya se me olvido subir los videos... ahora que ya me desocupé de la carrera me pondré a trabajar en eso.

La tesina la hice sobre el llamado "primer Wittgenstein", y se tituló "El misticismo y la santidad en Ludwig Wittgenstein". Y les cuento que en dicha tesina reuní la mayor parte de los textos que publiqué sobre este filósofo en Las patillas de Asimov (aquí pueden leerse). A Wittgenstein me lo presentó el físico José Marquina en uno de sus cursos de Filosofía de la Física... eso cuando yo estudiaba Física en la queridísima Facultad de Ciencias de la UNAM. Gracias, profesor Marquina.

Y gracias de todo corazón a todas aquellas personas que formaron parte de mi vida durante mis estudios en la UAM-I.

El próximo año intentaré ingresar a la maestría en Historia y Filosofía de la Ciencia en la misma UAM-I. Creo que el proyecto que presentaré será un análisis de las "Sizigias y cuadraturas lunares" de Fray Manuel Antonio de Rivas, historia sobre un viaje a la Luna, escrito allá por 1775 (al respecto ver aquí y aquí).

Por lo pronto estaré de festejo por varios días.